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El pasado 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Oficina de Drogas y Crimen de Naciones Unidas publicó su reporte de 2018 sobre Homicidios de Mujeres y Niñas relacionados con el género, según el cual, de un estimado de 87.000 mujeres asesinadas en 2017, alrededor de 50.000 (58%) perdieron la vida en manos de sus parejas (actuales o ex parejas) o miembros de su familia. También informa que 137 mujeres son asesinadas todos los días por miembros de sus familias.

El mayor número de mujeres muere a manos de alguien que conocen

Es relevante destacar que la mayoría de las víctimas de homicidios son hombres asesinados por extraños, pero el mayor número de mujeres muere a manos de alguien que conocen. Estos son los resultados que arrojan la desigualdad de género, los estereotipos negativos, la discriminación y el abuso basados en el género.

Se entiende por Femicidio al homicidio en el cual muere una mujer en manos de un varón mediando violencia de género. Las estadísticas revelaron que las mujeres de África y las Américas corren el mayor riesgo de morir asesinadas por sus parejas, exs, o miembros de sus familias.

Y si bien los países han tomado varias acciones para abordar la violencia contra las mujeres y los homicidios de género (sanción de leyes, fiscalías y comisarías de la mujer, campañas de prevención, líneas de contención y asesoramiento telefónicas, refugios, capacitaciones), el reporte resaltó que no hay señal de una caída del número de asesinatos de mujeres y niñas relacionados con el género en el mundo entero. Es claro que mientras se siga sosteniendo la prevalencia de la cultura patriarcal que legitima, naturaliza y tolera esta violencia y discriminación, los esfuerzos seguirán siendo inútiles.

No hay señal de una caída del número de asesinatos de mujeres y niñas relacionados con el género en el mundo entero

La Convención Interamenricana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la mujer, Convención de Belem do Para, define la violencia contra la mujer como “cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado.” Luego aclara explícitamente que comprende la violencia física, sexual y psicológica:

“a. que tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer, y que comprende, entre otros, violación, maltrato y abuso sexual;

b. que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier persona y que comprende, entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar,

c. que sea perpetrada o tolerada por el Estado o sus agentes, donde quiera que ocurra.” (Artículos 1 y 2).

En Argentina, las estadísticas del Registro Único de casos de Violencia contra las Mujeres (RUCVM), del período 2013-2017, publicado por el INDEC, reportó que:

  • En dicho período, los organismos públicos encargados tomaron conocimiento de un total de 260.156 casos de violencia contra las mujeres por razones de género. Hay que tener en cuenta que algunas instituciones reciben denuncias solo de mujeres de 18 años o más.
  • “En el 82,7% de los casos, el vínculo de la víctima con el agresor es el de pareja (45,8%) y expareja (36,9%). Esta situación se da en todos los grupos de edad de las mujeres. Hay otros vínculos familiares presentes en determinadas edades: los padres (padre y madre) entre las adolescentes de 14 a 19 años (17,3%) y los hijos (hijo e hija) entre las mujeres de 50 años y más. El peso relativo de los hijos es del 13,8% en el grupo de mujeres de 50 a 59 años y del 32,2% entre las de 60 años y más.
  • A la relación de parentesco entre víctima y agresor se suma la condición de convivencia entre ambos. La víctima convive con el agresor en el 76,8% de los casos cuando se trata de la pareja, en un 69,1% cuando es el padre, en el 67,3% en el caso de la madre y en el 66,3% cuando son los hijos.”
  • “Con respecto a la situación laboral de las víctimas, que expresa su grado de vulnerabilidad y sus posibilidades económicas para salir del contexto de violencia, la mitad de los casos corresponde a mujeres que tienen un empleo formal o informal (50,4%). Esto contrasta con las características informadas por la víctima acerca del agresor.”
  • “La información del RUCVM da cuenta del predominio de la violencia psicológica (86,9%), seguida de la física (67,4%), la simbólica (25,1%), la económica y patrimonial (19,4%) y la sexual (7,9%).
  • La modalidad de violencia más informada al RUCVM es la doméstica (97,0%). El RUCVM recibe además datos de instituciones que se ocupan de atender otras modalidades, como las denuncias de violencia laboral, obstétrica, contra la libertad reproductiva e institucional, pero ellas tienen escasa representación en el total (alrededor del 1%).
  • La frecuencia de la violencia y el tiempo de maltrato constituyen dos variables que dan cuenta de la gravedad de la situación de violencia que soportan las mujeres antes de decidirse a concurrir a un centro en busca de ayuda. En el 93,3% de los casos registrados e incorporados al RUCVM, las mujeres mencionan que han sufrido situaciones de violencia más de una vez. En cuanto al tiempo de maltrato padecido, el 40,5% de los casos refiere a un período de 1 a 5 años y el 23,8% de los casos a más de 10 años de maltrato.”

En Argentina, si vos o alguna mujer que conocés sufre violencia de género comunicate al 144, es una línea telefónica nacional gratuita que brinda contención, información y asesoramiento.

Si estás en Rosario (Santa Fe) podés comunicarte con el Teléfono Verde (0800 444 0420), todos los días del año, durante las 24 hs.

Fuente: CNN

1 Comentario

  1. Muy interesante lo datos que expones Maria. La verdad es que la casa, o el hogar, debería ser el sitio perfecto para la paz, la familia y el amor. Esperemos que con educación y medidas legales se pueda disminuir esta “lacra machista”. Saludos

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