Psicofármacos para tratar el TOC: Lo que los psicoterapeutas necesitan saber
Los casos nuevos de cáncer entre los menores de 50 años en todo el mundo han aumentado un 79% en las tres últimas décadas, con un incremento más rápido en los de tráquea y próstata, y el mayor número de muertes en los de mama, tráquea, pulmón, intestino y estómago.
Así se desprende de un estudio elaborado por 17 investigadores pertenecientes a instituciones de China, Estados Unidos, Grecia, Reino Unido o Suecia, y publicado este miércoles en la revista ‘BMJ Oncology’. El trabajo se basa en datos entre 1990 y 2019.
Estupendo artículo de Iolanda Riba para El País:
Sí, los ictus se pueden prevenir en parte. El ictus se produce por un fallo en la circulación sanguínea cerebral. Los clasificamos en dos tipos: isquémicos y hemorrágicos. El ictus isquémico se produce por una oclusión del paso de la sangre, generalmente hay un trombo que ocluye (tapona) una arteria cerebral. Y eso desencadena una serie de mecanismos fisiopatológicos que llevan a la muerte de las células que deberían recibir esa circulación sanguínea. Este es el más frecuente. Aproximadamente el 80% de los ictus son de causa isquémica.
El ictus hemorrágico supone el restante 20% de los casos y es cuando se produce una rotura en un vaso de una arteria cerebral. En este caso aparecen también algunos mecanismos fisiopatológicos que, como ocurre con el ictus isquémico, acaban causando la muerte de las células cerebrales que debían recibir esa sangre.
Una de las razones por las que la música está tan profundamente arraigada en la memoria es porque tendemos a escuchar las mismas canciones muchas veces a lo largo de nuestra vida (más, por ejemplo, que las veces que leemos nuestro libro favorito o vemos nuestra película preferida).
La música también es fundamentalmente emocional. De hecho, las investigaciones han demostrado que una de las principales razones por las que la gente se engancha a la música es por la diversidad de emociones que transmite y evoca. Numerosos estudios evidencian que los estímulos emocionales se recuerdan mejor que los no emocionales. La tarea de intentar recordar el abecedario, los colores del arcoíris o las notas musicales es intrínsecamente más motivadora cuando encaja con una melodía pegadiza, y más adelante recordaremos mejor los conceptos cuando establezcamos una conexión emocional.
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