Según los resultados de una nueva investigación desarrollada por el National Institutes of Health (Instituto Nacional de Salud) no solo el estrés provocado por condiciones de pobreza (preocupación financiera, condiciones deplorables y falta de adecuado cuidado) pueden afectar en forma negativa el aprendizaje de los niños, sino también otras situaciones de estrés como el divorcio o una crianza hostil.

La investigación se basó en diversos estudios realizados durante varios años que buscaron relacionar los niveles de cortisol (la hormona de estrés) con la conducta y la preparación escolar de niños provenientes de orígenes empobrecidos.

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Según la Dra Clancy Blair de la Universidad de Nueva York, los altos niveles de la hormona de estrés influencian el desarrollo de los circuitos del cerebro de los niño, inhibiendo las funciones ejecutivas, como: el planeamiento, el control de los impulsos y la atención. Siendo estas habilidades mentales importantes para el éxito académico.

Aunque la pobreza es considerada un factor mayor de estrés, los resultados también sugieren que otras fuentes de estrés pueden afectar el desarrollo de los niños, por ejemplo: el divorcio, la crianza hostil o luchar con un problema de aprendizaje

Durante el curso de la investigación, los científicos midieron los niveles de cortisol (la hormona que el cuerpo libera como respuesta al estrés) de 170 niños de 4 años de edad que vivían en condiciones de pobreza y que asistían a un centro preescolar. Para evaluar con precisión el estrés, los investigadores analizaron los niveles de cortisol en la saliva de los niños antes, durante y después de haber realizado las pruebas. También evaluaron las funciones ejecutivas, al pedirle a los niños que identificarán diferentes imágenes con formas similares, colores y tamaños.Y además se les pidió a los maestros que evaluaran el autocontrol de los chicos en el aula de clases.

Los análisis demostraron que con una tensión menor, se produjo un modesto incremento del nivel de cortisol seguido por una disminución en un corto periodo de tiempo, esto se asoció con una mejora en el rendimiento en tareas complejas, pero altos niveles de estrés sobre períodos prolongados de tiempo pueden afectar los niveles de cortisol y afectar el rendimiento en las tareas. Esto también se hizo evidente en las clases: los chicos con niveles de cortisol óptimos tenían un mayor nivel de autocontrol en las clases. En contraste, los niños que exhibieron bajos o altos niveles en la respuesta de cortisol, mostraron también menos niveles en las funciones ejecutivas  y demostraron poco autocontrol en clases.

Los investigadores volvieron a evaluar a los chicos luego del preescolar y encontraron que aquellos que tenían mayores puntajes en las funciones ejecutivas también tenían mayores puntajes en las pruebas de matemáticas, mientras que los chicos con con altos niveles de cortisol y bajos puntajes en las funciones ejecutivas mostraron mayores dificultades con matemáticas, lectura y escritura.

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Seguidamente los investigadores trataron de identificar qué aspectos de la pobreza pueden en particular estresar a los niños y se concentraron en los estilos de crianza, dado que investigaciones previas demostraron que los padres que viven en la pobreza son más propensos a estar concentrados en conseguir que sus hijos les obedezcan por medio de la disciplina.

“Aunque los padres en la pobreza puedan proveer de una atención sensible, es menos probable que lo hagan dada la realidad de su situación y posiblemente por sus niveles de estrés elevados” aseguró Blair.

Por siete años los investigadores observaron a más de 1.200 niños y sus familias: analizaron videograbaciones sobre cómo las madres interactuaban con sus hijos durante las sesiones y encontraron que los hijos de aquellas madres que proveyeron de oportunidad para que sus hijos completen pequeñas tareas, como apilar bloques, mostraron que tenían bajos niveles de cortisol y fueron más atentos. En cambio los hijos de las madres que fueron más autoritarias a la hora de realizar las tareas con sus hijos o fueron más restrictivas con la actividad, demostraron niveles más altos de cortisol, lo que sugiere que tenían mayores niveles de estrés. Esta asociación entre los estilos de aprendizaje y los niveles de cortisol se hizo presente cuando los niños tenían 7 meses de edad y nuevamente cuando tenían 15 meses de edad.

En un estudio subsiguiente, los investigadores encontraron que cuanto más empobrecida es la familia, menos probable es que los padres provean una crianza más contenedora. Los niños con estos padres son más propensos a tener altos niveles de estrés en respuesta a situaciones difíciles. Y los niños con altos niveles de estrés son más propensos a desarrollar pobres funciones ejecutivas.

“Las investigaciones indican que el estrés proviene de una amplia variedad de fuentes, incluyendo los hogares saturados y caóticos, los salones de clases, problemas familiares o de pares que impiden el aprendizaje. La buena noticia es que ahora que los psicólogos saben que el estrés afecta al aprendizaje y  podemos encontrar distintas maneras de aumentar la capacidad de aprendizaje” sostuvo Blair.

Los investigadores están ahora probando nuevos programas que enseñan a los padres como involucrarse con mejores estilos de crianza que provean a sus hijos oportunidades de aprendizaje mientras promueven el cuidado amoroso y de soporte que los niños necesitan.

Fuente: Stresses of poverty may impair learning ability in young children

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