“Durante más de 20 años practicando psicología, comencé a notar un ‘factor invisible’ desde la infancia que pesaba sobre las personas en la edad adulta, destruyendo su alegría, haciéndolas sentir desconectadas o insatisfechas, o haciéndoles luchar con la autodisciplina. Lo llamé negligencia emocional,” escribe la Dra. Jonice Webb, licenciada en psicología y reconocida por su trabajo innovador en la definición, descripción y atención de la negligencia emocional infantil (CEN, por sus siglas en inglés).Ella escribe, da charlas y capacitaciones a terapeutas sobre el tema, y es la autora de los libros Running On Empty: Overcome Your Childhood Emotional Neglecty Running On Empty No More: Transform Your Relationships. También creó y dirige el Programa de Recuperación de CEN Online, Fuel Up For Life.

La negligencia emocional es una experiencia infantil invisible e inmemorable. Sin embargo, puede influir sobre toda tu vida adulta.

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¿Qué hace que la negligencia emocional infantil sea invisible e inmemorable? Hay varios factores importantes. Puede suceder en familias que de otro modo son amorosas y afectuosas y sin carencias materialmente. La negligencia emocional es, de alguna manera, lo opuesto al maltrato y el abuso, explica la Dra. Webb. Mientras que el maltrato y el abuso son actos de los padres, la negligencia emocional es el hecho de que los padres no actúen. Es una falta de atención, de notar o de dar respuesta adecuada a los sentimientos de un niño. Debido a que es un acto de omisión, no es visible, notable o memorable. La negligencia emocional es el espacio en blanco en la imagen familiar; el fondo en lugar del primer plano. Es insidioso y se pasa por alto mientras hace un daño silencioso a la vida de las personas.

Los niños que están emocionalmente descuidados luego crecen para tener un conjunto particular de luchas. Debido a que sus emociones no fueron validadas como niños, pueden tener dificultades para conocer y confiar en sus propias emociones como adultos. Pueden tener dificultades para comprender sus propios sentimientos, así como los de los demás. Debido a que una parte importante de sí mismos (su yo emocional) ha sido negada, pueden encontrarse a sí mismos desconectados, insatisfechos o vacíos. Pueden tener dificultades para confiar o depender de otros. Muchos sienten que son diferentes a los demás; como si algo estuviera mal con ellos, pero no están seguros de qué es. Otra forma en que los padres pueden descuidar emocionalmente a sus hijos sin darse cuenta es no darles la estructura y las reglas para vivir, como las consecuencias y la disciplina. Como resultado, los descuidados emocionalmente a menudo tienen dificultades con la autodisciplina como adultos.

Sin embargo, no es tu culpa. Hay respuestas y una vez que comprendas el problema, podés empezar sanar.

7 señales de que creciste con Negligencia Emocional Infantil

SENTIMIENTOS DE VACÍO

El vacío se siente diferente para diferentes personas. Para algunos, es una sensación de vacío en la panza, el pecho o la garganta que va y viene. Para otros, es un adormecimiento, una inmovilidad.

MIEDO A SER DEPENDIENTE

Una cosa es ser una persona independiente. Pero sentirse profundamente incómodo al depender de alguien es otra cosa. Si te encontrás poniendo mucho cuidado para no necesitar ayuda, apoyo o atención de otros, puede que tengas este miedo.

AUTOEVALUACIÓN POCO REALISTA

¿Te resulta difícil saber de lo que sos capaz? ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades? ¿Qué te gusta? ¿Qué deseas? ¿Qué es importante para vos? Luchar por responder estas preguntas es una señal de que no te conocés tan bien como deberías.

NO TENÉS COMPASIÓN POR VOS MISMO, PERO TENÉS MUCHA POR LOS DEMÁS

¿Sos más duro con vos mismo de lo que serías con un amigo? ¿Los demás te hablan sobre sus problemas, pero te resulta difícil compartir los tuyos?

CULPA, VERGÜENZA, ENOJO AUTODIRIGIDO Y TOMAR RESPONSABILIDAD POR TODO LO QUE ESTÁ MAL

Los cuatro fabulosos, todo dirigido a vos mismo. Algunas personas tienden a ir directamente a la culpa y la vergüenza cada vez que ocurre un evento negativo en sus vidas. ¿Te sentís avergonzado de cosas de las que la mayoría de la gente nunca se avergonzaría, como tener necesidades, cometer errores o tener sentimientos?

SENTIRSE FATALMENTE DEFECTUOSO

Ese sentido profundo por el que sabés que algo anda mal en tu vida, pero no podés determinar qué es. “Soy yo”, te decís a vos mismo, y sentís que es verdad. “No soy agradable”, “soy diferente a otras personas”. “Algo me pasa”.

DIFICULTAD PARA SENTIR, IDENTIFICAR, MANEJAR Y/O EXPRESAR EMOCIONES

¿Te quedás sin palabras cuando estás molesto? ¿Tenés un vocabulario limitado respecto a las emociones? ¿A menudo te sentís confundido sobre por qué las personas (incluido vos mismo) se sienten o actúan de la manera en que lo hacen?

Los padres que no se dan cuenta, infravaloran o responden de manera insuficiente a las emociones de sus hijos, sin darse cuenta, transmiten un mensaje poderoso y subliminal al niño: tus sentimientos no importan.

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Para sobrellevarlo como niño, naturalmente reprimís tus emociones, para evitar que se conviertan en un “problema” en el hogar de tu infancia.

Después, como adulto, vivís sin suficiente acceso a tus emociones: tus emociones, que deberían estar dirigiéndote, guiándote, informándote, conectándote y enriqueciéndote; tus emociones, que deberían decirte quién te importa, qué te importa, y por qué.

Una vez que comprendas la razón por la que siempre te sentís defectuoso, y cómo surgió, podés empezar a sanar la negligencia emocional infantil atacándola. Podés establecer una nueva salida para tus emociones. Podés aprender habilidades para usarlas. Finalmente podés aceptar que tus sentimientos son reales y que importan. Podés ver que vos importás.

El cuestionario de la Negligencia Emocional Infantil

Si tenés alguno de los 7 signos mencionados antes, tomate un momento para responder las siguientes preguntas, con “si” o “no”, y llevá un registro de tus respuestas:

  1. ¿A veces sentís que no pertenecés cuando estás con tu familia o amigos?
  2. ¿Te enorgullecés de no depender de los demás?
  3. ¿Tenés dificultad para pedir ayuda?
  4. ¿Tenés amigos o familiares que se quejan de que sos distante o frío?
  5. ¿Sentís que no has alcanzado tu potencial en la vida?
  6. ¿A menudo solo quieres que te dejen solo?
  7. ¿Secretamente sentís que sos un fraude?
  8. ¿Tendés a sentirte incómodo en situaciones sociales?
  9. ¿A menudo te sentís decepcionado o enojado con vos mismo?
  10. ¿Te juzgas más severamente de lo que juzgas a los demás?
  11. ¿Te comparás con los demás y a menudo te encontrás tristemente deficiente?
  12. ¿Te resulta más fácil amar a los animales que a las personas?
  13. ¿A menudo te sentís irritable o infeliz sin razón aparente?
  14. ¿Tenés dificultades para saber lo que sentís?
  15. ¿Tenés dificultades para identificar tus fortalezas y debilidades?
  16. ¿A veces sentís que estás mirando desde afuera?
  17. ¿Crees que sos una de esas personas que fácilmente podrían vivir como ermitaños?
  18. ¿Tenés problemas para calmarte?
  19. ¿Sentís que hay algo que te impide estar presente en el momento?
  20. ¿A veces te sentís vacío por dentro?
  21. ¿Secretamente sentís que algo está mal con vos?
  22. ¿Tenés problemas con la autodisciplina?

Revisa tus respuestas positivas. Estas respuestas te mostrarán las áreas en las que pudiste haber experimentado negligencia emocional cuando eras niño. Cuantas más preguntas hayas respondido “Sí”, más probable es que la negligencia emocional infantil haya afectado tu vida.

La forma en que tus padres te tratan emocionalmente determina cómo te tratarás como adulto. Esto se ha demostrado una y otra vez en un estudio tras otro, explica la Dra. Webb. La emoción es una parte innegable de tu biología. Si ignorás tus emociones, te sentirás ignorado en algún nivel, sin importar cuánto cuidado te des de otras maneras.

Se ha demostrado que la inteligencia emocionales más valiosa para el éxito en la vida y el trabajo que la inteligencia general. Es extremadamente vital que sepas cómo nombrar, usar y manejar las emociones, así como también cómo lidiar con ellas en otros.

La emoción se esconde detrás del comportamiento. Tu comportamiento es dirigido por tus emociones. No nacemos conociendo el lenguaje de la emoción. Puede ser poderosa, compleja y confusa. A muchas personas les resulta más fácil simplemente ignorarlo. Pero si tenés puntos ciegos emocionales, también serás ciego ante las emociones de otras personas, incluidas las de tus hijos.

Prestá atención. Comenzá a notar tu verdadera naturaleza. ¿Qué te gusta, no te gusta, te enoja, asusta o te causa dificultad? Esforzate por conectarte con lo que sentís, incluido tu dolor.

Preguntate con frecuencia:

¿Qué pasa?

¿Por qué hice eso?

¿Por qué dije eso?

¿Cómo me siento?

¿Qué deseo?

¿A qué le temo?

¿Qué me preocupa?

¿Qué me enoja, entristece, lastima, etc.?

Escuchá atentamente tus respuestas: estas son preguntas difíciles que a veces pueden ser difíciles de responder. Pero el simple acto de hacértelas y sintonizarte comienza a romper el muro que hay entre tus emociones y vos, señala la Dra. Webb. Tené en cuenta que el objetivo es sentir y manejar tus emociones. Este es quizás el paso más difícil. Cuando puedas discernir lo que sentís, podrás trabajar para aprender a tolerar, controlar y expresar adecuadamente tus sentimientos. Nunca te juzgues por lo que sentís. Lo que importa es lo que hacés con lo que sentís. Juzgate solo por tus acciones, no por tus emociones.

Fuente:PsychCentral; Drjonicewebb

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