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La contaminación ambiental está acabando con la vida en nuestro planeta. Según la OMS 3.7 millones de personas sufren de enfermedades relacionadas con la contaminación, como por ejemplo: cerebrovasculares, cánceres de pulmón y neumopatías crónicas y agudas, entre ellas el asma.  Pero según una investigación del Annals of Neurology, la contaminación también está carcomiendo nuestro cerebro.

Los investigadores estudiaron a 1.403 mujeres sin demencia que se inscribieron inicialmente en un estudio de salud que duró desde 1996 a 1998. Midieron su volumen cerebral con resonancia magnética entre 2005 y 2006, cuando las mujeres tenían entre 71 y 89 años de edad.

Disminución equivalente de uno a dos años de envejecimiento del cerebro

Informes del uso residencial y datos de contaminación del aire estimaron su exposición a la contaminación del aire desde 1999 hasta el año 2006. Se utilizaron los datos registrados en los sitios donde los sujetos fueron expuestos  a PM 2.5 (partículas diminutas que penetran fácilmente en los pulmones).

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Cada aumento de 3,49 microgramos por centímetro cúbico de exposición acumulativa a los contaminantes se asoció con una disminución por centímetro cúbico de 6,23 en la materia blanca, el equivalente de uno a dos años de envejecimiento del cerebro. La asociación se mantuvo después de ajustar algunas variables como la edad, el tabaquismo, la actividad física, la presión arterial, el índice de masa corporal, la educación y los ingresos.

Estudios anteriores han demostrado que la contaminación del aire puede causar inflamación y daños en el sistema vascular, pero este estudio, mostró datos reales de daños al cerebro.

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«Estos datos nos dicen que la contaminación del aire puede provocar un daño que va mucho más allá del sistema circulatorio», dijo el autor principal, Dr. Jiu-Chiuan Chen, profesor asociado de medicina preventiva en la Escuela Keck de Medicina de la Universidad de Carolina del Sur en Estados Unidos. «Las partículas en el aire son una neurotoxina ambiental para el envejecimiento del cerebro».

Aún se necesitan más estudios para determinar si las exposiciones a contaminantes ambientales dan lugar a perturbaciones de mielinización, alteración de la integridad axonal, daños y perjuicios a los oligodendrocitos, u otras neuropatologías de la materia blanca. Pero yo no esperaría a tener esos datos para empezar a cuidarme.

Fuente: New York Times

Andrés Díaz
Estudiante de psicología y escritor en psyciencia interesado en la psicología y neurociencias