Fortaleciendo la conexión: Método Gottman para terapia de parejas
Laura Camón para El País:
Conforme envejecemos procesamos las emociones de manera diferente. En concreto, a lo largo de nuestra vida adulta vamos experimentando las emociones negativas con menos frecuencia, hasta que se estabilizan en torno a los sesenta años de edad, mientras que las emociones positivas se mantienen constantes. Este fenómeno, conocido como efecto de positividad, ha sido ampliamente demostrado por la ciencia, sobre todo en aspectos como la memoria o la atención.
Julia Diez para El País:
Los datos más recientes de ESTUDES confirman que tenemos un problema de salud pública. Las bebidas energéticas son aquellas con un alto contenido en cafeína y azúcar (sus dos ingredientes principales), y otros estimulantes. Tienen un valor nutricional prácticamente nulo. Una lata de 250 mililitros de la marca líder del sector contiene 80 miligramos de cafeína. Siguiendo las recomendaciones de la EFSA sobre la ingesta segura de cafeína, la cantidad máxima no debería superar los 3 miligramos por kilo de peso de una persona. Es decir, 150 miligramos para un adolescente de 50 kilos. Cada lata de Monster de 500 mililitros ya contiene 160 miligramos y supera esa cantidad.
En relación con la cantidad de azúcares, las bebidas energéticas suelen aportar entre 27,5 y 60 gramos por cada 250 mililitros y 500 mililitros, respectivamente. O lo que es lo mismo: el equivalente a 11-12 cucharaditas de azúcar, o a unas 220-240 kilocalorías, por cada envase de 500 mililitros. De hecho, la mayoría de las marcas ya ha sacado opciones light, zero o sin para reducir estas cantidades de azúcar y sustituirlas por edulcorantes.
Pese a sus energizantes promesas, tampoco se ha probado que el resto de sus componentes tenga ningún beneficio. Sin embargo, la mayoría de los estudios lo que sí concluyen es que consumo de estas bebidas (sobre todo en grandes cantidades o mezcladas con alcohol) tiene efectos negativos en la salud física y mental. Por ejemplo, riesgos cardiovasculares y neurológicos, problemas psicológicos o alteraciones del comportamiento y del sueño. Volviendo a los datos de España, quienes declaran tomar estas bebidas sacan, de media, peores notas, repiten más cursos o faltan más a clase, en comparación con quienes reportan no tomar bebidas energéticas.
Oliver Burkeman para The New York Times:
La verdad incómoda es que la única manera de encontrar la cordura en un mundo abrumador —y de tener algún efecto concreto en él— es renunciar a esos intentos de escapar de la condición humana y aceptar la realidad de nuestras limitaciones. Distraernos de tareas difíciles, por ejemplo, escuchando pódcasts, a la larga no las hace más llevaderas, sino más bien menosagradables, pues refuerzan nuestra creencia de que son el tipo de actividades que solo podemos tolerar distrayéndonos, mientras prácticamente garantizamos que no realizaremos la tarea en cuestión ni asimilaremos el contenido del pódcast tan bien como lo haríamos de otro modo.
El lupus se centra especialmente en mujeres en edad productiva, aunque los hombres, los niños y los adolescentes también pueden tener esta enfermedad. El 90 % de las personas que viven con lupus son mujeres y la mayoría de los pacientes con lupus lo desarrollan entre los 15 y los 44 años. Las personas con lupus suelen tener síntomas como dolor, fatiga, pérdida de cabello, problemas cognitivos y deficiencias físicas que suponen un importante hándicap para seguir con su vida normal. Muchas de estas personas presentan un cuadro con enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales, erupciones graves y articulaciones dolorosas. Otras, en cambio, no manifiestan síntomas visibles.
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