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De acuerdo con un estudio publicado por la Universidad de Duke, aumentar la actividad cerebral en regiones relacionadas con el pensamiento y la resolución de problemas podría ayudar a reducir los síntomas de ansiedad, lo que sería un hallazgo muy beneficioso para minimizar las probabilidades de desarrollar el trastorno.

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La investigación fue publicada en la revista Cerebral Cortex y los autores consideran que se trata de una gran oportunidad para “reforzar una estrategia mediante la cual las personas puedan mejorar su funcionamiento emocional, su estado de ánimo, su ansiedad, su experiencia de depresión, no solo abordando directamente esos fenómenos sino también mejorando indirectamente su funcionamiento cognitivo general”. 

Para el estudio se analizaron los datos de 120 estudiantes de pregrado que completaron una serie de cuestionarios de salud mental y se sometieron a resonancia magnética funcional (fMRI) mientras realizaban tareas destinadas a activar regiones específicas del cerebro.

Cada participante respondió problemas matemáticos simples basados ​​en la memoria para estimular la corteza prefrontal dorsolateral. También vieron caras enojadas o asustadas para activar la amígdala, y jugaron un juego de adivinación basado en recompensas para estimular la actividad en el cuerpo estriado ventral del cerebro.

Los investigadores estaban particularmente interesados ​​en las personas en riesgo que mostraban una combinación de alta actividad relacionada con la amenaza en la amígdala y baja actividad relacionada con la recompensa en el cuerpo estriado ventral. Al comparar las evaluaciones de salud mental de los participantes, los investigadores encontraron que estas personas tenían menos probabilidades de desarrollar ansiedad si también tenían una actividad alta en la corteza prefrontal dorsolateral.

Esto quiere decir que la corteza prefrontal dorsolateral puede ser particularmente hábil para adaptarse a nuevas situaciones y que las personas cuyos cerebros muestran las firmas en riesgo pueden ser más propensas a beneficiarse de terapias que aumentan la actividad prefrontal dorsolateral del cerebro.

Aunque los investigadores advierten que aún no está claro si los ejercicios de entrenamiento cerebral mejoran el funcionamiento general de la corteza prefrontal dorsolateral o solo mejoran su capacidad para completar el proceso, estudios previos realizados por el mismo equipo de científicos muestran que las personas cuyos cerebros muestran una alta respuesta a la amenaza y una baja respuesta a la recompensa tienen un mayor riesgo de desarrollar síntomas de ansiedad y depresión con el tiempo.

Fuente: Psych Central; Cerebral Cortex

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