Nuestros cerebros priorizan recuerdos gratificantes sobre otros recuerdos y los refuerzan mediante su repetición cuando estamos descansando, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Davis y publicado en la revista Neuron. Esta podría ser la respuesta a por qué recordamos algunas cosas y no otras.

Se estima que sólo retenemos recuerdos detallados de una pequeña porción de los acontecimientos de cada día, dijo el Dr. Charan Ranganath, uno de los autores del estudio. Las personas con memorias muy detalladas llegan a abrumarse con la información. Por lo que si el cerebro va a filtrar información y a decidir qué recordar, tiene sentido salvar aquellos recuerdos que podrían ser más importantes para la obtención de recompensas en el futuro.

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“Las recompensas te ayudan a recordar cosas, porque querés recompensas futuras,” dijo Ranganath. “El cerebro le da prioridad a los recuerdos que serán útiles para decisiones futuras.”

El estudio

Ranganath y el investigador postdoctoral Matthias Gruber pusieron esto a prueba utilizando imágenes de resonancia magnética funcional de los cerebros de voluntarios mientras estos respondían preguntas simples (de si-no) en series cortas de objetos (por ejemplo, “este objeto ¿pesa más que una pelota de basquet?”).

Cada serie de objetos fue mostrada en una imágen de fondo para darle contexto y, dependiendo del contexto, se le dijo a los voluntarios que recibirían una recompensa grande (dólares) o una recompensa pequeña (centavos) por dar la respuesta correcta. Al final de la serie se le decía a los participantes cuánto dinero habían ganado.
Una vez que los participantes completaron esta parte del experimento, se escaneó a los voluntarios durante el periodo de descanso. Después, fuera del escáner, hubo una prueba sorpresa de memoria de todos los objetos que se mostraron durante el escaneo.

Aunque los participantes no esperaban la prueba de memoria fuera del escáner, fueron mejores al recordar objetos que se asociaban con grandes recompensas, dijo Gruber. “Además, cuando un objeto era asociado con una gran recompensa, la gente recordaba mejor la particular escena de fondo que estaba en la pantalla durante el escaneo,” informó Gruber.

La investigación sugiere que la memoria podría sesgarse hacia altos puntos de experiencia. “Esto habla a un proceso de memoria que está normalmente escondido de nosotros,” dijo Ranganath. “¿Recordás lo que realmente necesitás saber? Podría depender de lo que hace tu cerebro cuando descansás.”

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El desempeño de la memoria de los participantes se predijo por la actividad cerebral medida durante el descanso. Cuando los investigadores miraron los escaneos cerebrales de los sujetos en descanso dando respuestas de si y no – no aprendiendo ni recordando activamente – encontraron el mismo patrón de actividad que cuando los sujetos realizaban la tarea de gran recompensa.

Aparentemente los sujetos volvían a reproducir las memorias gratificantes, fortaleciendo las conexiones, y ayudando a poner la memoria en su lugar.

Las personas que mostraron más reproducciones de memorias de alta recompensa mostraron mejor retención de estos eventos durante la prueba posterior al escaneo.

Estos individuos también desplegaron un incremento de interacciones entre el hipocampo – una estructura profunda en el cerebro muy involucrada en la memoria – y un área llamada sustancia negra/compleja área tegmental ventral, que está implicada en el procesamiento de las recompensas. Estos patrones de actividad cerebral sugieren que la recompensa jugó un rol en estimular al hipocampo después del aprendizaje.

Aunque este estudio no lo midió directamente, estas interacciones fueron relacionadas con la liberación de dopamina, un neurotransmisor que se libera en el cerebro cuando esperamos recompensas, dijeron los investigadores, y esto llama la atención pues condiciones como la enfermedad de Parkinson o el envejecimiento se relacionan con la reducción de dopamina y a menudo involucran defectos en la memoria.

Fuente: Psychcentral