Beatriz Robles Martinez escribe con mucha claridad por qué no podemos dar por sentado que existe la adicción a la comida y cuales son las limitaciones de los estudios que sugieren tal condición:

¿Permite esto concluir que la comida desencadena una adicción como lo hacen las drogas? En absoluto.

Primero porque, como nos indica esta revisión sistemática, los estudios con animales solo son el punto de partida de la investigación científica, y los resultados que relacionan determinados alimentos con el desarrollo de comportamientos adictivos, no se han replicado en humanos.

Y sobre las imágenes que muestran la actividad de las áreas cerebrales ante distintos estímulos (drogas o alimentos), este metaanálisis indica que las drogas actúan sobre los receptores del circuito de recompensa, los mismos receptores que producen las sensaciones placenteras relacionadas con la comida o con el sexo. Pero solo porque las drogas y la comida activen las mismas áreas cerebrales, no implica que los alimentos produzcan dependencia; es una respuesta natural para perpetuar un comportamiento necesario para la supervivencia. Para hablar de adicción tendría que darse una reacción anormal, que no aparece.

Para finalizar, no se puede ignorar un hecho diferencial importante respecto a los alimentos y su ingesta: en las adicciones conocidas, la sustancia o el comportamiento adictivo son prescindibles y pueden evitarse, pero esto no es posible con la comida. Los alimentos son indispensables para sobrevivir.

Parte del tratamiento de la persona que sufra alcoholismo, ludopatía o dependencia de una droga consiste en evitar la sustancia y controlar el entorno. Esto no puede hacerse con los alimentos: la persona “adicta” (si es que se puede aplicar el término) va a tener que seguir relacionándose con la comida toda su vida.

Lee el artículo completo en El País.

1 COMENTARIO

  1. Buen dia David.

    El artículo tienen una premisa solida, quiero agregar un matiz a lo expresado, y si la comida fuera, «ultraprocesada» (no comida real, en términos de Carlos Rios), esta provoca un gran enganche y sensaciones placenteras, ademas de provocarnos cáncer, hipertensión, obesidad, etc.

    De ella si podemos prescindir, y optar por una dieta en comida real, saludable y satisfactoria.

    Un saludo

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