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Las emociones ―esas compañeras cotidianas de nuestras vidas― influyen en la salud, la toma de decisiones, el modo de interpretar los hechos, las maneras de relacionarnos y también forman parte de todo proceso de aprendizaje. Por ello nuestro estado de ánimo es un factor a cuidar y tener en cuenta en todo desempeño cognitivo.

Por un momento propongámonos pensar en cómo nos sentimos cuando estamos de buen ánimo o en la actitud y conducta observada en nuestros alumnos o equipo de trabajo cuando un sentimiento de bienestar y alegría los envuelve. Sin lugar a dudas todo parece más fácil y fluido.

Cuando algo se torna emocionalmente interesante atrapa nuestra atención. Si una tarea que debemos realizar tiene sentido para nosotros podemos rendir mejor, del mismo modo que si escuchamos palabras de aliento mientras trabajamos nuestro desempeño se potenciará. De hecho, a medida que las investigaciones en el campo de la neurobiología de la afectividad avanzan otorgan cada vez más pruebas del valor de las emociones en nuestras vidas.

Si una tarea que debemos realizar tiene sentido para nosotros podemos rendir mejor

En el Max Planck Institute for Human Development de Berlín, Alemania, un grupo de investigadores liderados por la doctora Annette Brose se propuso evaluar cómo los estados emocionales influyen en el desempeño cognitivo y, más específicamente, en la memoria de trabajo (MT).

La MT nos permite mantener en mente temporalmente cierta cantidad de información y manipularla para resolver un problema o situación que se nos presenta, como, por ejemplo, recordar un número telefónico al que tenemos que llamar inmediatamente o un mensaje que debemos anotar para realizar algo más tarde.

Para su investigación el equipo de Brose reclutó a 100 adultos jóvenes con edades comprendidas entre los 20 y 30 años quienes debían realizar durante algunos días diversas tareas que implicaban el uso de la MT. Los participantes, además de resolver las consignas, debían anotar la motivación que sentían ante las mismas y su estado emocional durante la jornada.

Al evaluar las conclusiones, los científicos observaron un mayor rendimiento cuando los voluntarios registraban un estado emocional por encima de la media y este resultado era aun mejor cuando se sentían motivados ante la tarea.

observaron un mayor rendimiento cuando los voluntarios registraban un estado emocional por encima de la media

Esta investigación permite reflexionar sobre el valor que tiene el estado emocional y lo importante que es gestionar nuestras emociones, las de nuestros alumnos y equipo de trabajo para que el cerebro exprese su mayor potencial.

Algunos posibles puntos básicos a tener en cuenta son:

  • Tiempo para generar vínculos: conocer a los alumnos y personas con las cuales se interactúa es fundamental para lograr una relación que permita la presencia de oxitocina y lleve al cerebro a sentir seguridad.
  • Principio de adecuación: cada individuo es único y cada día también. Proponer tareas acordes con las posibilidades de cada individuo y del momento personal que pueda estar pasando. Antes del inicio de la clase o día laboral, es importante conocer el estado emocional de cada uno para saber si es necesario realizar una consigna que permita gestionarlo. Clases que hacen al desarrollo de habilidades emocionales y sociales deberían ser parte de todo espacio educativo y de capacitación.
  • Motivación y desafío: los puntos anteriores permiten que las nuevas propuestas se vivan como desafíos y de este modo el circuito de recompensa cerebral se active, liberando así dopamina que despertará la motivación necesaria para realizar la tarea.
  • Reforzamiento positivo: cada logro ―por más pequeño que sea― libera neurotransmisores que producen placer y este recuerdo positivo permite afrontar paso a paso cada vez desafíos mayores.
  • Reconocimiento: valorar cada esfuerzo y meta alcanzada.

Conocer nuestro mundo emocional posibilita que cada uno de nosotros ―sin importar el lugar ocupado― contribuya en generar contextos que permitan aflorar lo mejor de nosotros, no solo a nivel cognitivo, sino también en lo que respecta a la vida de relación. De esta manera, seguramente todos nos veremos favorecidos.

Autor: NSE. Marita Castro – Directora de Asociación Educar

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