Contextos verbales que fomentan la rigidez psicológica con José Molinero, Psicoflix episodio 158
Anahad O’Connor para The New York Times:
En primer lugar, decide a qué hora te gustaría despertarte. Después, sal de la cama exactamente a esa hora todos los días —independientemente de lo cansado que estés— y toma la luz del sol, pues, esta le indica a tu cerebro que es hora de estar despierto. Los estudios han revelado que la luz de la mañana puede adelantar tu ritmo circadiano, lo que ayudará a tu cuerpo a adaptarse a un horario más temprano. A medida que tu cuerpo se acostumbra a empezar el día más temprano, también empezarás a dormirte antes por las noches. Lo ideal es salir a la calle por la mañana y hacer ejercicio o alguna otra actividad que te ponga alerta. “Un paseo enérgico al aire libre por la mañana es una buena manera de empezar a decirle a tu reloj interno que es hora de despertar”, aseguró Rosen.
Dani Blum resume los más recientes hallazgos sobre el efecto de la menstruación:
Los expertos afirman que, si bien no hay suficientes datos que comprueben que en efecto es más probable que te sientas mal antes o durante tu periodo, existen indicios de que esto es posible. Algunas investigaciones incipientes demuestran que el sistema inmunitario puede tener fluctuaciones durante este lapso y que, en ocasiones, esto hace que se agudicen los síntomas de enfermedades crónicas subyacentes o que se produzcan nuevos síntomas que algunas mujeres quizá malinterpreten como señales de otra enfermedad.
Es común, por ejemplo, que justo antes de su periodo, algunas mujeres presenten síntomas que casi siempre se asocian con la gripe, como dolor corporal, malestar general e incluso fiebre. Taraneh Shirazian, una ginecóloga del hospital Langone Health de la Universidad de Nueva York, afirma que esto, a lo que se le denomina gripe menstrual, no lo provoca ningún virus en realidad, sino que puede ser el resultado de una respuesta inmune a la inflamación natural cuando el útero se contrae y desprende células. “Es así como tu cuerpo reacciona a la inflamación”, señaló.
Hermoso ensayo de Annaliese Griffin para The New York Times:
Cuando tienes cáncer, oyes mucho sobre la importancia de una actitud positiva y, hasta cierto punto, es cierto. Pero ver el lado bueno puede comenzar a sentirse como un guion que tengo que interpretar en lugar de la comunicación verdadera de lo que siento. Cuando me estoy quejando de lo molesto que es tener que aspirar mi propio cabello a cada rato, como si una especie de gato gigante viviera en mi casa, y me encuentro con un oído atento y un sentimiento afín en la forma de una gripe, se siente honesto. Me siento como yo misma, no como la triste mamá con cáncer que solo puede pensar en su mortalidad.
Las personas suelen rechazar las quejas porque consideran que es un «lloriqueo» innecesario. Pero las investigaciones también muestran que la queja tiene una función social importante que nos permite expresar nuestra emocionalidad y esto puede fortalecer las relaciones sociales.
Muchas veces la actitud positiva se siente como una carga muy pesada que solo complica la situación. Este artículo se enfoca en las personas con cáncer, pero la reflexión aplica para cualquier persona que está sufriendo.
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