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Para comenzar este artículo es  necesario precisar a qué llamamos  “violencia”, la definición exacta para que luego nos permita pensar acciones específicas. La Organización Mundial de la Salud  define la violencia como “El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. Podemos diferenciar tres tipos de violencia:

  • Interpersonal: es la violencia ejercida por una persona o grupo pequeños de personas hacia otra persona o grupo.
  • Suicidio o violencia autoinfligida: es ejercida por uno mismo hacia su propio cuerpo en ocasiones provocando la muerte.
  • Colectiva: es usar la violencia a modo de instrumento con un fin político, económico o social.

En el caso de este artículo nos centraremos en la violencia interpersonal en el área escolar tratando de dar con herramientas que logren disminuir las agresiones físicas y / o verbales entre compañeros. Creemos que es necesario tomar un rol activo frente esta situación que cada vez aumenta más y genera complicaciones para transitar la edad escolar. Necesitamos abrir el debate y la reflexión para lograr programas efectivos y sostenibles en el tiempo. Como trabajadores del campo de la salud y la educación es imposible que no sea esta una preocupación, hacer de la escuela un entorno seguro es indispensable.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación Ciencia y Cultura (2014) lanzó una guía para docentes para poner fin a esta problemática en donde invitan a trabajar en conjunto con los estudiantes, los padres, los educadores y la comunidad; vinculando además las políticas y legislaciones. Desde este artículo estamos totalmente de acuerdo con esta posición, la violencia en cualquiera de sus formas se puede prevenir y todos los agentes involucrados debemos de tomar decisiones que inciden en mejorar la calidad de la experiencia educativa.

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Un punto interesante a resaltar es la importancia de la promoción en cuanto a derechos humanos, pautas de convivencia, inclusión frente a la diversidad, educación emocional dentro de la escuela; y la prevención específica de los factores de riesgo. En este último punto lo que recomendamos es un registro objetivo de las situaciones puntuales a tratar y un diagnóstico de la situación específica para abordarla de la manera más conveniente.

Para implementar cada estrategia o técnica que veamos a continuación, es necesario adecuarlas al contexto y edad donde las queramos aplicar. También se aconsejan diarios y registros de las actividades y sus evoluciones para la evaluación de los procedimientos y  ver la efectividad en periodos de tiempo prolongados. Hay programas específicos para esta temática pero aún no hay estudios representativos para afirmar la efectividad de los mismos. Por esto mismo hay que seguir investigando.

¿Qué podemos hacer?

Educación emocional

Un niño o adolescente el cual conozca sus emociones y cómo actuar frente a ellas sin lugar a duda va a generar aprendizajes significativos para hacer frente a diversas situaciones que le generen estrés o frustración. Es importante generar un espacio de diálogo en donde los chicos puedan contar qué les pasa y contemplar qué respuestas pueden elaborar frente a determinadas situaciones.

La educación formal y los resultados de inteligencia no hablan de un bienestar emocional del niño; y es en la escuela donde este bienestar debe estar garantizado; incluso detectando situaciones de riesgo fuera de la misma.

La falta de competencia en este nivel es la que da como resultado respuestas desadaptativas y conductas disruptivas. Enseñar habilidades sobre las emociones previene los problemas interrelacionales, mejora la empatía, contribuye a la resolución de problemas en conversaciones asertivas e incrementa el sentimiento de pertenencia al grupo (Paz; 2014).

Aprendizaje cooperativo

Crear situaciones de aprendizaje que no sean competitivas, que esten diseñadas para que un alumno logre un objetivo, sólo si los demás alumnos también lo logran. Este tipo de actividades fomentan la cooperación entre compañeros, el aprendizaje mutuo y el intercambio de roles. Es importante que los docentes esten interiorizados de las debilidades y fortalezas de cada alumno para crear grupos heterogéneos y oportunidades de éxito que refuercen positivamente las interacciones.

El trabajo cooperativo genera más productividad que el trabajo individual, genera un razonamiento  intelectual más elevado, crea oportunidades de interacción entre alumnos y da recompensas grupales que suelen ser mejor percibidas que las individuales (López; 2009).

Método KIVA

Es un programa anti bullying en donde involucran diferentes agentes del sistema educativo: alumnos, profesores, padres y personal no docente; que no sólo previene sino que interviene y supervisa ante situaciones de acoso.

Si bien es una intervención creada específicamente para atacar al bullying, creemos que es una estrategia que no puede faltar dado que las situaciones de acoso sistematizadas en la escuela son una forma de violencia a disminuir.

Para conocer más sobre este método se puede visitar su pagina web o bien artículos anteriores sobre su implementación en argentina.

Concientización

Es importantísimo que los chicos desde el inicio de la escuela entiendan y conozcan que todos los seres humanos somos diferentes y que dichas diferencias son ricas para crear una comunidad de respeto entre todos. Este punto es fundamental en la inclusión escolar para poder crear espacios en donde la diversidad sea un tema de aprendizaje y no de discriminación.

Reglas de convivencia claras

Tener pautas establecidas es una forma de proteger ante los conflictos escolares. Conocer las reglas internas del establecimiento escolar, que cosas se pueden hacer y qué cosas no es fundamental para un buen clima de convivencia. Premiar el cumplimiento de dichas normas, en lugar de castigar el no cumplimiento puede favorecer a largo plazo la adherencia  a las mismas.

Conclusiones

Seguramente se podrán encontrar algunas herramientas más o programas específicos. La idea del artículo es abrir la preocupación para luego interiorizar en cada una de las formas. Es importante que intentar reducir la violencia en la escuela sea una decisión troncal de la cultura organizacional, no acciones aisladas fuera de contexto. La tolerancia hacia las agresiones y el acoso en cualquiera de sus formas no debe de tener aceptación social ni refuerzo de ningún tipo.

Referencias bibliográficas:

Chaves Baquero, Y. A., López León, F. E., Rincón Vargas, S. P., & Sánchez Triana, Y. F. (2016). Fortalecimiento de tres competencias ciudadanas: Empatía, asertividad y pensamiento crítico para mitigar las agresiones físicas y verbales (Master’s thesis, Universidad de La Sabana).

Flores Paz, M. E. (2014). Aplicación de un programa de habilidades psicosociales basado en el autoconocimiento para fortalecer las relaciones interpersonales de los niños y niñas de tercer grado de primaria de la IEP Marvista, Paita, 2013.

López Alacid, M. P. (2009). Efectos del aprendizaje cooperativo en las habilidades sociales, la educación intercultural y la violencia escolar: un estudio bibliométrico de 1997 a 2007. Universidad de Alicante.

Del Rey, R., Ruiz, R. O., & Feria, I. (2009). Convivencia escolar: fortaleza de la comunidad educativa y protección ante la conflictividad escolar. Revista interuniversitaria de formación del profesorado, (66), 159-180.

 

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