Los pensamientos intrusivos son ideas o imágenes no deseados, involuntarios, que llegan de manera espontánea a la mente pueden ser agradables (inocuos) o desagradables (atemorizantes, obsesivos o inquietantes). A nivel clínico, son considerados síntomas del trastorno por estrés postraumático (TEPT), trastorno bipolar, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), trastorno de ansiedad y ansiedad generalizada (TAG), depresión posparto, culpa excesiva, depresión, entre otros. De hecho, algunos de estos problemas de salud mental pueden desencadenarse por pensamientos intrusivos negativos. Este pensamiento o idea puede volverse una obsesión, ser angustiante o molesto, y puede sentirse difícil de manejar o eliminar. Quienes los experimentan temen que puedan cometer los actos que imaginan en su mente. También temen que estos pensamientos signifiquen algo terrible sobre ellos. Los pensamientos intrusivos no deseados pueden ser muy explícitos, y muchas personas se sienten avergonzadas y preocupadas por ellos, y por lo tanto los mantienen en secreto (Winston & Seif, 2017). Investigadores han encontrado que todas las personas podríamos haber experimentado pensamientos indeseados persistentes.

La forma en que lidiemos con intrusos mentales angustiantes determinará su control sobre nosotros. Muchos estudios han demostrado que, para lidiar con esta cuestión, la supresión de pensamientos no funciona. Sin embargo, se han planteados varios métodos enfocados a ayudar en la lucha contra pensamientos persistentes e indeseados.

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Modo predeterminado del cerebro: Pensamiento Espontáneo

Los neurocientíficos afirman que más del 50% de nuestro pensamiento es espontáneo e independiente del estímulo: la mente errante, soñar despierto, pensamientos intrusivos y similares (Christoff, K. 2012). Las regiones cerebrales responsables del pensamiento espontáneo, llamadas red de modo predeterminado del cerebro, son bien conocidas por estudios de neuroimagen.

No podemos evitar tener pensamientos espontáneos. No podemos dirigir nuestro cerebro a pensar solo en cosas en las que queremos pensar. Nuestros cerebros siempre están generando pensamientos espontáneos. Éstos son útiles: nos ayudan a adaptarnos a nuestro entorno, y son importantes para la creatividad y la resolución de problemas. El pensamiento espontáneo también se ha relacionado con la salud mental positiva, o lo que se ha llamado “floreciente”. Y es probable que algunas personas tengan una tasa de pensamiento espontáneo mucho más alta que otras. Entonces, si tenés una mente salvaje e imaginativa, podés considerarla un don del cual sacar provecho.

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El lado oscuro de los pensamientos intrusivos

No todo pensamiento espontáneo será positivo, útil o simplemente mundano. A veces pueden ser muy negativos, perturbadores, extraños o inquietantes. Ciertos tipos de intrusiones no deseadas son especialmente angustiantes: pensamientos sobre causar daño a usted u otros, haciendo algo moralmente repugnante; cometer un delito, o recordar un error o vergüenza del pasado, una experiencia de vergüenza o humillación, una amenaza a su seguridad personal, una pérdida personal o un trauma, etc. Prácticamente cualquier experiencia negativa o amenaza imaginada podría convertirse en un pensamiento intrusivo negativo.

Muchas cosas influyen en el pensamiento intrusivo. Es más probable que tengas intrusiones mentales negativas si estás bajo mucho estrés; deprimido, ansioso, enojado o si te sentís culpable, si sos una persona emocional con fluctuaciones en cómo te sentís, si sos propenso a pensar demasiado, si enfrentás pérdidas o amenazas significativas en tu vida, o si has experimentado un trauma, estás cansado o privado del sueño.

Qué hacer con las intrusiones negativas

Además del tratamiento psicológico requerido, podés considerar dos pasos para desarrollar una actitud diferente hacia las intrusiones negativas.

  1. Aceptá que el pensamiento intrusivo, ya sea positivo o negativo, es una forma normal y natural de pensar. No podés evitar tener pensamientos intrusivos. Así funcionan nuestros cerebros.
  2. Si tenés pensamientos intrusivos angustiantes frecuentes y persistentes, considerá si alguno de los factores enumerados anteriormente puede estar aumentándolos. Si algunos de estos factores son relevantes, podrás hacer los cambios necesarios en tu estilo de vida y/o buscar ayuda profesional.

Aprender una mejor manera de lidiar con la mente es una parte importante de la recuperación de la angustia emocional.

Referencias:

Christoff, K. (2012). “Undirected Thought: Neural Determinants and Correlates”. Brain Research 1428: 51-59. https://doi.org/10.1016/j.brainres.2011.09.060

Winston, S. M., & Seif, M. N. (2017). Overcoming Unwanted Intrusive Thoughts: A CBT-Based Guide to Getting Over Frightening, Obsessive, or Disturbing Thoughts. Recuperado de https://play.google.com/store/books/details?id=gu4hDgAAQBAJ

Fuente: Psychology Today

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1 COMENTARIO

  1. Es curiosa la reflexión. Primero -entendí yo- afirmas que los pensamientos intrusivos pueden ser causa del TAG, TOC, etc. Pero luego dices que otros síntomas comunes a estros trastornos podrían aumentarlos. Cuál sería la causa de cuál? No me pareció claro.

    El mensaje parece: si tienes pensamientos intrusivos negativos consulta a un psicólogo. Me parece correcto como concepto, en tanto el psicólogo sepa cómo ayudarnos a neutralizarlos -a los pensamientos y a sus causas- en lugar de decirnos que son -a la vez- causa y efecto.

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