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El embarazo es considerado un periodo donde todo es color de rosas y felicidad. Pero la realidad es que las mujeres, en especial las que han tenido trastornos mentales, son susceptibles de sufrir depresión durante el embarazo y el periodo post-parto, el cual se caracteriza por sentimientos de extrema tristeza, ansiedad y cansancio que le dificultan realizar las actividades diarias de cuidado de sí mismas y de sus bebés.

Muchas mujeres se rehúsan a recibir el tratamiento psicofarmacológico porque temen que los antidepresivos pueden afectar el desarrollo de sus bebés, ya sea a través de la placenta o por medio de la leche materna. Y no es para menos. Durante la última década se han publicado muchas investigaciones con resultados contradictorios, algunas sugieren que el riesgo es muy bajo, pero otras han encontrado que algunos antidepresivos están asociados con problemas del desarrollo en los bebés.

Las investigaciones

Por ejemplo, un estudio canadiense publicado en la revista JAMA Pediatrics encontró que el uso de antidepresivos durante el segundo y tercer trimestre de embarazo incrementaba el riesgo de que el bebé fuera diagnosticado con un trastorno del Espectro Autista. Pero así mismo otro estudio publicado un mes después en la revista Translational Psychiatry por el hospital de Massachusetts en Estados Unidos, no encontró evidencia de que los antidepresivos incrementen el riesgo de autismo y del trastorno de déficit de atención en los niños. Otro estudio anterior, del 2013, tampoco encontró esa correlación. Así también otro estudio halló evidencia de que el antidepresivo conocido como paroxetina se asocia con el riesgo de malformaciones congénitas y problemas cardíacos en los niños. Estos son sólo algunos ejemplos de la larga lista de investigaciones a favor y en contra.

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El tema es complicado porque la elección de no tomar la medicación también tendría consecuencias peligrosas tanto para la madre como para su hijo.  Por un lado, si la madre no sigue el tratamiento, se aumentaría entre un 60 y 70% el riesgo de recaer en los síntomas depresivos y esa recaída podría exponer al bebé, a la madre y a la familia a las devastadoras consecuencias de una depresión no tratada. Por ejemplo: una depresión antenatal se asocia con el bajo peso de la madre durante el embarazo, consumo de alcohol, cigarrillo y otras sustancias, que ponen en riesgo la vida del bebé y la salud de su madre. Otra consecuencia, es que según los estudios, los niños con madres con depresión maternal tienen niveles más altos de cortisol en comparación con aquellos que no tienen madres con depresión, lo que explicaría los mecanismos que incrementan la vulnerabilidad de la psicopatología de los niños; por otro lado, la exposición al estrés maternal se relaciona con problemas de temperamento de los niños.

Cómo tomar una decisión

La decisión que vaya a tomar la madre y la familia debe balancearse entre los riesgos y beneficios de los tratamientos. Se recomienda que se busque ayuda especializada y que se pida información precisa sobre qué esperar del antidepresivo recetado. Se deben evaluar los recursos socioemocionales con los que cuenta la madre embarazada (no es lo mismo una madre que cuenta con una red de apoyo, que una mujer que vive sola y con pocos recursos), y también se deben tomar en cuenta las alternativas psicoterapéuticas con apoyo científico y eficaces para el tratamiento de la depresión maternal, como por ejemplo la Activación Conductual para la Depresión Perinatal, la Terapia Cognitivo Conductual y la Terapia Interpersonal, las cuales ha demostrado buenos resultados.

Qué puedes hacer

  • Habla con franqueza sobre tus emociones con tu pareja y familiares.
  • Descansa y duerme todo lo que puedas. Si tienes problemas para dormir hablalo con tu médico.
  • Habla con tu médico sobre los tratamientos. Expresa con franqueza tus inquietudes y pregunta sobre los efectos secundarios de la medicación específica que recibirás y qué puedes esperar de ella.
  • Busca apoyo emocional de tu familia, amigos o conocidos. No enfrentes esta situación sola, pideles que te ayuden a cuidar de ti y de tu bebé.
  • Busca ayuda psicoterapéutica efectiva. Habla con tu psicólogo sobre el tratamiento que puede ofrecerte, qué estudios han demostrado su efectividad y experiencia.

Lo más importante es que busques ayuda. No enfrentes este problema sola.

Guías en PDF que pueden ser útiles: ¿Qué es la depresión postparto y Ansiedad?; Información sobre la depresión postparto