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Miedo al rechazo, angustia, aislamiento, sensación de ser una compañía indeseable o desagradable, son algunas de las cosas que sentimos cuando nos invade la soledad. A todos nos pasa en algún momento, ya sea porque nuestros amigos de siempre tienen nuevas prioridades, o porque nos mudamos de ciudad, o porque simplemente nos sentimos lejos de los demás. Lo cierto es que la soledad es difícil de afrontar.

“La soledad es un sentimiento subjetivo. Podés estar rodeado de otras personas, amigos, familia, colegas – y aún así sentirte emocional o socialmente desconectado de aquellos que están alrededor tuyo,” dice el psicólogo Guy Winch.

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Lo cierto es que la soledad es difícil de afrontar

Este sentimiento puede tener un gran impacto en muchos aspectos de nuestras vidas, incluso en cuestiones que no imaginamos, así, por ejemplo, además de someternos a un gran dolor emocional, activa nuestras respuestas de estrés tanto físicas como psicológicas y suprime la función del sistema inmunológico, lo que nos deja en alto riesgo de desarrollar toda clase de enfermedades, incluyendo las cardiovasculares. Un estudio encontró que el sentimiento de soledad se correlacionó en un 64% con el riesgo de sufrir demencia. Lo que es aún más alarmante es que la soledad crónica incrementa el riesgo de una muerte temprana en un 26%.

Por otra parte, las heridas psicológicas que causa crean una trampa de la que es difícil escapar. Distorsiona nuestra percepción y nos hace creer que a las personas que nos rodean les importamos menos de lo que realmente les importamos, a la vez que nos hace ver esas relaciones de una manera más negativa, como si fueran menos significativas de lo que las consideraríamos si no nos sintiéramos solos. Dudamos en acercarnos a los demás y somos propensos a responderles “con vacilación, resentimiento, escepticismo o desesperación, alejando efectivamente a las personas que podrían aliviar nuestra situación. Como resultado, muchas personas solitarias se retiran o aíslan a sí mismas para evitar el riesgo de futuros rechazos o decepciones. Y cuando se arriesgan [a volver] al mundo, sus propias hesitaciones y dudas pueden ser capaces de crear aquella reacción que temen,” dice Winch.

Para poder salir de la soledad y sanar nuestras heridas psicológicas es necesario que decidamos no hacer caso al instinto natural que nos dice que al aislarnos estamos en un lugar seguro. Es importante conocer y poner en práctica los primeros auxilios emocionales.

Winch sostiene que hay tres cosas que debemos hacer, que requieren tanto de coraje como de un salto de fe:

Tomar acción

“Aceptá que la soledad está impactando en tu percepción y entendé que las personas son más propensas a responder de una manera más positiva de la que esperás.” No esperes que los demás lleguen hasta vos. Si te sentís desconectado socialmente revisá tus contactos del teléfono o tu lista de amigos de Facebook para ver con quienes no hablás hace un tiempo, hablá con ellos y sugerí una reunión. Vas a sentir miedo y probablemente también te preocupe que sea incómodo, y por eso es importante:

Dar el beneficio de la duda

La razón por la que no han estado en contacto últimamente puede que no tenga que ver con vos. Hay miles de cosas que pueden haber llevado a que se desconecten (vidas ocupadas, estrés, trabajo, entre tantas), incluso puede pasar que esa renuencia que asumiste de su parte ni siquiera exista. Dales el beneficio de la duda.

“ las personas son más propensas a responder de una manera más positiva de la que esperás”

Acercarse con positividad

Tratá de tener una mentalidad positiva cuando te contactes con estas personas, aunque sea fingida. Winch aconseja que evitemos las acusaciones (“¡Hace meses que no me llamás!”) o las declaraciones de desconexión (“Sé que debe ser raro que te llame…”), y que, en su lugar, expresemos sentimientos positivos y extendamos una invitación (“¡Estuve pensando en vos, juntémonos a tomar un café!), y que seamos específicos en cuanto al periodo de tiempo (“¿Qué tal la semana que viene?” o “¿qué día de este mes te queda bien?”). Podés aprovechar las ventajas que nos da la tecnología, y preparar un email o mensaje de texto usando emoticones y asegurándote de que la propuesta sea atractiva.

Volver a salir y ponerse en contacto con los demás de manera activa es una tarea difícil, pero es necesario hacerlo para superar este duro sentimiento. “La soledad es extremadamente dolorosa, pero una vez que reconozcas las distorsiones perceptivas que causa y la trampa psicológica que crea, serás capaz de reunir coraje, dar ese salto de fe y planear tu escape,” sostiene Winch.

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Fuente: TED