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El King College de Londres acaba de publicar un estudio que demuestra el nacimiento prematuro puede afectar importantes áreas cerebrales lo que ayudaría a entender porqué los niños prematuros tienen más riesgos de sufrir de trastornos neurológicos, de atención y de autismo.

La investigación fue publicada hace una semana en la revista PNAS por Toulmin et al., 2015 y comparó por medio de las imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) las conexiones cerebrales de 66 niños, de los cuales 19 había nacido a tiempo (37 a 42 semanas) y 47 había nacido antes de las 33 semanas.

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[quote_center]Tenían menos actividad entre las áreas del tálamo y las áreas de la corteza que se relacionan con las funciones cognitivas superiores[/quote_center]

Se encontró que los niños que nacieron a término tenían una estructura cerebral muy parecida a la de los adultos y que las conexiones neuronales entre las áreas estudiadas tenían un fortalecimiento característico de la maduración apropiada de los niños.

En cambio, los niños prematuros tenían menos actividad entre las áreas del tálamo y las áreas de la corteza que se relacionan con las funciones cognitivas superiores. Pero por otro lado tenían mayor activación en las áreas involucradas en el procesamiento de las señales del rostro, labios, mandíbulas, lengua y garganta.

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Según los autores, el incremento en las conexiones de la señales faciales se debe a la exposición temprana a la lactancia materna o al biberón y que la reducción de la conexión en las áreas cognitivas se relacionaría con las dificultades que se observan en los niños en los primeros años de escolaridad.

Este tipo de estudio no es fácil de realizar, principalmente por el tipo de muestra que se necesitan, bebés prematuros y padres dispuestos a exponerlos al IRMf, así que todavía se necesita entender como la reducción de las conexiones cerebrales afectaría la capacidad de concentración, aprendizaje y las habilidades sociales de los niños a medida que crecen.

Fuente: ScienceDaily