Comportamientos para una relación saludable (hoja de trabajo)
Se ha popularizado en Internet la idea de que evitar consumir cafeína entre 90 y 120 minutos después de despertarse podría ayudarte a activarte de forma más natural, evitar el bajón vespertino y mejorar el sueño. Algunos creen que esta práctica está respaldada por pruebas científicas, y quienes lo han probado afirman que “ha cambiado por completo” sus niveles de energía. Sin embargo, los científicos dicen que, aunque aplazar el café matutino puede tener beneficios, hay pocos estudios que lo respalden. A veces, los riesgos de retrasar el café pueden ser mayores que los beneficios, incluso peligrosos.
La cafeína bloquea los receptores de adenosina en el cerebro, que nos hacen sentir somnolientos. Pero sus efectos no se sienten de inmediato; toma de 20 a 30 minutos en ser absorbida. La duración de sus efectos varía según la genética de cada persona.
Los niveles de adenosina están más bajos al despertar, por lo que el café temprano puede ser menos efectivo. Retrasar el consumo de cafeína puede prolongar sus efectos hasta la tarde, pero no hay estudios que determinen el momento óptimo. Para algunos, tomar café temprano es necesario para mantenerse alerta, especialmente si tienen trabajos exigentes o ejercen temprano. También se puede tomar una segunda taza si la energía decae al mediodía, pero evita la cafeína en las seis horas previas a dormir. Si necesitas cafeína constantemente, consulta a un especialista del sueño. Además, el café y el té aportan antioxidantes y otros beneficios.
Fuente: The New York Times
Enrique Alpañés recopila nuevas investigaciones que sugieren que, aunque la tecnología puede tener un impacto negativo, el verdadero problema podría ser la disminución del tiempo al aire libre y del juego físico. La reducción del juego en la calle, debido a la percepción de inseguridad y al aumento de actividades extraescolares y virtuales, ha afectado el desarrollo socioemocional de los niños. Los expertos señalan que las experiencias físicas y sociales reales son cruciales para el desarrollo saludable.
Este artículo es interesante porque desafía la narrativa simplista de que la tecnología es la principal culpable de los problemas de salud mental en los jóvenes, sugiriendo en cambio una visión más compleja que incluye cambios en el estilo de vida y el entorno social.
Sarah Belén nos trae un excelente artículo sobre este término tan en boga en la actualidad y tan tergiversado:
Que la interacción con una persona nos haga entrar en contacto con sentimientos desagradables no significa necesariamente que esa persona nos esté haciendo daño o tenga “falta de responsabilidad afectiva”. Léelo otra vez.
Si pensamos que vamos a tener una relación (sobre todo de pareja) sin pasarla mal ni un segundo… comenzamos mal.
Siempre empezamos relaciones con una maleta llena de nuestras preferencias, costumbres, expectativas, reglas e incluso con nuestros traumitas como dicen. Una relación nueva (de cualquier tipo) nunca es empezar desde cero. Lo que queremos, sentimos y hacemos va en función de nuestra historia.
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