Los estudios sobre la estructura y función del cerebro en personas con trastornos psiquiátrico son cada vez más exhaustivos y útiles a la hora de servir como herramienta de diagnóstico y guía de tratamiento para muchos problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad. De hecho, las imágenes cerebrales pueden ser recursos valiosos a la hora de realizar un diagnóstico pues ofrecen la posibilidad de obtener datos sobre el estado de cada paciente independientemente de los informes que ellos hagan sobre sus síntomas, los cuales serán siempre completamente subjetivos (Kaczkurkin et al., 2019).

“Los investigadores están cada vez más conscientes de que nuestras categorías de diagnóstico tradicionales basadas en síntomas no se alinean con la neurobiología subyacente,” dice la Dra. Antonia Kaczkurkin, de la Universidad de Pennsylvania.

Además, parte de la dificultad para tratar la depresión y la ansiedad es que no todas las personas responden a un tratamiento dado. Identificar los subtipos basados ​​en la neurobiología en lugar de los síntomas por sí solos podría conducir a una intervención temprana más específica o un tratamiento más personalizado.

En esta investigación estudiaron cerebros de niños y adolescentes y descubrieron que los jóvenes pueden tener síntomas similares pero diferentes patrones neurobiológicos. Kaczkurkin, el dr. Theodore Satterthwaite, y su equipo utilizaron un tipo de aprendizaje automático llamado HYDRA (heterogeneidad a través del análisis discriminativo) para interpretar información de los escáneres cerebrales de más de 1100 niños y adolescentes que tenían síntomas de depresión y ansiedad.

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Se centraron en diversas variables: volumen cerebral, grosor de la corteza (las capas externas del cerebro), un tipo particular de conectividad cerebral (la magnitud de las fluctuaciones lentas en la actividad cerebral), integridad de la materia blanca (la organización de los tractos de materia blanca del cerebro), el rendimiento de los participantes en las pruebas cognitivas y los patrones de síntomas psiquiátricos.

Surgieron dos subtipos clínicos principales de trastornos. Los jóvenes del primer subgrupo tenían déficits en la estructura cerebral, la función cerebral y la cognición, así como síntomas psicológicos más marcados que otros participantes del estudio.

Los participantes en el segundo subtipo todavía mostraban altos niveles de síntomas clínicos de depresión y ansiedad, pero no tenían los mismos déficits en la estructura cerebral, la función cerebral y la cognición.

“Estos resultados sugieren que puede haber firmas neurobiológicas subyacentes distintas de estos síntomas comunes a pesar de presentaciones clínicas similares,” concluyó Kaczkurkin.

Referencia bibliográfica:

Kaczkurkin, A. N., Sotiras, A., Baller, E. B., Barzilay, R., Calkins, M. E., Chand, G. B., Cui, Z., Erus, G., Fan, Y., Gur, R. E., Gur, R. C., Moore, T. M., Roalf, D. R., Rosen, A. F. G., Ruparel, K., Shinohara, R. T., Varol, E., Wolf, D. H., Davatzikos, C., & Satterthwaite, T. D. (2019). Neurostructural Heterogeneity in Youths With Internalizing Symptoms. Biological Psychiatry. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2019.09.005

Fuente: Psychcentral

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