Según la Organización Mundial de la Salud, el ejercicio no es necesariamente el único tipo de actividad física relacionada con la depresión más baja. En particular, las pautas de la OMS informan que varios subconjuntos de actividad física (caminar, andar en bicicleta o deportes) en diferentes dominios de la vida diaria (trabajo, casa u ocio) están relacionados con un menor riesgo de depresión cuando se realizan 30 minutos de actividad al día, 5 veces en la semana, con una intensidad moderada (en intensidad moderada su corazón latirá más rápido y respirará más fuerte de lo normal, pero aún podrá hablar).

De acuerdo con las pautas de la OMS, una serie de estudios sugieren que los subconjuntos de actividad física de la vida diaria, incluidos el ciclismo, las caminatas o las caminatas largas, se asocian con una disminución de la gravedad de la depresión; es importante destacar que estos subconjuntos no tienen las características potencialmente impositivas del ejercicio (por ejemplo, planificado, supervisado o grupal).

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Aunque el ejercicio es un tipo de actividad física con efectos antidepresivos bien establecidos en entornos clínicos, los pacientes ambulatorios con depresión a menudo pueden abandonar los programas de ejercicio basados ​​en la comunidad. Una posible explicación sugiere que pueden considerar que el ejercicio es demasiado agotador, ya que es planificado, repetitivo, estructurado y deliberado, y debe ser grupal y supervisado según las pautas para el tratamiento de la depresión, explicó el Dr. Ioannis D. Morres, autor principal de una nueva investigación que monitoreó objetivamente el movimiento de pacientes con depresión y encontró que la actividad física moderada, pero no de intensidad ligera, está asociada con síntomas depresivos reducidos (Morres et al., 2019).

Pero la evidencia prometedora de los enlaces antidepresivos de los subconjuntos de actividad física se deriva típicamente de medidas subjetivas (autoinforme). Las medidas subjetivas a menudo pueden registrar información inexacta debido a la poca concentración y habilidades de memoria de los pacientes deprimidos. Por lo tanto, una serie de estudios que informan la falta de una asociación entre la actividad física medida subjetivamente y la salud mental son sorprendentes y potencialmente confusos.

Para proporcionar aclaraciones relevantes, los investigadores exploraron si la actividad física medida objetivamente en la vida diaria está relacionada con una depresión más baja en pacientes ambulatorios deprimidos mayores con diagnóstico clínico (18-65 años) sin ideación suicida. Este grupo objetivo fue seleccionado porque es el grupo de tratamiento más frecuente en los servicios comunitarios de salud mental.

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Profesionales de la salud (responsables del tratamiento de los pacientes) remitieron a los pacientes elegibles a este estudio. Se pidió a diecinueve pacientes que usaran dispositivos acelerómetros triaxiales de cadera durante 7 días consecutivos (aparte de las horas de baño/sueño) para registrar objetivamente la actividad física. Los acelerómetros son dispositivos pequeños (3.8cm x 3.7cm x 1.8cm) y livianos (27gr) con un cinturón elástico. Se aconsejó a los pacientes que evitaran modificaciones en el estilo de vida durante la participación en el estudio. Al regresar los acelerómetros en el día 8, también se evaluó la gravedad de la depresión durante los últimos 7 días.

Los pacientes ambulatorios con depresión mayor moderada a leve registraron 31.19 minutos de actividad física de intensidad moderada diaria en la vida diaria. Esta cantidad de actividad física de intensidad moderada se relacionó con una depresión más baja. La actividad física de poco intensidad no estaba relacionada con la depresión.

Nuestro estudio sugiere que aproximadamente 30 minutos de actividad física de intensidad moderada en la vida diaria de pacientes ambulatorios con depresión mayor leve a moderada parece ser un contribuyente importante para reducir la gravedad de la depresión, sostienen los autores.

Advertencias en la interpretación de los hallazgos

No se examinó la contribución de la actividad física de dominio específico (como el transporte al trabajo, actividades domésticas o de ocio, etc.) o la actividad física de tipo específico (como caminar, caminatas largas, mantenimiento del hogar, etc.) para reducir la depresión.

Tampoco se usaron controles no deprimidos para examinar las diferencias frente a los pacientes ambulatorios con depresión mayor.

Por último, no se monitoreó si los pacientes ambulatorios con depresión mayor estaban motivados hacia una mayor actividad física como resultado de su participación en el estudio. Los investigadores necesitan explorar la contribución de la actividad física de tipo y dominio específicos a la depresión mientras examinan las diferencias entre los grupos y controlan los efectos de confusión de la motivación.

En apoyo de futuras investigaciones, es alentador observar que el 70% de los pacientes elegibles participaron en nuestro estudio y mostraron un alto tiempo de uso válido de los dispositivos acelerómetros; Además, solo un participante (5%) abandonó (debido a razones personales), resaltaron los investigadores.

Referencia bibliográfica:

Morres, I. D., Hatzigeorgiadis, A., Krommidas, C., Comoutos, N., Sideri, E., Ploumpidis, D., … Theodorakis, Y. (2019). Objectively measured physical activity and depressive symptoms in adult outpatients diagnosed with major depression. Clinical perspectives. Psychiatry Research, 280, 112489. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2019.112489

Fuente: Psypost

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