musthaqsms / Pixabay

Hace unas semanas definimos qué es la ansiedad y nombramos los trastornos de ansiedad que aparecen en el DSM V, entre ellos la fobia específica. Este mismo manual define a la fobia específica como un miedo o ansiedad marcados que se producen por la presencia o la anticipación de la presencia de un objeto o situación específicos, aunque se aclara que en los niños este miedo o ansiedad se puede traducir en llanto, rabietas, bloqueo, etc.

El objeto o la situación casi siempre producen una respuesta inmediata de miedo o ansiedad. La persona suele tratar de evitarlos o los enfrenta presentando un miedo o ansiedad intensos.

Sponsor exclusivo:

Otra característica importante de las fobias es que el miedo o ansiedad que muestra el individuo es exagerado comparado al peligro real que representa la situación o el objeto temidos, teniendo en cuenta también el contexto sociocultural.

El manual además provee de una lista de estímulos fóbicos:

  • Animal: por ejemplo insectos, perros, serpientes, arañas, etc.
  • Entorno natural: se refiere a tormentas, alturas, etc.
  • Sangre-Inyecciones-Lesiones: como pueden ser agujas o procedimientos médicos invasivos.
  • Situacional: por ejemplo, estar en un avión, un ascensor o espacios cerrados.
  • Otros: como situaciones que puedan hacerte vomitar o asfixiarte, sonidos fuertes, personas disfrazadas, etc.

El DSM V también agrega que el 75% de las personas con fobias específicas, suelen tener fobias a más de un objeto o situación. Aunque el individuo generalmente reconoce que el miedo es desproporcionado, tiende a sobrestimar el peligro. Otro dato que presenta el manual es que las personas que sufren una fobia específica presentan un riesgo del 60% de tener intentos de suicidio, aunque explican que tal vez se deba a la comorbilidad con trastornos de personalidad y otros trastornos de ansiedad. Se aclara también que el miedo o ansiedad son persistentes y suelen durar 6 meses o más, este punto ayuda a diferenciar una fobia específica de los miedos transitorios que suelen darse en la población, especialmente en niños.

Artículo relacionado:
Antecedentes históricos de la Terapia Gestalt (III parte)

En cuanto al diagnóstico diferencial, se deben tener en cuenta a los siguientes trastornos: Agorafobia, Trastornos de Ansiedad Social, Trastorno de Ansiedad por Separación, Trastorno de Pánico, Trastorno Obsesivo Compulsivo, Trastorno por Estrés Postraumático, Trastornos de la Alimentación, el espectro de esquizofrenias y otros trastornos psicóticos.

En adultos mayores, este trastorno presenta comorbilidad con la depresión. En general, una persona con fobia suele desarrollar también otros trastornos de ansiedad, trastornos depresivo y bipolar, trastornos relacionados al consumo de sustancias, síntomas somáticos y trastornos relacionados y trastornos de la personalidad (específicamente, el trastorno dependiente de la personalidad).

Fuente: American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC