seagul / Pixabay

La revista Heart publicó recientemente un completo estudio que revisó los efectos de la soledad en la salud de 181 mil personas adultas y sus resultados demuestran las nocivas repercusiones de vivir solos.

El diario El Mundo sintetizó sus resultados y estos son los puntos más importantes:

SPONSOR EXCLUSIVO

Este análisis realizado por investigadores del Instituto para el Envejecimiento de la Universidad de Newcastle y miembros del Departamento de Salud y Ciencias de la Universidad de York (Reino Unido), establece que la soledad y el aislamiento social están relacionados con el incremento del riesgo de sufrir ictus o un ataque al corazón, en concreto, el peligro aumenta un 30%. Incluso, la magnitud de los efectos de estas emociones negativas es equivalente a los síntomas que se experimentan cuando se sufre de ansiedad o estrés laboral.

La necesidad del contacto social:

 los hallazgos respaldan las preocupaciones de los servicios sanitarios sobre la importancia de la necesidad del contacto social para la salud y el bienestar. Por ello, se insiste en que los factores sociales deben ser incluidos en la evaluación médica de los individuos (es decir, evaluar la cantidad y la calidad de las relaciones sociales), en la formación que se le da a los profesionales, en los registros médicos electrónicos y en las recomendaciones que se les ofrece a los pacientes. “Es muy importante, pero no es nuevo, las guías de prevención cardiovascular desde hace tiempo tienen en cuenta otros aspectos de la esfera psicosocial como la depresión, la ansiedad, el estrés en el trabajo, o el estrés en la familia-por ejemplo el paro-“, dice.

Los hospitales y profesionales de salud deben considerar la necesidad de integración social para así aumentar las probabilidades de mejorar la efectividad de los tratamientos médicos:

Según señala el estudio, hospitales y clínicas deberían incluir la evaluación de la integración social y la soledad. También, la orientación de estos esfuerzos hacia la prevención primaria podría reducir importantes costes sanitarios. “Si la persona se siente sola porque no tiene alguien de confianza, entonces el objetivo podría ser encontrar un apoyo para esta persona, ya sea un miembro de la familia o un vecino o incluso un cuidador pagado”, explica Nicole Valtorta, una de las autoras del estudio y miembro del Departamento de Salud y Ciencias de la Universidad de York (Reino Unido).

Lee el artículo completo en El Mundo.