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La University College London ha publicado un estudio en relación con el vínculo entre la obesidad y la demencia. De acuerdo con los investigadores, un alto índice de masa corporal (IMC) podría aumentar el riesgo de sufrir problemas mentales tal y como se vio reflejado en una muestra de 1.3 millones de adultos residentes en los Estados Unidos y Europa.

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El estudio, publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia, indica que la asociación de IMC-demencia observada en los estudios de población longitudinales puede ser atribuible a dos procesos: uno es el efecto adverso del exceso de grasa corporal sobre el riesgo de demencia, el otro es la pérdida de peso debido a la demencia preclínica.

Es por esto que las personas que desarrollan demencia pueden tener un índice de masa corporal más alto que el promedio unos 20 años antes del inicio de la demencia, pero cerca de la demencia manifiesta tienen un IMC menor que aquellos que permanecen sanos.

El estudio se basó en el análisis de datos de 39 investigaciones longitudinales de población de los Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Suecia y Finlandia. Un total de 1.349.857 adultos sin demencia participaron en estos estudios y se evaluaron su peso y altura. La demencia se determinó mediante el uso de los registros de salud electrónicos obtenidos de la hospitalización, los medicamentos recetados y los registros de defuncaión.

Según los hallazgos del estudio, 6.894 participantes desarrollaron demencia en 38 años de seguimiento y, dos décadas antes de la demencia sintomática, un IMC alto predijo la aparición de demencia.

Por ende, los datos más relevantes del estudio indican que:

  • Cada aumento de cinco unidades en el IMC se asoció con un riesgo de demencia 16 a 33 por ciento mayor.
  • Cinco unidades de IMC equivalen a aproximadamente 31 libras para una persona que mide cinco pies y siete pulgadas.
  • El nivel medio de IMC durante la etapa preclínica cercana al inicio de la demencia fue menor en comparación con el de los participantes que permanecieron sanos.

Todo esto sugiere que mantener un peso saludable podría prevenir, o al menos atrasar, la aparición de la demencia.

Fuente: Psych Central; Alzheimer’s & Dementia

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