Anxiety / Cortesía de Pixabay

Depression & Anxiety ha publicado un estudio conducido por investigadores de la Universidad de Columbia que sugiere un vínculo entre altos niveles de marcadores inflamatorios en la sangre y el TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático), el TOC (Trastorno obsesivo compulsivo) y los trastornos de ansiedad.

En el estudio, Megan Renna y sus colegas examinaron 41 estudios previos en individuos diagnosticados con TEPT, TOC o un trastorno de ansiedad. Todos los estudios quasiexperimentales incluyeron grupos de control y tenían al menos una medida de inflamación en la sangre.

Los investigadores encontraron que las personas diagnosticadas con estos trastornos tienden a tener niveles significativamente más altos de marcadores pro inflamatorios en comparación con los sujetos de control sanos. No obstante, no se observaron diferencias significativas entre las personas con TEPT, TOC o un trastorno de ansiedad.

En términos generales, mi programa de investigación examina las formas en que las emociones y la fisiología se influyen y se relacionan entre sí, es decir, cuando alguien experimenta emociones negativas (por ejemplo, tristeza, ansiedad, enojo) con frecuencia o de manera intensa, lo que eso hace a su salud física“, informó el autor del estudio Megan E. Renna de la Universidad de Columbia.

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“Ha habido un vínculo bien establecido entre la enfermedad crónica y la ansiedad en la literatura a lo largo de los años. Sin embargo, aún no está claro qué procesos, tanto psicológicos como físicos, contribuyen a esta asociación, así que me propuse examinar si la inflamación puede ser uno de estos procesos entre las personas con ansiedad, estrés traumático y trastornos obsesivo-compulsivos”

La inflamación está asociada con una gran cantidad de enfermedades crónicas (VIH, cáncer, enfermedades cardiovasculares, enfermedad de Alzheimer, etc.), por lo que se sintió especialmente importante ver si la ansiedad crónica y generalizada aumenta la inflamación.

“La ansiedad, independientemente del tipo específico (por ejemplo, miedo, preocupación, hipervigilancia) no solo puede afectar a alguien psicológicamente, sino también físicamente. En términos de las implicaciones físicas, la inflamación sistémica es algo relativamente invisible, lo que significa que las cosas que sentimos pueden afectar a nuestros cuerpos de maneras que quizás no percibimos”, dijo Renna a PsyPost.

Ahora bien, “aunque todavía no sabemos necesariamente si esto conduce a problemas de salud a largo plazo, puede ser importante obtener tratamiento para su ansiedad para mejorar no solo su salud mental sino también su salud física”.

Por tal motivo, “espero que podamos construir intervenciones para abordar mejor el impacto físico de la ansiedad y aumentar la calidad de vida y mejorar la salud física de las personas con ansiedad y trastornos relacionados, por lo que este metanálisis fue un paso en esa dirección”, añadió Renna. 

El estudio, como toda investigación, incluye algunas limitaciones. Primero, el PTSD parece estar impulsando la diferencia en la inflamación entre las personas con ansiedad y los controles saludables, pero también parece haber mucha menos investigación sobre otros trastornos en comparación con el TEPT. El equipo considera importante dar continuidad a estas investigaciones para comprender cómo otros tipos de ansiedad aumentan la inflamación y qué hace al PTSD diferente de los otros trastornos en términos de su impacto en la inflamación.

Por otro lado, este metanálisis no analizó los procesos que contribuyen a una mayor desregulación inflamatoria en las personas con estos trastornos; muchos de los estudios incluidos no midieron lo que conecta la ansiedad con la inflamación.

Los autores concluyen que, “es importante, en términos de los próximos pasos, una comprensión más detallada y en diferentes procesos para medir la ansiedad y su asociación con la inflamación, así aprender cómo intervenir en esta relación y promover una mejor salud a largo plazo para las personas que padecen estos trastornos”.

Referencia original del estudio: Megan E. Renna, Mia S. O’Toole, Phillip E. Spaeth, Mats Lekander, Douglas S. Mennin. The association between anxiety, traumatic stress, and obsessive–compulsive disorders and chronic inflamstematic review and meta‐analysis. First published: 10 September 2018. https://doi.org/10.1002/da.22790

Fuente: Psypost

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

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