Closeup Photo of Person Holding Panasonic Remote Control in Front of Turned on Smart Television / Cortesía de Pexels

Cuando los cinéfilos afirman que la vida sin Netflix pierde sentido, hablan en serio, en especial si lo utilizan como terapia para manejar los problemas de apego.

Una nueva investigación sugiere que las personas con problemas de apego son más propensas que otras a participar en las historias que ven en el cine o la televisión, por ejemplo, para decir que se sienten conectadas con los personajes de ficción y pensar qué harían si estuvieran en su lugar.

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Los resultados sugieren que las historias brindan un “espacio seguro” para que algunos traten de resolver problemas en sus vidas relacionados con la dinámica sentimental (relaciones interpersonales y amorosas). Según Nathan Silver, autor principal del estudio y estudiante de doctorado en comunicación de la Universidad Estatal de Ohio, esto ocurre gracias a que, a través del cine y la televisión, “podemos hacer mucho más con las historias que escapar a ellas”: 

“Para las personas con problemas de apego, las películas y los programas de televisión pueden ser una manera de tratar de entender sus problemas o de satisfacer indirectamente sus necesidades de intimidad de una manera que les resulta difícil en la vida real”.

Silver realizó el estudio con Michael Slater, profesor de comunicación en Ohio State. Sus resultados se publicaron recientemente en el Journal of Social and Personal Relationships. 

Un lugar seguro para ser quienes somos

El estudio involucró a 1,039 adultos estadounidenses que participaron en línea. El objetivo era ver cómo las personas se enfrentaban a las inseguridades del apego en relación con la forma en que interactuaban con las películas y programas de televisión que veían.

Los investigadores examinaron dos dimensiones del apego en las relaciones románticas: la evitación y la ansiedad. Los que tienen un alto nivel de evitación tienden a no querer acercarse demasiado emocionalmente a sus parejas. Los que tienen mucha ansiedad se comportan como lo que comúnmente se llama “necesitados”: necesitan tener la seguridad constante de que su pareja se preocupa por ellos.

Los participantes también completaron una variedad de cuestionarios sobre cómo interactúan con las películas y los programas de televisión que ven.

Los resultados mostraron que las personas que tenían un alto nivel de evitación de apegos pero una ansiedad baja estaban menos comprometidas con las historias que veían y no se sentían tan conectadas con los personajes. Según los investigadores, mostraron los mismos comportamientos de evitación con las películas y los programas de televisión que vieron que en la vida real.

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Aquellos con alta ansiedad por el apego estaban más comprometidos con las historias, dijo Silver. Especialmente interesantes fueron las personas que tenían un alto nivel de ansiedad y evitación: “estos son los auto-saboteadores clásicos. Realmente quieren una intimidad de apoyo, pero tienden a arruinarlo porque tienen conductas de evitación”. 

Silver considera que el mundo de las historias de ficción nos proporciona un lugar seguro para lidiar con esta ambivalencia, y por eso hay cada vez más personas interesadas en el cine y las series de televisión (y por supuesto, en plataformas como Netflix).

Los resultados mostraron, además, que aquellos que obtuvieron una puntuación alta en el estilo de apego que evita la ansiedad se involucran más en las historias de diversas maneras. Por ejemplo, es más probable que digan que fueron absorbidos o transportados al mundo de la historia, que esas historias les ayudaron a entender a personas que no conocían, que imaginaron lo que sucedería si los personajes hicieran elecciones diferentes y que les gusta imaginar que conocen a sus personajes favoritos de televisión y películas.

“Lo que nuestros resultados sugieren es que las personas con estos problemas pueden usar el mundo de la historia para pensar cómo reaccionarían si tuvieran la oportunidad. Expanden sus experiencias sociales, al menos indirectamente”, explican los autores.

Los investigadores no saben si esta vida indirecta ayuda a las personas en la vida real o no, pero especulan que este es ciertamente uno de los atractivos de las historias de ficción. Adicionalmente, el equipo señaló que el apego no es necesariamente el determinante más importante del por qué las personas se involucran con la televisión y las películas, pero tiene consecuencias importantes.

Referencia del estudio original: Nathan Silver, Michael D. Slater. A safe space for self-expansion: Attachment and motivation to engage and interact with the story world. Journal of Social and Personal Relationships, 2019; 026540751982634 DOI: 10.1177/0265407519826345

Fuente: Science Daily

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

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