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La revista Trend in Cognitive Sciences ha publicado un estudio conducido por la Universidad de Illinois que sugiere que la flexibilidad en el cableado neuronal podría ser la clave detrás de la inteligencia humana.

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La flexibilidad se refiere en este caso a las propiedades dinámicas del cerebro, es decir, cómo se estructuran las conexiones neuronales y cómo se va modificando este en respuesta a las condiciones del entorno. En otras palabras: el factor adaptabilidad.

Ahora bien, cuando hablamos de inteligencia general nos referimos a la capacidad intuitiva que posee una persona para tomar decisiones asertadas y resolver problemas, y no a su capacidad memorística u habilidades en un área concreta. En relación con esto, los autores del estudio aseguran que la evidencia recopilada sugiere un efecto de andamiaje neuronal vinculado directamente con la inteligencia general de un individuo, dicho de otra forma: la inteligencia no se origina en una sola región o red cerebral, sino que es producto de “la capacidad de transición flexible entre los estados de una red”. 

El cerebro humano: una máquina modular

De acuerdo con Aaron Barbey, autor principal del estudio y profesor de psicología de la Universidad de Illinois, los científicos han entendido desde hace mucho tiempo que el cerebro es modular, lo que significa que diferentes regiones cerebrales se encargan de habilidades específicas, como el procesamiento de la información visual que realiza el óbulo occipital.

 

Estructura jerárquica de la inteligencia general. En el nivel de habilidades específicas, las personas difieren en puntajes en las pruebas de logros individuales, las cuales están todas correlacionadas positivamente. En el nivel de habilidades amplias, las correlaciones fuertes entre las pruebas que miden el mismo dominio cognitivo están presentes. En el nivel de habilidad general, las personas que se desempeñan bien en un área también tienden a desempeñarse bien en otras y, por lo tanto, se puede derivar un factor general (g, que representa a la inteligencia general).

Durante mucho tiempo se ha intentado comprender cómo se organiza el cerebro y cuáles son las estructuras encargadas de realizar cada función. Se sabe, por ejemplo, que la corteza prefrontal se encarga de funciones de orden superior, como la planificación y la organización del comportamiento, por lo cual los científicos han sugerido que esta impulsa también la inteligencia general. Sin embargo, los hallazgos de Barbey y su equipo indican que se trata en realidad de una relación global, y que es la flexibilidad en las interacciones neuronales lo que determina la inteligencia.

“En lugar de formar conexiones permanentes, estamos constantemente actualizando nuestro conocimiento previo, y esto implica la formación de nuevas conexiones. La inteligencia general requiere tanto la capacidad de alcanzar de manera flexible los estados cercanos y de fácil acceso, para respaldar la inteligencia cristalizada, como la capacidad de adaptarse y llegar a estados de difícil acceso para respaldar la inteligencia fluida“, explica Barbey.

Fuente: Psych CentralTrends in Cognitive Sciences

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