Las palabras convencen, el ejemplo arrastra…

Ruth Alfonso Arias escribe para el diario español, El País:

Como adultos estamos siempre pendientes de lo que decimos o cómo lo decimos. Pero en ocasiones nos olvidamos de lo que hacemos y, sobre todo, olvidamos que la palabra convence, pero el ejemplo arrastra. Los niños siguen nuestros pasos, cada día podemos enseñarles algo: cuando cruzamos de manera adecuada por un paso de cebra, cuando somos tolerantes o respetamos la naturaleza.

(…)

¿Cómo podemos afrontar estos valores con los niños?:

Capacidad de autocontrol: ante una rabieta o un conflicto cuando lo más fácil es “unirse al caos”. Hoy sabemos de la existencia de las neuronas espejo, a través de las cuales nos contagiamos del estado emocional del otro. Cuando estamos alterados es muy difícil que un niño permanezca tranquilo. Nuestra calma es fundamental para acabar con el tsunami emocional en el que se han sumergido, de ahí surge la necesidad de trabajar con nosotros mismos para poder transmitir a nuestros hijos la habilidad de la autorregulación. Una habilidad indispensable en la vida.

Frustración: cuando algo no sale bien tenemos la opción de estallar o la posibilidad de atajarlo de otra manera pensando en lo bueno que podemos obtener de esa situación. El mensaje que podemos trasladarles es que no podemos controlar todo lo que nos pasa, pero lo importante es que puedo controlarme a mí mismo. Si nos encontramos en la fila de un supermercado con nuestros hijos y surge algún problema, podemos estallar, enfadarnos con la situación o tratar de llevar ese momento de la mejor manera posible.

Lee la lista completa de habilidades en El País.

Artículo relacionado:
¿Burnout parental?

Artículos recomendados:

Comparte tu opinión

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.