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Un nuevo estudio, publicado en Frontiers in Psychology, utilizó técnicas de escaneos de IRM para confirmar que las prácticas de meditación a largo plazo cambian la anatomía del hipocampo. Sin embargo, también se encontró que la ubicación específica donde se producen los cambios es diferente en hombres y mujeres.

El hipocampo es una estructura cerebral pequeña esencial para el sistema límbico (emoción-motivación). Juega roles clave en el aprendizaje, el ánimo y en la formación de recuerdos. Estudios de neuroimagen desde 2008 al presente año han mostrado que la meditación altera la composición del hipocampo. Por ejemplo, el hipocampo de una persona que practica meditación es más grande y presenta conexiones celulares internas más densas. Los niveles de materia gris del hipocampo también son mayores en las personas que tienen una rutina de medicación.

En este nuevo estudio, los investigadores esperaban poder ver diferencias anatómicas entre el hipocampo de hombres y mujeres que han estado practicando meditación durante mucho tiempo. Su grupo experimental estaba compuesto por 30 personas (15 mujeres y 15 hombres, edad promedio de 47 años) que han incluido dicha práctica en su rutina por 20 años, en promedio. El grupo control no practicaba meditación de manera consistente. Los científicos consiguieron lecturas muy acertadas de IRM del hipocampo de los participantes a niveles de micro y macro imagen.

Los análisis mostraron diferencias anatómicas y específicas de cada sexo en el hipocampo de los sujetos. Se confirmaron los hallazgos de estudios previos al observar que el hipocampo de mujeres y hombres que meditaban era más grande y con materia gris más abundante que las observadas en el grupo control. El cambio de la densidad en hombres, sin embargo, fue “lateralizado“, afectando a ambas puntas del hipocampo pero con más cambios observados en el hemisferio izquierdo. Por otro lado, en las mujeres se observaron más cambios específicamente en el hemisferio derecho del hipocampo.

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Todavía se desconoce qué mecanismos meditativos o específicos de cada sexo contribuyen al desarrollo de estas diferencias anatómicas.

Especulando sobre los efectos de dichas diferencias en la realidad, los investigadores citaron un estudio de de Vibe et. al. (2013), en el cual las mujeres que participaron de un programa de reducción del estrés que duraba 7 semanas, presentaron menos estrés mental al final del mismo que los hombres que también participaron. Los científicos creen que estos resultados pueden deberse a cambios en el hipocampo encontrados específicamente en las mujeres.

Por supuesto, más estudios de este tipo deben ser llevados a cabo para poder confirmar dicha hipótesis y para conocer cómo ocurren estos cambios en la estructura del hipocampo. Los autores sugieren que se realicen estudios longitudinales que rastreen cómo interactúan la estructura del hipocampo y la meditación, además de continuar utilizando escanes de IRM refinados para eventualmente poder capturar las formas en las que hombres y mujeres se benefician de la meditación.

Fuente: Psypost