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Muy interesante entrevista de ABC Familia a Pedro Gª Aguado y Francisco Castaño, autores del libro «Aprender a Educar», sobre los problemas en la educación y crianza de hoy en día.

Algunos de los puntos más importantes de la entrevista:

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Sobre el exceso de explicaciones a la hora de decirle ¨No¨a los niños:

P.G.A: Es verdad que nuestros padres no tenían que justificar un no, y ahora se explica todo. Pero el NO tiene explicaciones limitadas porque… ¿qué quieres explicarle a un niño que quiere meter los dedos en un enchufe? ¿El funcionamiento de la corriente alterna? Sencillamente debes decirle: «No metas los dedos en el enchufe que te va a doler». Punto.

Los padres de hoy quieren evitar los errores que sus padres cometieron con ellos, pero a la vez se vuelven sobreprotectores y permisivos:

P.G.A: Lo que nosotros vemos en consulta son padres que tienden a la sobreprotección, a la ausencia de normas y límites, o a la falta de consecuencias marcadas si lo anterior se incumple… ¿El origen dónde está? En la creencia de los padres de que sus hijos se van a romper. No quieren que sus hijos se frustren o sufran.

F.C.M: No quieren que sufran lo que sus padres sufrieron. Se ve que nosotros sufrimos mucho… (Ríe). Piensan «pobrecito mi niño, que no le falte de nada. Y en vez de cariño le dan todo lo material que pide, y al instante». Pero ojo, que decirle que NO a tu hijo no significa no quererle… Más bien al contrario, es quererle de forma responsable.

Sobre la falta de normas clara en la casa:

F.C.M.: Sí. Y las normas tienen que ponerse. En casa, como en la carretera, la convivencia solo es posible si se tienen en cuenta una serie de normas. Pocas y claras, hemos de ser muy concisos al ponerlas. Como dejemos un hueco, una fisura por la que ellos puedan meterse… malo. Es muy importante que ellos tengan claro que va a pasar. Por ejemplo: Un día sin móvil es un día sin móvil. No es dárselo cinco minutos por la tarde para que vea los deberes por WhatsApp.

La erronea interpretación de que con los limites se les quita la libertad a los hijos:

—Junto con el concepto de norma citan también el del límite. ¿Es que nos da miedo poner límites?

F.C.M.: Hay quien se confunde. Si la norma estipula que nuestro hijo jugará con la tablet los sábados por la tarde, siempre y cuando estemos en casa y haya hecho los deberes, los límites indicarán el tiempo: dos horas como máximo. La idea de límite no tiene que darnos miedo. Con ella no estamos coartando la libertad de nuestros hijos, sino que los estamos acostumbrando a ceñirse a un mínimo de reglas familiares, sociales (y legales, económicas, etc.) que, al fin y al cabo, rigen en nuestra sociedad. El límite no consiste en cortar las alas a nadie, sino en hacer a nuestros hijos capaces de saber quienes son y dónde están, así como qué pueden y qué no pueden hacer. Cuando los niños conocen las normas del juego, participan mucho mejor y se sienten menos tranquilos.

El contrato de conducta, un valioso recurso para usar en la casa:

—P.G.A.: Un contrato de estas características es una forma muy visual de establecer las normas, y ayuda a conservarlas frescas en la memoria. También ayuda a que las entiendan. En cualquier caso yo aconsejo a los padres preguntar a los niños: ¿Para tí en tu cabecita qué significa esto?

F.C.M.: De esta forma, cuando tu hijo te busque las vueltas con el «es que tu me dijiste», «es que tú me explicaste»… puedes responder: «es que está escrito. ¿Lo entiendes?» Seguro que lo entiende, aunque no le guste. Todos tenemos que hacer unas cinco cosas al día que no nos gustan. Esto hay que aprenderlo. Lo que ocurre es que educamos a nuestros hijos para Disney World y cuando llegan a la vida real se encuentran con The Walking Dead. Es terrible, pero tú le has enseñado que si quería esto lo tenía. Y de pronto la vida no funciona así.

La entrevista es súper recomendable para todos aquellos que tienen o trabajan con niños.

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Lee la entrevista completa en ABC Familia.