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Se los conoce como Ni-Ni, son los jóvenes adultos que ni trabajan, ni estudian y que dependen de padres que por lo general son bastante generosos con ellos y que les dan auto, dinero, comida a tiempo, ropa limpia y hasta le limpian la habitación para que la muchacha o muchacho no se preocupe y sea feliz.

¿Qué produce que un joven sano y con energía prefiera depender de sus padres y no buscar su autonomía y realización con adulto?

El psiquiatra y catedrático de Psicopatología, Alejandro Racamora Boniila, escribió para el blog Cuida tu Salud Emocional algunas explicaciones sobre este fenómeno que viven miles de jóvenes y padres…

Panorama para los jóvenes: O la competencia o la pasividad

“Doctor: me siento vacío”. Es la expresión con la que muchos consultantes comienzan o terminan su relato de frustración, incomprensión o hastío de la vida, ante el psiquiatra o cualquier agente de ayuda. Estas personas, con mayor o menor intensidad, viven la experiencia de su propia vaciedad y “sin sentido”. Pueden estar en paro o con un buen puesto de trabajo; enfermos o sanos; vivir en una familia saludable o enferma psíquicamente; tener una pareja estable o no. Todo eso poco o nada importa frente a su sentimiento corrosivo de vacuidad.

La gran tragedia del hombre actual es que se siente atrapado y ahogado (“vaciado”) por los “valores de los otros”. Los medios de comunicación cada día nos proponen héroes, que son inalcanzables, pero al mismo tiempo muchos de ellos “tienen los pies de barro”. No resisten el mínimo análisis serio. Hemos pasado de la tiranía de los valores internos (tradición familiar, etc.) a la esclavitud de la moda. Vivimos al dictado de lo que nos dicen: qué coche tenemos que comprar, qué tipo de champú debemos utilizar, o qué carrera deben estudiar nuestros hijos para… triunfar.

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