Enrique Dans escribió un imperdible artículo sobre el lucrativo modelo que utilizan las editoriales de revistas científicas de acceso pago—como El Sevier—en el que cobran 30 dólares por un artículo en PDF y no le dan un centavo ni a los autores, ni revisores. Un negocio redondo que se aprovecha de la necesidad que tienen los profesores y académicos de publicar en revistas científicas reconocidas y de los estudiantes e investigadores que tienen que pagar un altísimo costo por acceder a un paper:

El modelo de los journals académicos es, indudablemente, muy interesante: las compañías que los publican generan grandes ingresos cobrando grandes cantidades por las suscripciones a universidades y bibliotecas, pero en el lado de los costes, son capaces de operar de una manera completamente ventajosa: ni los académicos que envían sus manuscritos a las editoriales, ni los académicos que forman parte del comité editorial o que leen y critican los trabajos recibidos (reviewers) cobran en ningún momento. En algunos casos, de hecho, se llega a pagar por acceder al sistema de revisiones. Muchos académicos consideran la lectura puntual de los journals de su área una parte imprescindible de su trabajo, pero la realidad es que el sistema solo es eficiente para quien los publica, que es capaz de apalancarse en el trabajo de académicos que trabajan gratis para obtener unas ganancias indudablemente jugosas.

El sistema está completamente arraigado en los mecanismos del mundo académico: para obtener su tenure o plaza, los profesores deben publicar en journals de los considerados “de alto impacto”, lo que genera una carestía de recursos que lleva a las editoriales de esos journals a obtener más prestigio y a atraer tanto a más candidatos a la publicación, como a más reviewers. El mecanismo es claramente ineficiente porque, además de generar una economía de la escasez en la que en muchas ocasiones resulta difícil tener acceso a las publicaciones, da lugar a retrasos importantes en el proceso editorial. Y en realidad, la crisis en el modelo de publicación académica tan solo es uno de los elementos del mundo académico que están en entredicho: muchos cuestionamos abiertamente el modelo de tenure, la idea de que de una plaza deba pertenecer “en propiedad” a una persona independientemente de su rendimiento. Llevo más de veintiséis años trabajando para la misma institución, soy doctor y mi rango es el de full professor, pero jamás he considerado que mi puesto de trabajo esté protegido por nada más que la legislación laboral española. Si mañana empezase a dar clase mal o mi rendimiento fuese deficiente, me parecería muy normal que me pusiesen de patitas en la calle.

Lee el artículo completo en el blog de Enrique Dans.

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