Imagen:Prevent Headache Guide

En entradas anteriores he llamado la atención sobre el hecho de que muchos puntos que se usan para criticar a la Psiquiatría son compartidos por la Psicología: conflicto de intereses, sesgo de publicación, eficacia frente a placebo… Otro aspecto que se ha criticado a la Psiquiatría es que algunos de los mecanismos de acción propuestos para los psicofármacos no están demostrados, crítica que es básicamente correcta y acertada. Por ejemplo, la hipótesis monoaminérgica de la depresión, según la cual la causa de algunos trastornos mentales sería la deficiencia o exceso de neurotranmisores como la serotonina (supuesto déficit en la depresión) o la dopamina (supuesto aumento en la psicosis) no tiene una evidencia científica suficiente que la sostenga.

Por ello, en esta entrada voy a examinar cómo les va a las psicoterapias en cuanto a los mecanismos de acción que proponen para los trastornos que tratan y para su eficacia a la hora de abordarlos. Voy a centrarme para ello en la Terapia Cognitiva, que es la psicoterapia más recomendada a todos los niveles, y una de las más utilizadas también, así como una de las que tiene tradición en someterse al proceso de evaluación de su eficacia lo que le da un marchamo de “científica”. Me voy a referir especialmente a la terapia cognitiva según fue propuesta por Beck, que probablemente es el paradigma o la referencia en este campo.

La idea principal de la Terapia Cognitiva de Beck es que las personas sufren por la interpretación que realizan de los sucesos y no por estos en sí mismos. Bien, creo que este núcleo teórico de la Terapia Cognitiva tiene problemas de toda índole. Voy a analizar algunos de ellos: problemas desde el punto de vista filosófico, desde el punto de vista de la (neuro)ciencia y problemas desde el punto de vista clínico y psicopatológico.

Filosofía

El núcleo del pensamiento de Beck se basa en la filosofía griega, en concreto en Epícteto y los estoicos. Epícteto contempla todos los estados mentales, incluidas las emociones, como condicionadas por los juicios que hacemos. Cómo experimentamos el mundo y a nosotros mismos depende de esos juicios. La idea crucial es que no experimentamos el mundo sin la mediación de nuestras valoraciones. No nos afectan los acontecimientos directamente sino a través de la opinión o valoración que hacemos de ellos.

Pero en filosofía esta visión ha sido contestada, entre otros autores por David Hume, del que es famosa la frase con la que abre esta entrada. Hume pone en duda el poder de la razón con planteamientos como que la razón por sí sola nunca puede ser motivo de una acción de la voluntad o que la razón no puede oponerse a las pasiones en cuanto a la dirección de la voluntad. La tesis central de la ética de Hume es que la razón está subordinada, en el plano práctico, a las pasiones: “la razón, en un sentido estricto, significando el discernimiento de la verdad y la falsedad, no puede nunca por sí misma ser un motivo para la voluntad, y no puede tener influencia alguna sino en cuanto afecte a alguna pasión o afección. En otras palabras, la razón es incapaz de motivar nuestra conducta”.

No voy a entrar a un análisis filosófico del asunto porque no estoy capacitado para ello pero el aspecto que quiero señalar es que la terapia cognitiva es racionalista, hace un énfasis en la razón frente a la emoción hasta el punto de considerar al paciente como un científico que, guiado por el terapeuta busca hacer copias más precisas y válidas de la realidad. Esto nos lleva al viejo problema que existe en psicología sobre la relación entre razón y emociones (entre emoción/afecto y cognición) y no está nada claro que la razón sea la que se lleva el gato al agua, sino que más bien parece que es al contrario como vamos a ver a continuación.

Neurociencia

Un autor clave es Antonio Damasio que en su libro el Error de Descartes postula la hipótesis del marcador somático, un mecanismo mediante el cual las emociones guían (o sesgan) el comportamiento y la toma de decisiones, y que la racionalidad requiere una aportación emocional.

Aparte de Damasio tenemos otros muchos indicios de que el hombre no es un animal racional sino un animal racionalizador, que no es lo mismo. Uno de ellos son los famosos experimentos de Gazzaniga en pacientes con cerebro dividido donde los pacientes explican una conducta de la que no conocen las causas con razonamientos a posteriori. Gazzaniga llamó el intérprete a ese narrador a posteriori de nuestra vida. Si se le muestra una imagen atemorizadora solo al hemisferio derecho (el más verbal) el paciente siente miedo pero entonces su hemisferio izquierdo intenta explicar  el sentimiento y se inventa una explicación incorrecta, al desconocer (por no haber comunicación entre ambos) la causa real. Un paciente cuyo hemisferio izquierdo era desconocedor de que el derecho había visto una imagen de dar miedo explicó su sentimiento de miedo como debido a que Gazzaniga parecía estar de mal humor ese día. Yo veo este tipo de racionalizaciones en pacientes depresivos y bipolares, de los que luego hablaremos.

El hombre no es un animal racional sino un animal racionalizador

No somos tan racionales como queremos. La existencia de sesgos cognitivos con origen en nuestra historia evolutiva (sesgo optimista, de negatividad, etc), la existencia del inconsciente, tanto el antiguo como el nuevo, los sistemas I y II de Kahneman, etc., todo ello nos ofrece una visión de los mecanismos psicológicos de la mente humana que no se compadece muy bien con la visión  que propone la terapia cognitiva.

Otro autor relevante es Joseph Ledoux, el experto en la amígdala, condicionamiento del miedo y trastornos de ansiedad. Nos dice en su libro El cerebro emocional que hay más vías que van desde la amígdala a la corteza cerebral que al revés, por eso es muy difícil que el pensamiento racional controle la emoción y no conseguimos dejar de preocuparnos cuando queremos.

los mecanismos psicológicos de la mente humana que no se compadece muy bien con la visión  que propone la terapia cognitiva

Por último, para cerrar este apartado señalar que la terapia cognitiva no tiene mucho que ver con la psicología cognitiva, aparte de la palabra “cognitiva”. A la terapia cognitiva le ha beneficiado el boom de la psicología cognitiva de los años 60 y 70 para asociarse a ella pero la relación entre ambas es muy débil si es que hay alguna.

Clínica y Psicopatología

En los centros de salud mental las personas que más vemos son las que tienen problemas depresivos y ansiosos adaptativos, y la mayoría de ellos tienen que ver con la situación laboral: paro, acoso por jefes o compañeros, malas condiciones de trabajo. A ellos se suelen unir problemas económicos o personales todo lo cual lleva al sujeto a una situación de atrapamiento con angustia, insomnio, bajo ánimo, etc.

Pretender que el problema de estas personas son sus cogniciones y olvidarnos de su realidad me parece que es errar el tiro. Si yo no tengo dinero para dar de comer a mis hijos no creo que la solución sea cambiar mis cogniciones, creo que es más cuestión de dinero que de cogniciones.

La prueba de lo que estoy diciendo es que la mitad de los psicólogos del Reino Unido dicen estar deprimidos. Y la causa de su depresión son precisamente sus condiciones de trabajo. No parece que su capacidad para detectar distorsiones cognitivas les sirva de mucho. Creo que intentar convertir en un problema individual lo que es un problema político, social o laboral es un error.

“No sabemos cómo funcionan las terapias cognitivas, mediante qué mecanismos y qué pasos un paciente genera conclusiones más válidas y viables”

En el otro extremo tenemos depresiones graves donde efectivamente aparece la triada cognitiva de Beck: una visión negativa del yo, del mundo y del futuro. ¿Pero esto es causa o consecuencia de la depresión? En muchas ocasiones los antidepresivos revierten los cuadros y desaparecen las ideas y pensamientos negativos del paciente. Si un cambio biológico cambia unos pensamientos determinados ¿cuál es la causa de esos pensamientos? Lo mismo ocurre en el Trastorno Bipolar. Con la misma situación personal, los mismos problemas y el mismo esquema cognitivo, el paciente un día lo ve todo de color de rosa y al día siguiente todo negro. De nuevo, el cambio en su estado biológico y emocional parece marcar su ritmo cognitivo.

Pero aún concediendo los planteamientos de los terapeutas cognitivos, si acercamos más el zoom vemos que los terapeutas no controlan el cambio cognitivo ni en ellos ni en sus pacientes. Es decir, no sabemos cómo funcionan las terapias cognitivas, mediante qué mecanismos y qué pasos un paciente genera conclusiones más válidas y viables. Nuestro conocimiento de la maquinaria psicológica implicada es muy precario ya que no podemos conseguir lo que queremos cuando queremos. Se aplican unas técnicas y a veces ocurre el cambio y otras no. Como se ve en el chiste del encerado, unas veces ocurre el milagro y la evolución clínica va bien y otras no.

Conclusiones:

Para concluir mi argumentación voy a copiar un párrafo de David Healy de su libro The Creation of Psychopharmachology, página 290:

“Había llamativas similitudes en términos de una lógica errónea entre los modelos construidos por los psicólogos académicos para dar cuenta de la eficacia de la terapia cognitiva y las teorías sobre las catecolaminas y la dopamina construidas por los psicofarmacólogos académicos para dar cuenta de la eficacia de los nuevos agentes psicotropos. Los respectivos argumentos fueron que dado que estas terapias funcionaban sobre ciertas cogniciones o aminas entonces estas cogniciones o aminas deberían ser disfuncionales en el caso de los trastornos en cuestión. Una cosa no se sigue de la otra.”

Este planteamiento de Healy abre un melón muy interesante. Los psicofarmacólogos mantienen que como los psicofármacos actúan sobre las aminas éstas deben estar alteradas y los terapeutas cognitivos sostienen que como sus terapias actúan (eso proponen por lo menos) sobre las cogniciones éstas deben ser disfuncionales en los trastornos mentales. Pero, como dice Healy, eso hay que demostrarlo. Y si miramos a la población general vemos que las distorsiones cognitivas son ubicuas: padres que no vacunan a sus hijos, gente que cree en la homeopatía… Y a estas personas se les da información y datos y no cambian su ideas o cogniciones. Aquí entramos en un terreno muy resbaladizo. ¿Cuál es la verdadera realidad? ¿Cómo podemos hacer que gente con unas ideas pseucocientíficas abrace la ciencia?

Una cosa es que un psicofármaco o una psicoterapia funcione y otra que funcionen por las razones que los psiquiatras o psicólogos ofrecen

¿Pero cuál es la diferencia entre ciencia y pseudociencia? Aparece de nuevo el tema de que no somos racionales, la base de nuestras creencias no es la mayoría de las veces la lógica y no puedes convencer a alguien con razones de algo a lo que no ha llegado por la vía del razonamiento, como dijo Jonathan Swift. La diferencia entre ciencia y pseudociencia, por ejemplo, parece más una cuestión de consenso social que de pruebas.

Eso por el lado de las distorsiones cognitivas en personas que se supone no tienen trastornos mentales pero hay otra cuestión en la que la terapia cognitiva se ha querido parecer al modelo médico, en la de la especificidad. Pero la terapia cognitiva (al igual que los antidepresivos) no es tan especifica como se supone y además de trabajar las cogniciones hace muchas otras cosas. Así que una cosa es que un psicofármaco o una psicoterapia funcione y otra que funcionen por las razones que los psiquiatras o psicólogos ofrecen.

Esto no lleva de nuevo al problema de cómo conseguir que alguien cambie sus ideas, tema que no está resuelto, como decía más arriba; y tal vez tenemos que decir que  afortunadamente. Si aplicando el chiste del encerado a nuestro tema consideramos como milagro el momento en que se produce el cambio de ideas creo que al que consiga controlar ese milagro hay que: 1) entregarle el premio Nobel, por su aportación a la ciencia y 2) ingresarle en prisión inmediatamente por el peligro que supone por su capacidad para controlar a la humanidad.

En fin, la conclusión que se impone de esta reflexión es que la base teórica que sustenta la aplicación de la Terapia Cognitiva es mucho más débil de lo que sus practicantes preconizan. A día de hoy no hay ciencia suficiente que soporte sus presupuestos teóricos. Así que la terapia cognitiva no puede sacar pecho y mirar por encima del hombro a la psiquiatría. No es imposible intervenir  en un trastorno mental actuando sobre las cogniciones pero el margen de actuación es seguramente mucho más pequeño del que la terapia cognitiva propone. La intervención, además (y en esto vuelve a haber un paralelismo con lo que ocurre con los psicofármacos) tampoco es tan especifica como suponemos y en realidad estamos actuando a otros muchos niveles por lo que en el fondo no sabemos por qué se producen los cambios que apreciamos en el estado mental de la persona.

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8 Comentarios

  1. Excelente crítica. Comparto estas ideas que, lastimosamente, hoy día son tan duras de escuchar para aquellos que se encuentran embelesados por el modelo médico. Ignacio Martín-Baró disertó acerca del mimetismo cientísta del cual padecía tristemente la psicología, debido a la falta de un encuadre epistemológico propio que sea capaz de sustentar su labor. Razón por la cual sufre (la psicología) de una crisis de identidad.

  2. Interesantes reflexiones, mas para la cuestión de fondo no plantea la salida correcta. La clave está en comprender sistémicamente al Sistema de Personalidad en su estructuraactividad -ojo con esta última categoría de carácter dialéctico- y comprobaremos que es real que la determinación epigenética nos marca -y no en pocas con el “placer” del núcleo accumbens-, pero es la determinación sociocinética la que no sólo modula, subsume, sino que transforma la determinación epigenética. Obviamente, ambas son importantes.

  3. Hola, gracias por el artículo. Quisiera comentar que desde que inicié mi práctica como psicólogo siempre he leído que el abordaje más idóneo es el combinado, a saber farmacológico y terapia cognitiva-conductual. Dado que los estudios indican con más frecuencia mejor evolución de los pacientes al utilizar ambos tratamientos en comparación con solo uno de ellos. Por otra parte, como sucede en muchos casos en la práctica psicológica, se desconocen los mecanismos de acción de alguna intervención, algo así como no sabemos cómo funciona exactamente pero funciona o el paciente reporta sentirse mejor aun cuando los índices de confiabilidad no sean cercanos al 100%. Luego, en sintonía con el comentario de Camilot, durante mis años de estudio sentí ese afán de que la psicología es una ciencia y que siempre hay que defender ese lugar o reconocimiento que tan ansiadamente busca sobretodo ante otros profesionales de la salud… reconozco la importancia del pensamiento científico así como del método, al mismo tiempo no dejo de preguntarme qué tanto bien aporta eso en nuestra disciplina tan amplia y diversa como cada ser humano.

  4. Haber esta es la opinión de un conductor.Si la mente es intangible, inmaterial, como es que la serotonina,la dopamina y todas las inas generan creencias,juicios,valoraciones sobre lo que acontece a cada momento,y lo que es más grotesco aún,llamar psicofarmacos,o sea algo químico y por lo tanto material a las pastillas y decir que sí sufrimos por lo que acontece pues estas pastillitas nos hacen felices.Yo creo que ustedes los de la psiquiatría,el cerebro y la mente llevan un siglo dando vueltas y están siempre en el mismo sitio.

  5. No lo leí todo , pero tengo mi opinión, probablemente en la terapia cognitivac no va a hacer efectiva en todas las personas por los niveles de patología o de trastornos que tengan pero evidentemente en las personas que tienen problemas moderados como obsesivos o como negatividad y cosas por el estilo la terapia cognitiva es una de las fuentes más eficaz de tratar esos pequeños trastornos evidentemente. la terapia cognitiva va a dejar sin trabajo a muchos psicólogos terapistas y psiquiatras porque las personas van a poder ayudarse ellas sin necesidad de un consejero la importancia de la terapia cognitiva es que te da poder sobre su vida a las personas.ojalá se difundiera más.

  6. Podría dar por válida la crítica si no fuera porque de base, se está cayendo en un error fundamental: Aquí se da por supuesto que la terapia cognitiva se aplica por sí sola y se concibe como que el pensamiento es el único elemento que influye, y además, se está criticando un modelo como si se aplciara igual que hace 40 años, y en muchas cosas se ha cambiado la manera de aplicar la técnica porque al fin y al cabo, ante las evidencias científicas que aparecen día a día, las diversas terapias cognitivas se van reinventando, y además tienen sus propio campo de investigación que avala su grado de impacto en la terapia. Desde luego nada que ver, tal como nos enseñan en nuestra disciplina, la terapia cognitiva, en cualquiera de sus vertientes (Yo la que mas he visto aplicar en mi trabajo es la TREC), es una técnica que se aplica en combinación con otras para tratar problemas de diversos orígenes, y al menos los psicólogos tenemos muy claro cuando un trasotorno, problema psicológica o “x” puede tener un origen situacional o bien cognitivo y/o conductual, que al final tampoco es una cosa que pueda ser a últimas excluyente de la otra. Respecto al planteamiento filosófico lo veo cojo no, cojísimo, porque sí hay casos en los que la interpretación por sí sola puede conducirnos a sentir emociones o llevar a cabo conductas disfuncionales, por ejemplo, si una persona va a una fiesta y se encuentra con un grupo de gente que se ríe, podría interpretar que están hablando entre ellos o bien que se están riendo de él, el primer caso le conduciría a sentir una emoción neutra o seguir con naturalidad, y en el segundo podría sentir vergüenza, ansiedad… etc. Fíjese que la manera de interpretar, a veces, por sí sola, puede desencadenar un cambio en las emociones, y además, añadir el argumento de que sí aquí se señala que por darle una racionalización a algo no es más cierto, si tengo que aceptar el argumento de un señor sólo porque me expone una reflexión desde luego harto difícil que lo pueda aceptar. El tema de que el ser humano es mas racionalizador que racional estamos de acuerdo, pero eso no descarta que deje de haber pensamientos disfuncionales que puedan estar dañando nuestra salud mental frente a otros que son más adaptativos, y esto, pese a lo que diga el apartado de neurociencias aquí expuesto, con entrenamiento sí se puede desplegar un proceso que nos permite generar más pensamientos adaptativos y que nos ayudan a alcanzar nuestras metas. Otro argumento que no me convence es el que se ha expuesto aquí por las conexiones entre amígdala y corteza prefrontal que señalo Joseph Ledoux, y esto es debido a que parece olvidarse de que el cerebro es plástico y con cada entrenamiento y experiencia vital que recibimos se va formando constantemente, reforzando la potencia y elñ número de conexiones, por lo que el argumetno de que el funcionamiento cerebral es fijo y por eso una cosa es y será siempre imposible se aleja mucho de convencerme, que ojo, esto no significa que por eso todo vaya a ser la panacea pero sí que señalo que puede haber cambios, y cambios para mejor también, ya que hay personas en las que las técnicas de parada de pensamiento o enfocar la atención en otras cosas le ha servido, si bien, si que puedo aceptar que esto no se consigue en 2 días, y menos en una persona que ya ha alcanzado una dimensión de problema psicológico. Con todo, se agradecen artículos en los que el autor aporta referencias y argumenta su postura.

  7. Hola David,

    planteas tres objeciones muy válidas:

    1- Las terapias que se aplican en la práctica son híbridas y no como hace 40 años. Creo que yo dejo claro que hablo de la terapia al estilo de Beck, no hablo de las híbridas ni de otras. Sin embargo, no creo que con eso evites la crítica más general de que no conocemos el mecanismo de acción de las psicoterapias, de ninguna. Yo excluiría a la terapia de conducta basada en el condicionamiento pavloviano donde sí veo claro un mecanismos de acción con base científica. El resto es especulación. Aquí tienes un estudio muy reciente del Lancet que analiza si el efecto de la psicoterapia se debe a factores específicos o inespecíficos. ¿Conclusión? No hay respuesta. Así que por mucho que incorpores otros componentes a las terapias actuales la pregunta sigue siendo si esas terapias funcionan por lo que nosotros creemos que funcionan o no. Podría ser que funcionen por factores inespecíficos.
    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28689019

    2- Que la manera de interpretar produce un cambio en las emociones. No digo que esto no pueda ser posible en parte pero el margen de maniobra creo que es mucho menor del que suponemos. Y precisamente el ejemplo que pones me parece muy interesante para comentar un asunto que es clave aunque muy difícil de ver. Yo lo veo muy, muy claro pero no sé si voy a poder trasladarte la idea. Tú dices que la interpretación que yo hago al entrar en un lugar público de que la gente habla entre ella o se ríe de mí puede dar lugar a diferentes emociones. Yo te diría que la cronología de acontecimientos es justo al revés: mis emociones harán que piense una cosa u otra. No empieza todo con mi interpretación o mi cognición sino que la interpretación es resultado de algo. Me explico, si yo soy una persona tímida, neurótica, insegura, etc, es posible que haga la interpretación “referencial”; si soy más seguro y menos neurótico iré a lo mío y punto. Precisamente es una de las pegas que le veo a la TC, confundir causa con consecuencia. Te pongo el caso más extremo. Imagina que es un psicótico el que entra en ese sitio. Probablemente hará la interpretación referencial de que la gente habla y se ríe de él. Pero el psicótico hace esa interpretación porque su constelación bioquímica cerebral no es la misma que la mía. Vemos lo mismo en un T. Bipolar. Yo he visto literalmente a un bipolar de un día para otro ver el mundo rosa o negro. ¿Eso se debe a sus cogniciones o a los cambios neurobiológicos internos en su cerebro?. Desde luego yo no puedo cambiar las cogniciones de un psicótico o maniaco o depresivo bipolar con razonamientos.Los psicóticos y bi`polares no llegan a sus cogniciones de una manera racional, ni la mayoría de la gente y sólo tiene que intentar cambiar las ideas religiosas o políticas de alguien. Para mí la flecha de causalidad va desde las profundidades hacia la superficie no al revés. Lo que aparece en la pantalla del monitor es la interpretación o cognición, pero eso se ha cocido en el procesador interno del ordenador, inconsciente mayormente. Aquí yo estaría más con Freud en que lo que aparece en la consciencia es la expresión de procesamientos internos inconscientes. No defiendo expresamente al psicoanálisis, no soy freudiano y considero que el psicoanálisis es básicamente pseudociencia pero en el tema del inconsciente parece que Freud sí acertó bastante, según otros estudios de neurociencia (aunque el inconsciente de la neurociencia no es el de Freud). Este tema tiene conexiones con el tema del libre albedrío del que hablaba en otro artículo. Cada uno hace las interpretaciones que puede hacer dados sus genes y ambiente, pero entiendo que esto es polémico y nos llevaría lejos. Pero insisto, creo que no empiezan las cosas en la interpretación o distorsión cognitiva. La distorsión cognitiva tiene historia causal detrás y ocurre por algo, no es simplemente que podía haber ocurrido una u otra cognición y eso lleva a diferentes resultados.

    3- La neuroplasticidad. Es también un punto válido, pero parafraseando a Twain “los rumores sobre el poder de la plasticidad cerebral han sido claramente exagerados”. Mira, esta es una de las cosas más impresionantes que he visto yo hacer, aunque me gustaría ver que otros grupos lo replican, cirujanos españoles dicen que han pasado funciones cerebrales de unas áreas del cerebro a otras: http://revistasalud.es/medico-espanol-logra-reconfigurar-cerebro-tratar-tumores-inoperables/
    Sin embargo, mira lo que dice el propio cirujano:
    En cuanto a la posibilidad de mover las funciones “a la carta”, los autores se muestran prudentes porque aún hay algunas limitaciones fisiológicas. “El problema son los cables”, asegura Canals. En otras palabras, que no todas las áreas podrían recuperar todas las funciones. “Plasticidad sí, y esto demuestra que es posible”, explica, “pero de ahí a llevarnos a mover las funciones en la corteza como si fueran piezas a nuestro antojo… Para eso tenemos limitaciones físicas de conectividad”. “El mapa de posibilidades depende del mapa de carreteras”, admite Pascual-Leone. “Si existe un camino entre dos áreas, por pequeño que sea, el cerebro es capaz de convertirlo en una autopista. Pero conectar dos zonas sin vías es un milagro, y en neurociencia los milagros no existen”.

    Es decir, si existe un camino lo puedes potenciar pero si no existe no nos lo podemos inventar, está marcado el mapa por el que nos podemos mover. Y en segundo lugar como tú decías está el coste y el tiempo. Hay informes de que monjes budistas que dedican todo el día a la meditación han conseguido grandes cosas, pero el precio es que no viven…quiero decir, no van a trabajar, ni tiene hijos que educar, etc, etc. Se dedican a eso toda su vida y tras 40 años de meditación consiguen X. La cuestión es si eso es accesible a la gente normal que tiene responsabilidades y que llevar una vida

    Gracias por ampliar el debate

  8. Estoy de cuerdo con el problema planteado por Camilot. En todo caso, creo que el enfoque correcto es potenciar aquello que sirve. ¿Los abordajes CBT son útiles en ciertos casos?: pues excelente. Lo mismo podemos decir del resto: humanista, constructivista, psicodinámico, emotivo-racional, breve estratégico, aceptación y compromiso, AT, existencialista, logoterápica, etc., etc. Si a alguien, demostradamente, le va bien una terapia, ya está. Otra cosa es la búsqueda de la panacea-psicológica-absoluta que funcione para todas las personas y en todas las ocasiones. Hay que ser abiertos, observar, respetar y aprender. ¿Que estamos en mantillas todavía?
    ¿Y qué? La humildad es la base del verdadero conocimiento. ¡Ya vale de pontificar en nombre de la “ciencia”!

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