Investigadores examinaron mediciones directas de la masa muscular magra, la grasa abdominal y la grasa subcutánea, y cómo se relacionaron con los cambios en la inteligencia fluida durante seis años en un grupo de más de 4000 participantes (mujeres y hombres), de mediana edad y mayores, del Biobanco del Reino Unido. Como resultado, hallaron que tener más grasa abdominal y menos músculo puede afectar la flexibilidad mental en adultos mayores (Willette et al., 2019).

El análisis muestra que las personas, principalmente en sus 40 y 50 años, que tenían mayores cantidades de grasa en la sección media del cuerpo, tenían peor inteligencia fluida a medida que envejecían. La mayor masa muscular, por el contrario, parecía ser un factor protector. Estas relaciones se mantuvieron igual incluso después de tener en cuenta la edad cronológica, el nivel de educación y el estado socioeconómico.

«La edad cronológica no parece ser un factor en la disminución de la inteligencia fluida con el tiempo,» dijo el Dr. Auriel Willette, profesor asistente de ciencias de los alimentos y nutrición humana y líder del estudio. Pareciera que la edad biológica (definida en este estudio por la cantidad de grasa y músculo) si lo es.

En general, las personas comienzan a ganar grasa y a perder músculo magro una vez que alcanzan la mediana edad, una tendencia que continúa a medida que envejecen. Mantener la masa muscular cobra una relevancia fundamental.

El ejercicio, especialmente el entrenamiento de resistencia, es esencial para las mujeres de mediana edad, que naturalmente tienden a tener menos masa muscular que los hombres, dijo el investigador Brandon Klinedinst, coautor del estudio.

A su vez se analizó si los cambios en la actividad del sistema inmunitario podrían explicar los vínculos entre la grasa o los músculos y la inteligencia de los fluidos. Investigaciones anteriores han demostrado que las personas con un índice de masa corporal (IMC) más alto tienen más actividad del sistema inmune en la sangre, lo que activa el sistema inmune en el cerebro y causa problemas con la cognición.

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El IMC solo tiene en cuenta la masa corporal total, por lo que no ha quedado claro si la grasa, los músculos o ambos activan el sistema inmunológico.

En este estudio, en mujeres, todo el vínculo entre más grasa abdominal y peor inteligencia fuida se explicó por cambios en dos tipos de glóbulos blancos: linfocitos y eosinófilos. En los hombres, un tipo completamente diferente de glóbulos blancos, los basófilos, explicaron aproximadamente la mitad del vínculo entre grasa e inteligencia fluida.

Si bien el estudio encontró correlaciones entre la grasa corporal y la disminución de la inteligencia fluida, en este momento se desconoce si podría aumentar el riesgo de la enfermedad de Alzheimer.

«Se necesitarían más estudios para ver si las personas con menos masa muscular y más masa grasa tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y cuál es el papel del sistema inmunitario,» dijo Klinedinst.

No obstante, estos hallazgos suman argumentos para tomar la decisión de incorporar más ejercicios y hábitos de alimentación saludable en la vida cotidiana.

Referencia bibliográfica:

Willette, A. A., Klinedinst, B. S., Pappas, C., McLimans, K. E., Le, S. T., Plagman, A. K., … Wolf, T. (2019). HYPERGLYCEMIA AND NEURAL NETWORK FUNCTIONAL CONNECTIVITY: PEAKS AND THEN TROUGHS IN MID- TO LATE LIFE FOR PRECLINICAL AD AND ACROSS THE AD SPECTRUM. Alzheimer’s & Dementia, Vol. 15, pp. P1036-P1037. https://doi.org/10.1016/j.jalz.2019.06.3292

Fuente: Psychcentral

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