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Si bien el silencio suele ser visto como un flagelo para la comunicación y un impedimento recurrente que lleva a muchas relaciones al fracaso, el psicólogo Marty Nemko opina que hemos olvidado su gran valor como recurso expresivo al punto de huir de él de manera innecesaria y desaprovechar por completo sus bondades.

«Cuando hablamos con alguien, subestimamos el poder del silencio», describe Nemko. «Si un cliente o paciente ha dejado de hablar pero uno percibe que todavía tiene algo que decir, ¿sería más probable obtener una respuesta si te quedas en silencio o si le pides a la persona que diga más? Yo creo que el silencio es mejor porque la persona se siente menos presionada«.

Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio (Proverbio hindú)

El silencio puede ser una palanca de comunicación extraordinaria siempre y cuando sea utilizado desde un enfoque constructivo y no destructivo. En este aspecto, algunas personas recurren al silencio para expresar su enfado, pero también para manipular a los demás.

Tomar la decisión de no expresar nuestros sentimientos, pensamientos u opiniones respecto a un tema de especial importancia que involucra a otra persona es una forma de ejercer control sobre ella y de «mantener a raya» su comportamiento.

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Cuando la ausencia de palabra es orientada al castigo psicológico, el chantaje o el distanciamiento emocional, las relaciones se deterioran y se quebrantan.

Cuándo es positivo el silencio

Para Nemko, el silencio es especialmente útil en situaciones de tensión emocional en una relación porque «transmite el disgusto pero con menos probabilidad de desencadenar una respuesta defensiva o de antipatía hacia usted». Además, nos permite volver a un punto de equilibrio donde sea posible reconsiderar la situación y elegir las palabras adecuadas. 

Cuando la ausencia de palabra es orientada al castigo psicológico, las relaciones se quebrantan

Cuando la comunicación verbal es inoportuna, el silencio puede catalogarse como un recurso útil si es aplicado a los siguientes escenarios:

Optimización del proceso de comunicación

Un error de comunicación común es hablar demasiado e impedir que los demás expresen sus sentimientos. Cuando el silencio es visto como un elemento más de la ecuación y nos permitimos recurrir a él de forma periódica durante una conversación, damos a la otra persona la oportunidad de compartir información (que es, finalmente, el objetivo de la comunicación).

Agilizar la resolución de una plática con base en objetivos y no en trivialidades

Algunas personas olvidan que la finalidad del proceso comunicativo es transmitir y recibir un mensaje, no tener la razón absoluta. Las conversaciones que se encaminan al cuadrilátero a menudo se caracterizan por la incapacidad de los interlocutores para guardar silencio ante detalles que son irrelevantes en el terreno práctico.

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Si bien el éxito de una conversación no depende únicamente de una parte, ejercitar el silencio como recurso de apoyo, así sea de forma unilateral, puede evitar disputas y guiar la plática hacia una resolución basada en objetivos (transmitir un mensaje) y no en competencias imaginarias.

Técnica de análisis e interpretación

Finalmente, algunas personas incorporan el silencio en sus conversaciones con bastante naturalidad, pero desaprovechan por completo sus beneficios.

No permanecen callados para escuchar al otro ni para analizar sus palabras, sino para planificar su propio discurso. En otras palabras: son personas que hallan en el silencio un refugio a la ansiedad o a una imperiosa necesidad de tener la razón.

Como elemento comunicacional efectivo, el silencio no debe ser mal utilizado como tiempo muerto sino como un espacio para promover la empatía y alcanzar una mejor comprensión de los sentimientos del otro.

Fuentes: Psychology Today | Psych Central

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.