Cuatro estudios integrados demuestran que la tristeza es la emoción “negativa” que más incrementa las ansias de fumar.

En un intento por evitar el malestar emocional, ya sea tristeza, ansiedad o estrés, los humanos utilizamos diferentes mecanismos. Algunos de esos mecanismos no traen mayores problemas para nuestra salud a corto o largo plazo, pero otro pueden ser muy peligrosos. Uno de los mecanismos más perjudiciales es el consumo de drogas.

La Universidad de Harvard realizó una compleja investigación que constó de cuatro estudios. En dicho trabajo se busco evaluar cuál de las llamadas “emociones negativas” incrementa más la necesidad de fumar en personas con esta adicción.

El primer estudio comparó qué emociones disparaban la necesidad de fumar en personas con adicción al cigarrillo. Para ello se analizaron los datos de 10,685 personas durante 20 años, concluyendo que la tristeza se asoció con mayor consumo de cigarrillo y con más recaídas durante los próximos 20 años. Entre más triste estaban las personas mayor era el riesgo de que se convirtieran en fumadoras.

En el segundo estudio, los investigadores pusieron a prueba la hipótesis de causa y efecto (las personas fuman porque están tristes). Reclutaron a 425 fumadores por medio de un estudio online y los dividieron en tres grupos. El primer grupo vio un video triste sobre la muerte de la pareja de una persona. El segundo grupo vio video neutral sobre carpintería y el último grupo vio un video repugnante sobre un baño sucio. A todos se les pidió que escribieran sobre su experiencia al ver el video.

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El estudio encontró que el grupo que vio el video triste y escribió sobre una perdida personal, reportó mayores ansias por fumar un cigarrillo, comparado con los otros dos grupos.

En la tercer investigación los científicos estudiaron la impaciencia por fumar, en vez de evaluar solamente los informes de ganas de fumar. En esta ocasión se contó con la participación de 700 personas que vieron videos tristes o neutrales, escribieron sobre sus experiencias y además se les dio algunas opciones hipotéticas: tener menos bocanadas de cigarrillo ahora o tener más bocanadas si esperaban un rato. Nuevamente las personas en el primer grupo reportaron mayor impaciencia por fumar que aquellos en el grupo control.

El cuarto y último estudio, se diseñó para para evaluar cómo la tristeza influye sobre la conducta de fumar. Participaron 158 fumadores que tuvieron que abstenerse de fumar durante 8 horas (verificadas por el nivel de monóxido de carbono que tenían en el aliento). Luego se les permitió fumar su marca de cigarrillo favorita, pero a través de un inhalador que evaluada la velocidad y duración de cada bocanada de cigarrillo. Los resultados señalaron que los fumadores en la condición donde se miraba un video triste estaban más impacientes y fumaban con mayor voracidad.

Fuente: Psychcentral

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Referencia del estudio original: Dorison, C. A., Wang, K., Rees, V. W., Kawachi, I., Ericson, K. M. M., & Lerner, J. S. (2020). Sadness, but not all negative emotions, heightens addictive substance use. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 117(2), 943-949. https://doi.org/10.1073/pnas.1909888116

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