El estrés no es cosa de los adultos. Ser niño hoy no es lo mismo que hace 10 o 15 años. La sociedad altamente competitiva y demandante ha modificado también la rutina, exigencia y expectativas que recaen sobre los niños, haciéndolos más proclives a sufrir de los efectos del estrés.

A corto plazo el estrés nos da la energía necesaria para afrontar las pruebas y dificultades por venir. En los niños puede ser un examen final, una presentación, una prueba deportiva, etc. El problema suele generarse cuando las personas son expuestas por periodos prolongados al estrés dejándolos sin los recursos necesarios para adaptarse a nuevas situaciones, generando una serie de síntomas emocionales y conductuales, que los niños y adolescentes no saben poner en palabras para buscar ayuda. Lo que representa un reto para los adultos que no logran identificar qué le sucede al niño, porque lo observan e interpretan desde una mirada adulta.

La Asociación Americana de Psicología (APA) preparó un breve documento (puedes descargarlo aquí)accesible para todas las personas que he traducido y adaptado para ayudar a los padres y cuidadores a detectar los signos de alerta del estrés infantojuvenil y buscar ayuda profesional cuando sea necesario:

Cambios en la conducta

El estrés se puede manifestar de muchas formas. En los niños se puede manifestar a través de cambios negativos de conducta. Los más comunes son:

  • Irritabilidad
  • Malhumor
  • Dejar o retirarse de actividades que solían gustarles
  • Expresan preocupaciones de forma rutinaria
  • Quejarse más de lo habitual sobre la escuela
  • Llorar o mostrar reacciones de temor que no eran habituales en el niño
  • Aferrarse a un padre o maestro
  • Dormir demasiado o muy poco
  • Comer demasiado o muy poco

En los adolescentes los efectos del estrés se pueden evidenciar a través de los siguientes signos:

  • Evitar constantemente a los padres. En la adolescencia hay un distanciamiento natural de los padres y prefieren buscar consejo y ayuda en sus pares, pero la evitación recurrente también puede ser un indicador de estrés.
  • Abandonar o alejarse abruptamente de sus mejores amigos.
  • Expresar excesiva hostilidad hacia los miembros de la familia.

“Sentirse enfermo” puede ser un signo del estrés

El estrés puede generar síntomas físicos como dolor de estómago y dolores de cabeza (en adultos también se evidencia en dolor de espalda). Los niños pueden estar experimentando síntomas de estrés significativos cuando se quejan frecuentemente de dolores físicos — aun cuando los exámenes médicos dicen que todo está bien — o cuando los dolores y síntomas se incrementan ante ciertas situaciones estresantes, como un examen o una presentación.

Cambios significativos en la interacción con sus pares

Muchas veces los niños y adolescentes actúan en casa como si todo estuviera bien, pero su conducta es muy diferente cuando están con sus amigos y pares. Por eso es importante que los padres estén atentos al comportamiento de sus hijos fuera del hogar. Deben relacionarse con los padres de sus amigos y con los maestros para mantenerse informados de cómo se comporta, qué siente y qué piensa. Un cambio significativo en la interacción con los amigos puede ser un indicador valioso de que el niño o adolescentes está pasando por un mal momento.

Escucha y traduce

Expresar nuestros sentimientos a través de las palabras no es una tarea fácil. Ponerle palabra a nuestras emociones es una habilidad que desarrollamos mientras crecemos. Muchos niños no saben qué significa sentirse estresados y probablemente tampoco sepan cómo describirlo. Por eso es muy probable que usen palabras como “preocupado”, “confundido”, “molesto” y “enojado” para expresarse cuando se sienten estresados. Otros niños, especialmente los adolescentes, pueden expresar el estrés a través de frases negativas sobre ellos mismos y el mundo. Ellos pueden decir cosas como: “nadie me quiere”, “soy un estúpido” “nada es divertido”. Por lo tanto es sumamente importante que los padres puedan escuchar aquellas palabras, tratar de comprender lo que su hijo le está tratando de comunicar y buscar la fuente de estrés que lo está afectando.

Busca ayuda

Hay situaciones complejas en donde los niños se ven afectados frecuentemente por los síntomas del estrés y que ya no saben cómo afrontarlo. En estas situaciones es muy recomendable que los padres busquen ayuda profesional en un psicólogo que los guíe a identificar el problema que afecta a su hijo y desarrollen en conjunto un plan de tratamiento efectivo para reducir el estrés y ayudarlo a enfrentar las situaciones que lo agobian.

Fuente: Asociación Americana de Psicología

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