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La habilidad de mantener la atención podría depender de experiencias sociales, según un nuevo estudio (Yu & Smith, 2016) publicado en la revista Current Biology.

¿Te preguntaste alguna vez qué tan importante es que le prestes la misma atención que tu hijo pequeño a un juguete, mientras juegan? Después de todo, tiene solo un año, pero ¿es posible que el hecho de que te saques selfies, mires Facebook y hagas zapping mientras jugás con él, influencie su capacidad de atención?

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Históricamente los psicólogos han concebido esta capacidad como una propiedad constitucional e individual del desarrollo del infante. Sin embargo, los autores del estudio sostienen que éste muestra que el contexto social es importante para la duración de los periodos de atención sostenida en niños de 1 año de edad, mientras juegan con juguetes. Mantener la atención en la infancia es un predictor del desarrollo futuro, y los déficits tempranos en el mantenimiento de la atención son marcadores de posteriores diagnósticos de trastornos de la atención.

El estudio

Utilizando cámaras montadas en las cabezas para seguir el movimiento ocular tanto de los niños como de sus cuidadores, los investigadores encontraron que cuando el interlocutor social (padre/madre) atendía visualmente al objeto al que se dirigía la atención del infante, los niños, tras la mirada de los padres, extendieron la duración de su atención visual al objeto. Este fenómeno es conocido como atención conjunta, la cual se ha demostrado que es crítica para el aprendizaje temprano y para el desarrollo de habilidades sociales.

El Profesor Chen Yu, quien dirigió el estudio, explicó: “La habilidad de los niños para sostener la atención es conocida como un fuerte indicador del éxito posterior en áreas como adquisición del lenguaje, resolución de problemas y otros hitos claves del desarrollo cognitivo.” Y agrega que la atención distraída de los padres parece impactar negativamente la capacidad de atención de los niños durante una etapa clave del desarrollo.

Con el fin de obtener una vista sin filtros, no se le dio instrucciones a los padres. En general, dijo Yu, los cuidadores cayeron en dos grandes grupos: aquellos que dejaron que los niños dirijan el curso de juego y aquellos que intentaron guiar a la fuerza el interés de los pequeños hacia juguetes específicos.

Muchos de los padres se esforzaron por llamar la atención de los niños, y trataban de mostrar sus habilidades parentales sosteniendo y nombrando los objetos. “Pero cuando mirás las tomas de la cámara, podés ver los ojos de los niños mirando hacia el techo o por encima de los hombros de sus padres – ellos no están prestando atención para nada,” comentó Yu.

Cuando un padre atendía al mismo objeto que el niño, éste extendía el sostenimiento de la atención

Yu agregó que los cuidadores que tuvieron más éxito manteniendo la atención de sus niños fueron aquellos que dejaron que los niños dirijan el juego. Estos cuidadores esperaron hasta ver que los niños expresaran interés en un juguete, y después intentaron expandir ese interés nombrando el objeto y alentando a jugar.

Estos padres fueron sensibles a los intereses de sus hijos y luego apoyaron su atención, dijo Yu, y agrega que ellos ni siquiera necesitaron intentar redireccionar la mirada de los niños.

En los casos en que los niños y los cuidadores prestaron atención al mismo objeto, la atención del niño persistía unos segundos más sobre ese objeto, incluso después de que los cuidadores miraran hacia otro lado. Este tiempo extra fue casi cuatro veces mayor, comparado con los niños cuyos cuidadores desviaban la atención relativamente rápido.

Las interacciones sociales entre padres e hijos influencian el desarrollo de la atención sostenida

El impacto de pocos segundos puede parecer pequeño, pero cuando se considera una sesión de juego (y estas sesiones ocurren tras meses de interacción diaria durante una etapa crítica del desarrollo mental) los resultados crecen significativamente, sostuvo Yu. Otros estudios que siguieron la influencia del sostenimiento de la atención en niños desde el año de edad hasta la escuela primaria mostraron consistentemente que tener períodos de atención más largos a una edad temprana es un fuerte predictor de logros posteriores.

El Dr. Sam Wass, científico investigador de la Universidad de Cambridge comentó: “mostrar que a lo que un padre presta atención minuto a minuto y segundo a segundo realmente influencia a lo que un niño presta atención puede parecer intuitivo, pero las influencias sociales en la atención son potencialmente muy importantes e ignoradas por la mayoría de los científicos.”

Los periodos de atención más cortos en el estudio fueron observados en un tercer grupo, en el cual los cuidadores desplegaron un nivel de compromiso extremadamente bajo con sus hijos mientras jugaban. Estos cuidadores distraídos tendían a recostarse y no seguir el juego, o simplemente miraban a otro lado durante el ejercicio.

No responder al comportamiento de un niño puede significar una verdadera bandera roja para problemas futuros, sostuvo Yu.

El desarrollo de capacidades aparentemente no sociales depende de experiencias sociales

Los autores concluyen diciendo que estos hallazgos involucran la atención conjunta en el desarrollo de la atención sostenida propia del niño y por lo tanto desafían el entendimiento actual de los orígenes de las diferencias individuales en la atención sostenida, proveyendo un camino de desarrollo nuevo y potencialmente maleable para la autorregulación de la atención.

Fuentes: Spring; Indiana University.