Después de jubilarse, algunos adultos de mediana edad y mayores, particularmente las mujeres, que se desvinculan de tareas y objetivos difíciles, pueden experimentar un deterioro cognitivo a medida que envejecen. Continuar participando de actividades mentalmente estimulantes resulta de suma importancia para proteger, de alguna manera, la funcionalidad cognitiva . 

“Este puede ser un desafío importante para las personas que tienden a dejar de lado los objetivos cuando encuentran obstáculos y retrocesos iniciales,”  dijo el doctor Jeremy Hamm, de la Universidad Estatal de Dakota del Norte, autor principal de un nuevo estudio (Hamm et al., 2020) que analizó los datos de una encuesta longitudinal nacional de Estados Unidos, llamada Midlife, que cuenta con 7108 participantes. Su objetivo fue identificar los factores que influyen en la salud a medida que las personas envejecen.

Específicamente, Hamm y su equipo estudiaron un subconjunto de 732 participantes de la encuesta para analizar las diferencias en la función cognitiva entre adultos jubilados y otros similares que optaron por continuar trabajando después de la edad de jubilación. La mitad de los participantes eran mujeres y el 94% de los participantes eran blancos.

Investigaciones anteriores han demostrado que jubilarse está relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, pero se sabe poco sobre los factores de motivación que podrían hacer que una persona sea más susceptible a dicha disminución, explica Hamm.

“Nuestra premisa era que no todos los que se jubilan tienen mayor riesgo de declinar. Pensamos que las personas que se jubilan pueden estar más o menos en riesgo, dependiendo de su tendencia a desconectarse de tareas y objetivos desafiantes que de otro modo podrían proporcionar una fuente de estimulación mental,” dijo.

El equipo de investigación midió los niveles de “desconexión de objetivos” de los participantes, definido como una tendencia a disminuir las ambiciones y reducir el compromiso con los objetivos personales. Se pidió a los participantes del estudio que calificaran (en una escala de uno a cuatro) cuán de acuerdo estaban con declaraciones como las siguientes: “para evitar decepciones, no establezco mis metas demasiado altas” y “me siento aliviado cuando dejo ir algunas de mis responsabilidades.”

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El equipo de investigación también les dio a los participantes una prueba (tomada por teléfono) para medir funciones cognitivas básicas, como la memoria, el razonamiento y la velocidad de procesamiento.

Los hallazgos generales revelan que las mujeres retiradas que eran propensas a desconectarse tuvieron una disminución más pronunciada en el funcionamiento cognitivo que sus pares que permanecieron empleadas. Sin embargo, no se encontraron diferencias entre los hombres jubilados y trabajadores en actividad cercanos a retirarse, cuyo estatus socioeconómico más alto podría haberlos protegido de los primeros desclives, según Hamm.

Los resultados son consistentes con otras teorías que sugieren que la jubilación solo puede estar relacionada con un mayor deterioro cognitivo en aquellos que tienen más probabilidades de desconectarse de actividades altamente desafiantes y perseguir objetivos.

“Nuestros hallazgos sugieren que no todas las personas que se jubilan tienen un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Hay muchas oportunidades para participar en actividades mentalmente estimulantes en la jubilación, como leer o jugar juegos de palabras,” dijo el investigador.

“Sin embargo, la gestión personal y la motivación quizás deban aflorar en esta etapa de la vida ya que estas actividades a menudo necesitan iniciarse por sí mismas y mantenerse de forma autónoma”.

Referencia bibliográfica:

Hamm, J. M., Heckhausen, J., Shane, J., & Lachman, M. E. (2020). Risk of cognitive declines with retirement: Who declines and why? Psychology and Aging. https://doi.org/10.1037/pag0000453

Fuente: Psychcentral