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Ser padres es un gran desafío: es una actividad de tiempo completo y no da vacaciones. Si esta tarea es llevada a cabo por una persona sola, podemos imaginar que las cosas son aún más difíciles. Al estigma que todavía les asigna la sociedad, se le pueden sumar, en muchos casos, desventajas económicas, y carencia de una red sólida de soporte compuesta por personas a quienes pueden recurrir en momentos de necesidad o urgencia.

Y así, las madres solteras, incluso aquellas que llegan a ser solteras, de entre 16 y 50 años de edad, tienen un mayor riesgo de una salud deficiente más tarde en sus vidas, según un nuevo estudio publicado online en el Journal of Epidemiology & Community Health.

Los investigadores querían saber si las madres que empezaron como solteras o llegaron a ser solteras antes de la edad de 50 años, estaban en mayor riesgo de presentar una peor salud; y si es que estar solas era, a la larga, peor en países con redes de apoyo social de seguridad relativamente débiles.

La maternidad monoparental fue clasificada como tener un hijo siendo aún menor de 18 años y no estar casada en lugar de vivir en pareja. Los hallazgos indicaron que cualquier periodo de maternidad monoparental se relacionaba con riesgos mayores de ciertos niveles de discapacidad física y salud pobre más tarde en la vida, en comparación con familias biparentales.

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Estos resultados se basan en las respuestas de más de 25000 mujeres de 50 años o menos, a preguntas sobre maternidad y estado marital. Informaron sobre cualquier limitación en sus capacidades para las actividades de rutina diarias, como la higiene personal o vestirse; y actividades diarias instrumentales, como manejar o hacer compras; y también calificaron su propia salud.

Presentaron un riesgo particular de discapacidad y salud deficiente más adelante en sus vidas

Todas las mujeres habían tomado parte de una de tres encuestas representativas bienales a nivel nacional: el Estudio de Salud y Jubilación, en Estados Unidos; el Estudio Longitudinal sobre Envejecimiento de Inglaterra; o la Encuesta de Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa (en la cual se representó a 21 países).

En general, las madres solteras de cada país estudiado fueron típicamente más jóvenes, menos favorecidas y con menos probabilidades de casarse que las mujeres que se mantuvieron casadas a lo largo de su maternidad. En Estados Unidos e Inglaterra, las madres solteras también eran propensas a tener menos educación. La relación entre ser madre soltera y una salud pobre era más fuerte en Inglaterra, Estados Unidos, Dinamarca y Suecia.

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Además, las mujeres que se convirtieron en madres solteras antes de los 20 años, o como resultado de un divorcio, o quienes formaron familias monoparentales por ocho años o más, o quienes tuvieron dos o más hijos; presentaron un riesgo particular de discapacidad y salud deficiente más adelante en sus vidas.

Los hallazgos podrían reflejar la “selección y la causalidad en los ciclos de desventaja,” dijeron los investigadores. En otras palabras, la pobreza podría incrementar el riesgo de ser madres solteras, quizás indicando de manera temprana las desventajas de salud. Y ser madre soltera podría dificultar la habilidad de una mujer para obtener calificaciones, tener una carrera, y ganar suficiente dinero; y todo esto, por sí mismo, podría llevar a una salud deficiente.

“Los descubrimientos suman al creciente reconocimiento de que la maternidad monoparental podría tener efectos a largo plazo en las madres. Mientras ser madre soltera está en aumento en muchos países, las políticas que tratan las desventajas de salud de las madres solteras podrían ser esenciales para mejorar la salud de las mujeres y reducir las desigualdades,” escriben los investigadores.

Fuente: Psychcentral