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Mujeres de mediana y avanzada edad que naturalmente se acuestan y se levantan temprano son significativamente menos propensas a desarrollar depresión, según un nuevo estudio conducido por investigadores de la Universidad de Colorado Boulder, la Channing Division of Network Medicine en Brigham y el Hospital de Mujeres en Boston. El estudio, que contó con más de 32000 mujeres enfermeras y fue publicado en el Journal of Psychiatric Research, es el estudio observacional más largo y detallado hasta el momento en explorar el vínculo entre cronotipo, o preferencia dormir-despertar, y trastornos del estado de ánimo.

Anteriormente les contamos que otra investigación había encontrado que los nocturnos, comparados con los madrugadores, fueron casi dos veces más propensos a tener un trastorno psicológico y 30% más propensos a tener diabetes. Su riesgo de enfermedades respiratorias fue 23% mayor y por enfermedades gastrointestinales un 22% más elevado.

Estudios anteriores mostraron que los noctámbulos tienen el doble de probabilidades de sufrir depresión. Pero como esos estudios a menudo usan datos de un único momento y no tienen en cuenta otros factores que influencian el riesgo de depresión, ha sido difícil determinar si la depresión lleva a que las personas estén despiertas hasta tarde o si un cronotipo noctámbulo promueve el riesgo de depresión.

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Por ello, los investigadores usaron datos de 32.470 participantes mujeres, con una edad promedio de 55 años, en el Estudio de Salud de Enfermeras, a quienes se pidió que completaran cuestionarios de salud cada dos años. En el 2009, ninguna participante del estudio tenía depresión. Cuando se les preguntó sobre sus patrones de sueño, 37% se describió como madrugadoras, 53% como intermedias y 10% como noctámbulas.

Se hizo un seguimiento de cuatro años para ver quién desarrollaba depresión. Factores de riesgo de la depresión como peso corporal, actividad física, enfermedades crónicas, duración del sueño o turnos nocturnos en el trabajo también fueron evaluados

Los investigadores encontraron que las noctámbulas fueron menos propensas a estar casadas, más propensas a vivir solas y a ser fumadoras, y más propensas a tener patrones de sueño erráticos. Luego de evaluar estos factores, encontraron que las madrugadoras todavía tenían de un 12 a un 27% menos riesgo a deprimirse que las intermedias. Las noctámbulas tenían 6% más riesgo que las intermedias (este incremento modesto no fue estadísticamente significativo).

Incluso después de considerar factores ambientales como la exposición a la luz y agenda de trabajo, el cronotipo (que en parte está determinado por la genética) parece influir levemente en el riesgo de depresión. Esto podría estar relacionado a la superposición de caminos genéticos asociados con el cronotipo y el estado de ánimo, explica Céline Vetter, autora principal y directora del Laboratorio de Epidemiología Circadiana y del Sueño (CASEL, por sus siglas en inglés) en la Universidad de Colorado Boulder.

También remarca que si bien el estudio sugiere que el cronotipo puede ser un factor de riesgo independiente para la depresión, este posee un efecto más modesto que otros factores. Aconseja procurar dormir lo suficiente, así como ejercitarse, pasar tiempo fuera y exponerse a la luz del día tanto como se pueda y oscurecer los ambientes durante la noche.

Estudios adicionales serán necesarios para confirmar estos hallazgos y examinar el rol que cumplen tanto factores ambientales como genéticos para entender el rol del cronotipo en la etiología de los trastornos del estado de ánimo

Referencia del estudio: Céline Vetter et al, Prospective study of chronotype and incident depression among middle- and older-aged women in the nurses’ Health Study II, Journal of Psychiatric Research (2018).  DOI: 10.1016/j.jpsychires.2018.05.022

Fuente: Mad in America

 

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