Por qué la ansiedad a veces se diagnostica como TDAH en niños
Como toda actividad humana, la investigación científica no es inmune a los actos de corrupción y fraude. Lamentablemente durante los últimos años los casos de fraude científico, manipulación de datos y plagio han aumentado, a causa del interés de un grupo pequeño, pero dañino de investigadores que están motivados por el interés económico de los fondos que pueden obtener con sus investigaciones y el prestigio de ser publicados en las revistas científicas más importantes.
El fraude científico de una minoría puede afectar gravemente la imagen y apoyo que se le da a una de las actividades más importantes para el desarrollo humano como lo es la investigación científica.
¿Cómo podemos saber si una investigación cometió actos de fraude y cómo evitarlos?
Ángela Bernardo, escribió para Hipertextual un excelente artículo que recopila la información y datos que tenemos que tener en cuenta para poder juzgar la integridad, el fraude y las prácticas cuestionables dentro de la investigación científica.
Sobre la integridad de una investigación científica:
(…) el Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona ha publicado la Declaración sobre integridad científica en investigación e innovación responsable. En el informe, se plantea que, en el ámbito concreto de la investigación científica, la integridad se relaciona con los principios de honestidad (en el compromiso con la verdad), de independencia (en la preservación de la libertad de acción en relación con presiones exteriores a la profesión) y de imparcialidad (en la neutralidad de la práctica profesional en relación con intereses particulares, ajenos a la investigación).
El fraude se relaciona con:
(…) el fraude se relacionaría únicamente con la fabricación de datos a través de resultados inventados, la falsificación mediante la manipulación de los estudios o de las conclusiones y el plagio a partir de la apropiación del trabajo intelectual de terceras personas a las que no se reconoce su autoría original.
Las prácticas cuestionables:
Las prácticas cuestionables, por el contrario, abarcarían la práctica de investigación censurable, la conducta censurable relativa a datos, a publicaciones y de tipo personal o la conducta financiera, entre otras.
Conductas poco éticas que propician el fraude:
(…) parámetros de carácter individual (como la tendencia a la vanidad o el ansia de lograr reputación), factores organizativos (como inadecuada comunicación, falta de formación o carencia de políticas sólidas y equitativas) o razones estructurales (la presión por publicar, la lógica empresarial o los índices de citación pueden afectar negativamente a la I+D).
Cuando pensamos en la muerte, difícilmente la relacionamos con niños, ellos recién están empezando su camino por la vida. Pero lo cierto es que en cualquier momento, en cualquier lugar, a cualquier persona, de cualquier edad, le puede pasar.
La muerte de un hijo implica un dolor que yo no puedo ni imaginar, se que la muerte de cualquier ser humano es una pérdida irreparable y se que duele mucho, pero no soy madre. Este es un tema muy difícil y delicado que deja una marca permanente en los padres del niño.
El New York Times publicó hace unos días un artículo muy valioso para comprender un poco mejor a las personas que pasan por esto. En el mismo, Jayson Greene se atreve a hablar de la muerte de su hijita Greta y va aún más allá y escribe cómo, luego de esto tan terrible que les pasó, el y su esposa tuvieron otro hijo, su segundo hijo.
Mi esposa y yo somos jóvenes todavía. Con el nacimiento de nuestro hijo, nos hemos comprometido con otro ciclo aquí en la tierra. Mi hijo tendrá siempre una hermana muerta; cuando yo tenga 50 años, mi corazón dolerá igual que ahora. Los niños están muertos de modo distinto a los adultos, y en mañanas difíciles, con la luz incorrecta, todo desde aquí parece cenizas.
Greene escribe sobre cómo se siente ser padre luego de haber perdido un hijo, su relación con su hijo más pequeño, su perspectiva sobre la vida, sus miedos…
No creo que nada malo le pase mientras sea un bebé. Tiene sentido: nada malo le pasó a Greta cuando lo era. No me levanto a media noche para revisarlo. Ni siquiera me inmuto cuando se lo paso a otros y los veo tratar de controlar con torpeza su cuello sin fuerza.
Sin embargo, una parte de mi está segura de que morirá cuando cumpla dos años. La evidencia está toda a mi favor: 100 por ciento de mis hijos han enfrentado este destino. Incluso mientras cargo a mi bebé por el mundo —este atiborrado, clamoroso y sucio mundo— contengo el aliento, y no respiraré hasta que mi hijo cumpla exactamente un día más que Greta.
Por el relato de su experiencia y el valor para escribir sobre ello tan honestamente, lo compartimos con ustedes.
Lee el artículo completo en español en The New York Times.
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