Marta Pulido Salgado escribe para Investigación y Ciencia sobre el efecto que tiene comer de pie sobre la percepción del sabor de los alimentos:

En su trabajo, los científicos evaluaron distintos escenarios a fin de identificar los factores que alteran el sentido del gusto. En primer lugar, sentaron a la mitad de los voluntarios, mientras que la otra mitad permaneció de pie. A continuación, ambos grupos degustaron el mismo pan de pita. Sin embargo, el segundo otorgó menor puntuación al alimento y lo calificó como menos sabroso.

Durante el siguiente experimento, los participantes mantuvieron su posición, mas realizaron tareas, como sostener bolsas de plástico cargadas, a la vez que ingerían magdalenas de chocolate o frutos secos. Este pequeño estrés físico empeoró aún más la percepción del sabor. Para los científicos, mantenerse en pie supone mayor tensión y fatiga para el organismo. Por consiguiente, el estrés asociado con dicha postura podría originar las diferencias observadas entre ambos grupos.

En el cuerpo en pie, Abell y sus colaboradores postulan que la fuerza de la gravedad favorecería la acumulación de sangre en las extremidades inferiores. Ello supondría un sobreesfuerzo para el corazón, que debería bombear con mayor fuerza a fin de mantener el flujo sanguíneo en tronco y cráneo. Como resultado, el organismo liberaría cortisol, la hormona del estrés.

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