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Muchos libros de autoayuda nos enseñan a creer que las mejores cosas ocurren fuera de la zona de confort, sin embargo, esto no siempre es cierto. De hecho, hay más de una razón por la que preocuparnos de salir de nuestra zona de confort todo el tiempo puede ser una pésima idea.

Para el psicólogo Andy Molinsky, esta franja que popularmente determina dónde y cómo nos sentimos cómodos en nuestro día a día ha ganado mala fama por la idea de que necesitamos “ir al choque” en todo momento para crecer y aprender en la vida.

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El asunto es que si realmente todo lo bueno estuviera fuera de la zona de confort, viviríamos insatisfechos y seríamos ineficaces la mayor parte del tiempo, porque necesitaríamos (o creeríamos necesitar) mucho más de lo que tenemos para desarrollarnos.

La creencia de que debemos ir en búsqueda constante de algo nuevo y cada vez más complejo para hacer es en realidad una forma tonta de malgastar nuestra energía

Tiene mucho más sentido seleccionar con criterio las actividades o propósitos que nos interesan y concentrarnos en ello en lugar de divagar entre múltiples opciones con la excusa de que estamos saliendo de nuestra zona de confort.

Además, explica Molinsky, muchos de nosotros tenemos una organización del tiempo definida fuera del trabajo que nos deja el espacio justo para compartir con nuestras familias; este es precisamente el momento en que la mayoría de las personas considera hacer algo fuera de su zona de confort, no obstante, para integrar asertivamente la dimensión personal con la interpersonal, es necesario tomar en cuenta nuestras relaciones con los demás y tomar decisiones que no afecten negativamente otras áreas de nuestra vida.

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Aquí entra en juego el modo en que las personas han interpretado la frase: “salir de la zona de confort”. En algunos casos, se entiende como “hacer algo completamente inesperado y espontáneo que no había hecho antes”, pero la verdad es que, más allá de “algo inesperado y espontáneo”, consiste en atrevernos a fluir libremente con las circunstancias sin necesidad de controlarlo todo.

Salir de la zona de confort no es necesariamente lanzarse en paracaídas estando embarazada de mellizos, de la misma forma que “permanecer en la zona de confort” no significa que seamos mediocres.

Estas interpretaciones extremistas sólo nos llevan a decisiones extremistas donde se consuma una acción pero sin ningún aprendizaje

Molinsky considera que lo ideal es considerar a fondo nuestras circunstancias personales, que siempre serán únicas, y evaluar con honestidad nuestras razones para salir o no de la zona de confort.

“No te prives de hacer cosas fuera de tu zona de confort sólo porque tienes miedo, pero conócete lo suficiente para saber cuándo algo es simplemente demasiado para ti”, escribe Molinsky.

El justo medio es la clave.

Fuente: Psychology Today

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

3 COMENTARIOS

  1. Totalmente de acuerdo. Afortunadamente, llevo una muy buena relación con mi familia y me siento identificado con mi ciudad, eso no quiere decir que sea un mediocre por querer aportar algo a mi comunidad.

  2. Hola Rita, Yo creo que a lo que se refiere salir de tu zona de confort es a lo que se le conoce como “Neurosis” (Pensar en lo mismo y hacer lo mismo durante un largo periodo de tiempo, y que al tratar de hacer algo diferente nos provoca ansiedad) por lo tanto mi resultado me llevara a más de lo mismo.
    Saludos!!!!

  3. Estoy de acuerdo contigo Miguel Ángel, creo que de entrada no se está entendiendo el verdadero sentido de “Zona de confort”, ejemplos de esto es cuando estás en una relación mala, en un trabajo que odias, en un grupo que no te aporta nada, pero sabes manejarlo porque es ya muy conocido, aunque insatisfactorio. Eso es realmente la zona de confort: algo insatisfactorio pero conocido y por lo tanto no genera ansiedad el manejarlo y prefiero esa “comodidad” que correr el riesgo de intentar salir de ahí y hacer algo nuevo porque hacer eso me generaría ansiedad. Ni siquiera es motivadora la idea de mejorar, de estar con una persona que realmente te quiera y la pases bien o un trabajo donde te sientas más reconocido o que te permita crecer. Por lo tanto, quedarte en esa zona de confort si es negativo y perjudicial para tu salud física, mental y espiritual. Tal vez no a corto plazo pero sí a la larga. En conclusión, cuando estamos hablando de zona de confort no es salir de un lugar cualquiera, es salir de un lugar que realmente nos está apagando, haciendo infelices. De lo contrario no tendría sentido el insistir en la necesidad de salir de él.

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