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Con la defusión cognitiva, se enseña a los pacientes a observar los productos y procesos de pensamiento (es decir, “estoy teniendo el pensamiento …”, “estoy notando tal o cual pensamiento”, “Estoy haciendo algo con mis pensamientos” ) y notando una distinción entre esa actividad y el observador de esa actividad.

En resumen, la defusión ayuda a crear espacio entre la persona y el parloteo mental, y los pacientes aprenden por experiencia que no son sus pensamientos y que la mente siempre está pensando, relación, de trabajo, y no siempre es necesario confiar o creer en ella.

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Vídeo realizado por Paula José Quintero y Fabián Maero

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