Pexels - Cannabis

Un estudio (Purcell, Davis, Moolman, & Taylor, 2019) ha encontrado que muchos pacientes dejan de usar benzodiazepina después de recibir cannabis medicinal. Los hallazgos han sido publicados en la revista Cannabis and Cannabinoid Research.

“Me interesó este proyecto porque presentaba una oportunidad para abordar el uso de las benzodiazepinas y el cannabis, que se están volviendo cada vez más relevantes socialmente. Las benzodiazepinas pueden ser eficaces para tratar muchas afecciones médicas, pero a diferencia de los opioides, parece que hay poca conciencia pública sobre los riesgos asociados con estos medicamentos recetados de uso común», dijo el autor del estudio Chad Purcell, un estudiante de medicina de la Universidad de Dalhousie.

Las benzodiazepinas son una clase de medicamentos que se usan para tratar afecciones como la ansiedad y el insomnio. Son los psicotrópicos más utilizados, e incluyen Alprazolam (Xanax, Niravam) diazepam (Valium), clonazepam (Klonopin), lorazepam (Ativan) y otros.

Respecto de los efectos a nivel cognitivo del consumo de benzodiazepinas, un estudio sugiere que los usuarios a largo plazo estaban significativamente deteriorados, en comparación con los controles, en todas las áreas evaluadas. Sin embargo, este estudio tuvo varias limitaciones, una de las cuales es haber contado con un número relativamente pequeño de investigaciones. La observación de que el uso de benzodiazepinas a largo plazo tiene efectos generalizado en la cognición presenta numerosas implicaciones para la prescripción informada y responsable de estos fármacos (Barker, Greenwood, Jackson, & Crowe, 2004).

A diferencia de los opioides, hay poca conciencia pública sobre los riesgos asociados al consumo de benzodiazepinas

Las benzodiacepinas constituyen un grupo de fármacos de amplia prescripción en la práctica clínica. Sus efectos farmacológicos son compartidos pero su perfil farmacocinética modifica su utilidad en los diferentes escenarios clínicos. Su prescripción irracional es un problema de salud pública mundial, siendo el uso crónico y los riesgos asociados al mismo un claro ejemplo de este patrón de uso no apropiado. Están sujetas a interacciones farmacológicas frecuentes y existen poblaciones más vulnerables a sus efectos adversos, como los ancianos. Algunos de sus efectos adversos más notorios son las caídas y la aparición de dependencia y tolerancia asociado a un incorrecto uso crónico, con la aparición de síndromes de discontinuación si este se interrumpe en forma brusca. Existen pautas de uso racional que deben conocerse al realizar su prescripción (Domínguez, Collares, Ormaechea, & Tamosiunas, 2016).

Otros han señalado que aunque las benzodiazepinas son invaluables en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, tienen cierto potencial de abuso y pueden causar dependencia o adicción. La dependencia farmacológica, una adaptación predecible y natural de un sistema corporal acostumbrado durante mucho tiempo a la presencia de un fármaco, puede ocurrir en pacientes que toman dosis terapéuticas de benzodiazepinas. Sin embargo, esta dependencia, que generalmente se manifiesta en los síntomas de abstinencia tras la interrupción brusca de la medicación, se puede controlar y finalizar mediante una reducción gradual de la dosis, el cambio de medicación y/o el aumento de la medicación. Debido a la naturaleza crónica de la ansiedad, el tratamiento con benzodiazepinas en dosis bajas a largo plazo puede ser necesario para algunos pacientes; esta continuación del tratamiento no debe considerarse abuso o adicción (O’brien, 2005).

Purcell comenta que en su experiencia previa como farmacéutico pudo observar de primera mano la forma en que las benzodiazepinas afectaban las vidas de sus pacientes. “Me familiaricé con los efectos adversos de estos medicamentos que incluyen dependencia, caídas y aumento de la sedación, especialmente cuando se usan en combinación con otros medicamentos.”

Canadá ha legalizado el cannabis, y esto posiciona a sus investigadores en un lugar único respecto de la posibilidad de contribuir al desarrollo de las investigaciones sobre esta droga. Purcell comenta su deseo de aprovechar “esta oportunidad para ayudar a comprender mejor los posibles usos y daños del cannabis», y cómo podría mitigar los efectos del uso de benzodiazepinas.

Consumo de cannabis e interrupción de benzodiazepinas

Los investigadores observaron tasas significativas de interrupción de la administración de benzodiazepinas en 146 pacientes de cannabis medicinal, que consumían benzodiazepinas con regularidad al comienzo del estudio. Aproximadamente el 45 % de los pacientes habían dejado de tomar la medicación con benzodiazepina a los seis meses de comenzar el consumo de cannabis medicinal.

Muchos pacientes también reportaron disminución de la angustia diaria debido a condiciones médicas después de que se les recetó cannabis. «Esperamos que futuras investigaciones expliquen esta observación y brinden recomendaciones para los pacientes que usan benzodiazepinas y/o cannabis», dijo Purcell.

Sin embargo, el autor advierte que «el diseño del estudio excluye nuestra capacidad para afirmar de manera confiable que la interrupción de las benzodiazepinas fue causada por iniciar [el consumo de] cannabis medicinal. Podemos simplemente afirmar que esta asociación fue observada. Tampoco podemos sugerir un posible mecanismo fisiológico para explicar esta asociación.”

En cuanto a las características del cannabis administrado, Purcell resaltó que no tuvieron “acceso a la información sobre las variedades de cannabis, el crecimiento y los productores,” advirtiendo además que por ese motivo no es posible “generalizar estos resultados a productos que actualmente están disponibles comercialmente en Canadá.” Finalmente, hay que destacar que el equipo de investigación no sugiere que el cannabis pueda o deba usarse como sustituto o complemento de las benzodiazepinas indicadas y prescritas médicamente. Estudios posteriores son necesarios para entender mejor la posible relación existente y sus efectos.

Referencias:

Artículo relacionado:  Las personas que son positivas viven más, según estudio

Barker, M. J., Greenwood, K. M., Jackson, M., & Crowe, S. F. (2004). Cognitive effects of long-term benzodiazepine use: a meta-analysis. CNS Drugs, 18(1), 37-48. https://doi.org/10.2165/00023210-200418010-00004

Domínguez, V., Collares, M., Ormaechea, G., & Tamosiunas, G. (2016). Uso racional de benzodiacepinas: hacia una mejor prescripción. Revista Uruguaya de Medicina Interna, 1(3), 14-24. Recuperado de http://www.scielo.edu.uy/pdf/rumi/v1n3/v01n03a02.pdf

O’brien, C. P. (2005). Benzodiazepine use, abuse, and dependence. The Journal of Clinical Psychiatry, 66 Suppl 2, 28-33. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15762817

Purcell, C., Davis, A., Moolman, N., & Taylor, S. M. (2019). Reduction of Benzodiazepine Use in Patients Prescribed Medical Cannabis. Cannabis and Cannabinoid Research. https://doi.org/10.1089/can.2018.0020

Fuente: PsyPost

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.