Para acompañar el ensayo de primera persona de David Goldberg “Yo, pedofilo”, publicado originalmente por la revista The Atlantic (y traducido por nuestra editora Alejandra Alonso), la escritora Alice Dreger entrevistó al psiquiatra James Cantor, un experto internacionalmente reconocido, para que respondiera algunas preguntas relacionadas con la pedofilia. El Dr. Cantor es Profesor Asociado de Psiquiatría en la Universidad de Toronto y editor en jefe de Sexual Abuse (Abuso sexual): Una revista de investigación y tratamiento. A continuación te dejamos las preguntas que respondió.

¿Cómo se define generalmente a la pedofilia?

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La pedofilia es la preferencia sexual o un interés sexual en los niños. El término se refiere sólo a la preferencia sexual/interés en niños púberes, prepúberes o pequeños.

A veces las personas como David Goldberg, el autor del ensayo, son vistos o conocidos como “pedófilos estrella de oro ” o “buenos pedófilos “. ¿Puede explicar lo que esos términos aparentemente incongruentes significan?

Es extremadamente importante no confundir la pedofilia (interés sexual por los niños) con el abuso sexual infantil. No todas las personas que experimentan atracción sexual por los niños actúan sobre la misma. Las personas que son pedófilas pero que trabajan en mantenerse célibes de por vida están siendo cada vez más reconocidas como necesitadas y merecedoras de todo el apoyo que la sociedad les pueda dar.

¿Qué crees que David (Goldberg) quiere decir cuando se refiere a las personas que tienen “demasiado miedo de las consecuencias sociales y legales” como para buscar ayuda?

Muchas jurisdicciones han aprobado reglamentos de notificación obligatoria para los psicólogos y otros profesionales de la salud. Por lo tanto, cuando alguien piensa que podría ser un pedófilo y busca counseling o terapia, el psicólogo podría estar obligado por ley a reportarlo a las autoridades. Eso, por supuesto, puede conducir a que la persona pierda su trabajo, familia, y todo lo demás. Por lo tanto, estas personas simplemente han dejado de venir del todo, y en lugar de buscar ayuda, ahora tenemos pedófilos que circulan en la sociedad y que no reciben apoyo alguno.

¿Qué pruebas tenemos de que la pedofilia es una orientación sexual?

“Orientación sexual” significa diferentes cosas en diferentes contextos. Cuando se dice “orientación sexual”, la mayoría de las personas quiere significar que es un interés sexual que es innato e inmutable. Nadie elige ser atraído sexualmente a los niños, aunque las personas escogen si actuarán o no en sus atracciones sexuales. Los terapeutas han estado tratando de convertir a los pedófilos en no-pedófilos durante mucho tiempo, pero nadie ha presentado alguna prueba objetiva de cualquier cambio duradero en los intereses sexuales. Las personas pueden aprender autocontrol, y cómo vivir vidas más saludables y productivas, pero no parecen ser capaces de cambiar la propia pedofilia.

¿De dónde viene la pedofilia?

La mejor evidencia actual sugiere que la pedofilia es el resultado de un cableado anormal en el cerebro. Este campo de investigación, es todavía muy nuevo, pero parece que existe lo que se consideraría un “cruce de cables” en la anatomía del cerebro que se encarga de controlar los instinto sociales naturales o comportamientos. Aunque el aprendizaje ocurre después del nacimiento, los seres humanos están precableados para reconocer y responder a ciertos estímulos. Parece, según las investigaciones realizadas hasta el momento, que los estímulos que normalmente provocan respuestas de crianza y protección en la mayoría de los adultos, desencadenan en cambio respuestas sexuales en los pedófilos.

¿Entonces los pedófilos “nacen así”?

En los estudios, los pedófilos muestran signos de que sus intereses sexuales se relacionan con la estructura del cerebro y que al menos algunas diferencias existieron en sus cerebros antes de nacer. Por ejemplo, muestran tasas muy elevadas de predominancia del uso de la mano izquierda y de anomalías físicas menores. Por lo tanto, si bien la pedofilia no debe confundirse con la homosexualidad, puede ser significativamente descrita como una orientación sexual. Los científicos la han llamado más específicamente una “orientación de la edad.” Sin embargo debe ser utilizado con precaución, a fin de no confundir el uso científico de la frase “orientación sexual” con su uso en derecho. Debido a que dicha frase se ha utilizado de forma abreviada (o como un eufemismo) de la homosexualidad, existen leyes y políticas que prohíben la discriminación sobre la base de la “orientación sexual”. Éstas probablemente no tenían la intención de referirse a la pedofilia.

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¿Es razonable tener miedo de que sí reconocemos a la pedofilia como una orientación sexual, habrá que considerarla socialmente aceptable?

Es razonable que las cuestiones de aceptación social sean dirigidas a los comportamientos. Las personas son responsables de su conducta, no de sus pensamientos o atracciones sexuales. Por ejemplo, podemos muy fácilmente reconocer que un típico hombre heterosexual mientras va caminando solo por la calle, encontrará a algunas mujeres sexualmente atractivas. Sin embargo, nosotros no concluimos que es socialmente aceptable que coaccione a ninguna de esas mujeres para tener relaciones sexuales con el. Pensar en la pedofilia como una característica innata de una persona, la cual no eligió y no puede cambiar, puede hacer muchísimo para ayudar a la sociedad a llegar a una respuesta racional al problema, que puede a su vez contribuir en la prevención del abuso sexual de los niños.

¿Puede alguien ser curado de los deseos pedófilos? Por ejemplo, ¿es posible que un pedófilo, a través del tratamiento, llegue a no tener ningún deseo sexual o a tener un tipo fundamental diferente de la orientación sexual?

Los mejores tratamientos que tenemos disponibles para los pedófilos ayudan a desarrollar habilidades que necesitan para vivir una vida sana, una vida sin delitos y, en algunos casos, bloquear sus impulsos sexuales (si sienten que les ayudaría). Todavía no hemos encontrado una manera de convertir a los pedófilos en no-pedófilos que sean más eficaces que los muchos intentos fallidos de convertir a los hombres y mujeres homosexuales en heterosexuales.

¿Qué tratamientos hay disponibles para la pedofilia?

En mi experiencia, los pedófilos son más propensos a cometer delitos cuando sienten que no tienen nada que hacer con sus vidas y que por lo tanto no tienen nada que perder. Las personas son más propensas a hacer las cosas más desesperadas cuando se sienten más desesperadas. Por desgracia, gran parte de los sistemas sociales actuales en gran medida aumentan, en lugar de disminuir, los sentimientos de desesperación de estas personas.
Los tratamientos tradicionales para los pedófilos se han basado en tratamientos  diseñados inicialmente para las adicciones, mediante un modelo denominado Prevención de Recaídas. Ha sido muy difícil evaluar la efectividad del modelo (o de cualquier modelo), porque no podemos aleatorizar a las personas en grupos de tratamiento y de placebo.

Mi mayor esperanza es menor en cuanto al tratamiento, sin embargo es mayor en cuanto a la prevención. A pesar de que muchas personas se imaginan a los abusadores sexuales como depredadores insaciables o bombas de tiempo, solo del 10 al 15 % de los delincuentes sexuales vuelven a cometer abuso. Creo que podemos evitar un número mucho mayor de víctimas si ponemos mayores energías en la detección temprana y en el proporcionamiento de apoyo antes de que ocurra la primera ofensa, en lugar de depender sólo de castigos más y más fuertes después de pasado el hecho.

Imagen: crowolf (Flickr)

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