La frecuencia con que los estudiantes piden favores especiales, como una reconsideración de las calificaciones o la oportunidad de volver a presentar una asignación, varía de acuerdo con el sexo del docente, según una investigación publicada en la revista Sex Roles.

Amani El-Alayli y un equipo de expertos de la Universidad Eastern Washington (Estados Unidos) investigó el tipo de ofertas adicionales que reciben las profesoras mujeres en los institutos en comparación con los profesores varones. Para esto, se condujeron dos estudios, en el primero se analizaron los datos de una encuesta aplicada a 88 profesores estadounidenses donde se encontró que los estudiantes son más propensos a pedir favores a las profesoras que a sus pares del sexo opuesto; también resultó que las profesoras mujeres reportaron más conductas de amistad por parte de sus estudiantes.

Aunque esto puede ser positivo, el estudio encontró que tales conductas de amistad pueden ser un arma emocional de doble filo, ya que fortalece el lazo sentimental de las profesoras hacia sus estudiantes y las hace más vulnerables a aceptar el conceder favores especiales, como la modificación de una nota o el aplazamiento de una fecha de entrega.

El segundo estudio incluyó 121 estudiantes universitarios a nivel técnico para determinar quiénes son más propensos a pedir favores a las profesoras. Lo interesante aquí es que los resultados no tuvieron nada que ver con una visión sexista del mundo, sino que los estudiantes que se creían a sí mismos merecedores de un favor especial por sus méritos, independientemente de su situación actual, fueron los que más pidieron favores a las profesoras mujeres a razón de una mayor expectativa de recibirlos por parte de ellas que por parte de sus colegas masculinos.

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Para El-Alayli, estos resultados proveen información valiosa acerca de cómo los estudiantes tratan a las profesoras mujeres, así como la forma en que asimilan la reacción de estas a sus peticiones. Con mayor frecuencia, cuando las docentes niegan a los alumnos este tipo de favores, los estudiantes lo interpretan como si no fueran del agrado de la profesora.

Sumado a esto, está la hipótesis de que, para los estudiantes, los profesores varones son más respetados y autoritarios y esto hace que los alumnos sean muy poco propensos a discutir sus decisiones.

Desde luego, esto es un problema para las profesoras mujeres porque afecta su rendimiento y puntuación al momento de ser evaluadas por los distintos organismos institucionales, sin mencionar que merma su desempeño profesional.

Fuente: Science Daily; Sex Roles

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