tookapic / Pixabay

Un estudio realizado por la Universidad de Washington ha explorado la percepción que los niños de 7 a 12 años tienen acerca de su propia identidad de género y etnia.

De acuerdo con los resultados de la investigación, en este rango de edad no sólo tiene lugar una reflexión respecto a quiénes somos sexualmente y como parte de un grupo étnico, también se explora el significado y la importancia de pertenecer a un género u otro o ser de una descendencia específica, un proceso que se ve impulsado e incluso influenciado por los medios de comunicación.

SPONSOR EXCLUSIVO

“Los niños son bombardeados con mensajes acerca de la etnia, el género y los estereotipos sociales. Estos mensajes implícitos y explícitos influencian rápidamente su autoconcepto y aspiraciones”, explica Andrew Meltzoff, co fundador del laboratorio l-LABS y co autor del estudio.

La investigación fue publicada en el diario científico “Cultural Diversity & Ethnic Minority Psychology”, y se basó en una serie de entrevistas realizadas a 222 niños entre el segundo y el sexto grado de educación elemental de escuelas públicas de la ciudad de Tacoma, en Washington. Ninguna de las instituciones educativas tenía más del 50% de un grupo racial concreto, y más del 75% de los estudiantes eran elegibles para educación gratuita o alimentación escolar a precio reducido.

Los investigadores pidieron a los niños que ordenaran una serie de tarjetas según su importancia, las cuales estaban etiquetadas con los conceptos de niño, niña, hijo, hija, estudiante, asiático, hispano, negro, blanco y atleta. También se pidió a los participantes que seleccionaran aquellas tarjetas que consideraban eran aplicables a una descripción de sí mismos.

Más adelante, se solicitó a los niños que expresaran su opinión acerca de lo que significaba ser un niño o una niña, negro, blanco o mestizo, y qué tan importante era para ellos la identidad de género y de etnia.

“El inconveniente no está en que seamos diferentes. Está en la jerarquía y en los valores que otorgamos a esas diferencias” (leoandra rogers)

Los resultados del estudio concluyeron que el factor familiar (ser un hijo o una hija) es el más importante para los niños, seguido de:

  • Ser un estudiante
  • Ser niño o niña (género)
  • Ser un atleta (estatus social)
Artículo relacionado:
"Los consejos sobre el matrimonio que me hubiera gustado tener”

La etnia fue el factor de identidad personal calificado como menos importante, sin embargo, los niños de etnia negra y mestiza mostraron una tendencia a ubicar este elemento en un escalón más importante que los niños de etnia blanca.

En cuanto a la preguntas abiertas, los niños de etnia negra y mestiza se refirieron a un sentir de orgullo étnico con mayor frecuencia que los niños de etnia blanca.

Por otro lado, la identidad familiar resultó ser más importante para los niños que para las niñas, mientras que los niños dieron más importancia a ser atletas que las niñas, especialmente los varones de etnia negra.

“De alguna manera, esto sugiere que los niños blancos y los niños de etnia negra están navegando en mundos muy diferentes cuando se trata de la raza y están pensando en la raza en términos muy diferentes”, explica Leoandra O. Rogers, autora principal del estudio. “La mayoría de los niños blancos diría que [la raza] no es importante, que no importa, pero los niños de etnia negra dirían: ‘Sí, la raza me importa'”.

“Los niños son bombardeados con mensajes que influencian su autoconcepto y aspiraciones” (Andrew Meltzoff)

Si bien la equidad que los niños de etnia blanca demostraron al referirse a la identidad étnica es positiva, Rogers considera un tema de atención el hecho de que los niños de etnia negra y mestiza tengan otra perspectiva del asunto.

En términos generales, los niños catalogaron la identidad de género como un factor más importante que la identidad étnica. Esto tiene sentido para Rogers, quien considera que “los niños son clasificados en términos de niña o niño todo el tiempo”. No obstante, esta podría ser también una señal de que el tema de la etnia está siendo silenciado, que los niños piensan que no está bien hablar de ello.

“El inconveniente no está en que seamos diferentes. Está en la jerarquía y en los valores que otorgamos a esas diferencias”, dijo Rogers. “Realmente necesitamos más información y entender qué tipo de mensajes promueven justicia social y equidad y cuáles promueven ceguera, rechazo y silencio”. 

Fuente: Science Daily

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.