Anteriormente hemos hablado de educación sexual integral (ESI), las reglamentaciones por las cuales se tienen que garantizar en la escuela a todos los niños; las formas que toma en cada nivel escolar y la importancia que tiene en cuanto a proteger a los niños de abusos, maltratos y discriminación. Aún con toda la información disponible, no se cumple y es frenada por organizaciones de poder, aludiendo que las familias son las que deben educar en estas temáticas a sus hijos eligiendo las fuentes de información y la forma.

Entonces, ¿qué justifica que la ESI se brinde en la escuela y no en el hogar?

Si los hogares familiares funcionaran correctamente, no existiera la violencia y el abuso intrafamiliar; la enseñanza no estuviera influenciada por sesgos de los adultos que inducen a la discriminación por cuestiones de identidad de género, raza o elección sexual entre otras; no se transmitieran ideales de belleza, ni estereotipos sexistas; solo en este caso tendría sentido, al menos para mi, que la ESI se enseñara en el hogar.

Pero incluso si todo lo anterior no pasara, que sí pasa y mucho, tendríamos un problema; existen familias ausentes, niños en hogares estatales, institutos de menores quienes no accederían a esta educación.

A simple vista, se entiende por qué la ESI debe ser aplicada en la escuela y no en el hogar.

Si quedan dudas, veamos estadísticas:

Desde el programa argentino “Las víctimas contra las violencias”, en el cual se basó la primera campaña nacional contra el abuso infantil en 2016, se informa que el 53% de los casos suceden en el hogar del niño, 10% en la casa de un familiar y 18% en la casa del agresor. En el 75% de los casos el abusador es un familiar: de los que el 40% es el padre y 16% el padrastro.

Resumiendo datos argentinos de campañas y difusión:

  • El agresor es varón en la mayoría de los casos.
  • Las principales víctimas son niñas mayores de 5 años.
  • Los agresores viven con las víctimas en más de la mitad de los casos.
  • En uno de cada cuatro casos el abusador es familiar o persona de confianza.

En cuanto a la ESI, no solo nos resultan importantes las estadísticas de abuso sexual. En 2017 UNICEF Argentina compartió datos estadísticos obtenidos por la Encuesta Nacional de Indicadores Múltiples por Conglomerado los cuales realmente asustan. Siete de cada diez niños sufren castigo físico y maltrato psicológico como forma de disciplina en el hogar. Si bien el 90% de los padres creen que no es adecuado el castigo físico, el 70% utiliza zamarreo, chirlos, cachetadas, golpes y gritos.

Entonces, si somos los adultos los que tenemos que velar por la salud de los niños, siendo el abuso y el maltrato una problemática que crece en cifras; nos debería preocupar que sucede en el interior de los hogares y que los niños no cuentan con las herramientas necesarias para poder denunciar o hablar de las situaciones que padecen.

Aprendizajes en el hogar familiar

El seno familiar es donde el niño aprende principalmente sus roles y hábitos; pero también dónde se forman inicialmente sus creencias y valores. Estamos seguros que existen familias amorosas, con estilos de crianza positivos; pero lamentablemente no es la mayoría de los casos. Como mencionamos anteriormente en un artículo sobre el maltrato infantil “una de cada cinco mujeres y uno de cada trece hombres declararon haberlo padecido en la infancia” con lo cual es un tema que debe estar en agenda.

Si queremos niños felices, no agresivos, amables, inclusivos; que devengan luego en adultos socialmente responsables; la educación debe tomar cartas en el asunto porque claramente la enseñanza en el hogar no los está construyendo de esta manera. Para conocer sobre los efectos del castigo físico y mejores formas de crianza, pueden ver aquí.

Cuando la información no proviene de especialistas y queda en manos de la familia se reproducen mitos; que causan mucho daño

Además de la violencia que se ejerce en el maltrato, los padres actúan como modelo de sus hijos: a veces son considerados ídolos y ejemplos a seguir. Pensando así, podemos observar cómo se repiten patrones de generación en generación, no solo en comportamientos sino también en estilos de pensamientos.

Familias que promueven pensamientos discriminatorios hacia la diversidad, enseñan a sus hijos a discriminar a otros por sus diferencias de etnia, identidad de género, preferencias sexuales y discapacidad.

Cuando la información no proviene de especialistas y queda en manos de la familia se reproducen mitos; que causan mucho daño. Un caso específico es la comunidad LGBTIQ+, se construye un discurso erróneo adjudicándoles calificativos como anormales, enfermos y perturbados. El resultado de esta desinformación, es una sociedad que no tolera la diversidad. En el extremo aún existen muchos crímenes de odio que cuestan vidas; pero en lo cotidiano los miembros de esta comunidad no consiguen trabajo, son segregados y discriminados; básicamente se vulneran muchos de sus derechos.

El seno familiar, también es el primer lugar donde se aprenden los roles de género: se les indica a los niños según su sexo de pequeños como se deben vestir, qué juguetes deben usar, que comportamiento deben tener, etc. Se conforma la construcción del rol de la mujer en el hogar como la cuidadora, tierna y sensible; mientras que el del hombre como el viril, rudo, valiente y trabajador.

El resultado de esta desinformación, es una sociedad que no tolera la diversidad

Dentro del hogar se cuentan las historias, los cuentos elegidos por padres que son un ícono, donde se ven todas las características del amor romántico donde se van moldeando las ideas sobre las parejas perfectas: el hombre salvador y la princesa en problemas. Este análisis merecería un artículo completo.

¿Por qué todo esto tiene que ver con la ESI?

Más allá de que la enseñanza en casa perpetua estos patrones errados de pensamiento, los niños que se desarrollan en este contexto tendrán dos principales caminos a seguir: ser víctimas o victimarios.

Por un lado realizarán acciones descalificativas y discriminatorias hacia quien no cumpla con la “normalidad” que les han enseñado. Y por el otro lado sufrirán estas acciones.

Las consecuencias de sufrir bullying / acoso en la escuela ya han sido tema de interés podemos observar aquí y aquí. Se puede destacar mayor probabilidad de sufrir ansiedad y /o depresión, baja autoestima, trastornos alimenticios, consumo de sustancias y personalidad violenta.

Cumplir con la ESI en la escuela es urgente, brindará la posibilidad de lograr un cambio social donde la heterosexualidad y ser blanco no es la única opción válida para ejercer la vida. La escuela es el espacio donde los niños deben ser seguros, libres y cuidados.

Entonces, es obligatorio que los niños puedan formar sus creencias sobre aspectos sociales con información adecuada, seria y científica; administrada de una forma pedagógica correcta para cada edad. No solo para no discriminar y no ejercer violencia, sino también para que en el caso de sufrir violencia o discriminación en la escuela o el hogar puedan hablar de esto.

Cumplir con la ESI en la escuela es urgente, brindará la posibilidad de lograr un cambio social donde la heterosexualidad y ser blanco no es la única opción válida para ejercer la vida

Todo niño que no encaje con lo socialmente indicado si no es habilitado a ser, sufre. Imaginense, si es que no les sucedió, si cuando eran chicos no los hubieran dejado jugar con sus objetos preferidos, o usar los colores que les gustaran, o hacer el deporte que los apasionaba. Generalmente el “no dejar” viene aparejado a violencia, descalificación, obligación a ser de otra forma y esto es lo que tenemos que cambiar.

Conclusiones

Gracias al cambio de mirada, a abandonar el sistema patriarcal autoritario, donde lo único correcto la norma establecida y lo que se sale de la norma está mal; hoy podemos comenzar a ver el resultado de las infancias vividas libremente. El objetivo principal como política pública es unificar los criterios teóricos para que sea información científica y adecuada; disminuyendo así la violencia, la intolerancia y las barreras que encuentran los chicos para ser quienes ellos son.

La ESI busca a partir de las enseñanzas en la escuela proteger a los niños desde edades tempranas, brindarles herramientas para poder hablar de lo que les sucede física y emocionalmente, crear círculos de confianza donde se puedan sentir seguros, entender qué cosas están bien que ocurran y cuáles, por mas normales que parecen, no. Si no brindamos espacios para que los niños puedan hablar de lo que sucede, terminamos siendo cómplices de un maltrato en silencio que podría ser evitable.

Referencias Bibliográficas:

Valle Melón, M. D. M. D. (2018). La familia: principal contexto de aprendizaje de los roles de género. Recuperado de: http://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/32528/1/TFG-G3227.pdf

Martxueta, A., & Etxeberria, J. (2014). Análisis diferencial retrospectivo de las variables de salud mental en lesbianas, gais y bisexuales (LGB) víctimas de bullying homofóbico en la escuela. Revista de psicopatología y psicología clínica, 19(1), 23-35. Recuperado de: http://revistas.uned.es/index.php/RPPC/article/view/12980/pdf_33

Geraldine Panelli
Lic. en Psicología. Especializada en Terapia Cognitiva Conductual Infanto Juvenil. Interesada en las neurociencias y en la difusión de la psicología científica.

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