Therapy / Cortesía de Pixabay

En medio de la preocupación nacional sobre el uso excesivo de los opioides (narcóticos) recetados, un nuevo estudio a gran escala publicado en la revista JAMA Network Open  proporciona pruebas sólidas sobre la fisioterapia como un enfoque útil, no farmacológico, para el tratamiento efectivo de dolores músculo-esqueléticos severos.

Eric Sun, profesor asistente de anestesiología, medicina peri-operatoria y dolor en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, y Steven George, profesor de cirugía ortopédica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke, analizaron las solicitudes de atención médica privada y las prescripciones entre los años 2007 y 2015.

Revisaron las solicitudes por consultas ambulatorias y en la sala de emergencias para el caso más temprano de diagnóstico de dolor de hombro, cuello, rodilla o espalda baja entre pacientes adultos con seguro privado.

El análisis incluyó los datos de casi 89,000 pacientes con dolor y encontraron que aquellos que recibieron terapia física poco después de ser diagnosticados con dolor en el hombro, cuello, espalda baja o rodilla eran aproximadamente de 7 a 16 por ciento menos propensos a usar opioides en los meses subsiguientes.

El estudio evaluó a los pacientes que habían tomado opioides recientemente al incluir solo a los que no habían surtido una prescripción de opioides en el año anterior. También se evaluó a los pacientes con dolor menos grave al incluir solo a los que habían visitado un médico por su afección dentro de los 30 días de su diagnóstico inicial y recibieron, al menos, una receta de opioides dentro de los 90 días siguientes. La muestra final incluyó un total de 88.985 pacientes.

Para quienes usaron los opioides para el dolor, la terapia física temprana se relacionó con una reducción del 5 al 10 por ciento en la cantidad de medicamento que utilizaron.

«Nos preguntamos: ‘¿cómo podemos abordar el dolor que tienen las personas sin aumentar el riesgo de necesitar opioides?’«, dijo Sun. «Y lo que nuestro estudio descubrió fue que, si logramos que estos pacientes reciban terapia física de forma razonablemente rápida, puede reducirse la probabilidad de que utilicen opioides a largo plazo».

Después de ajustar las variables, como la diabetes y la hipertensión, el equipo de investigación descubrió que las probabilidades de que los pacientes obtengan una prescripción de opioides de tres meses a un año después de su diagnóstico inicial de dolor eran menores si habían recibido al menos una sesión de terapia física dentro de 90 días de su diagnóstico. 

Las probabilidades se redujeron en 16 por ciento para los pacientes con dolor de rodilla, 15 por ciento para el dolor de hombro, 8 por ciento para el dolor de cuello y 7 por ciento para el dolor de espalda baja.

«Este no es un mundo donde haya pautas mágicas», dijo el profesor Sun. «Pero muchas pautas sugieren que la fisioterapia es un componente importante del manejo del dolor, y hay pocas desventajas en intentarlo».

Los investigadores también observaron que la terapia física temprana se asoció con una menor necesidad de opiáceos a largo plazo entre los pacientes que tomaron las prescripciones médicas.

Encontraron, después de ajustar los factores de confusión, que los pacientes que habían recibido terapia física temprana utilizaban un 10,3 por ciento menos de medicamentos opioides para el dolor de rodilla; 9.7 por ciento menos para el dolor de hombro; y 5,1 por ciento menos para el dolor de espalda en el período de tres meses a un año después de su diagnóstico. No hubo reducción significativa para el dolor de cuello.

Además, la terapia física dentro de los tres meses posteriores al diagnóstico se relacionó con una menor probabilidad de que los pacientes, con dos de las afecciones, usen crónicamente opiáceos a largo plazo.

Aquellos con dolor lumbar tenían un 34 por ciento menos de probabilidades de ser usuarios crónicos si tenían terapia física temprana. Sin embargo, no hubo una relación entre la terapia física y el uso crónico de opioides en pacientes con dolor de hombro o cuello.

«El consenso general es que para el dolor musculo-esquelético, los opioides generalmente no son una solución a largo plazo», dijo Sun. «Aparte de todos los otros efectos secundarios, incluso si el medicamento le está cayendo bien (al paciente), tendrá cada vez menos efecto con el tiempo a medida que su cuerpo desarrolle una tolerancia».

Referencias del estudio original: Sun E, Moshfegh J, Rishel CA, Cook CE, Goode AP, George SZ. Association of Early Physical Therapy With Long-term Opioid Use Among Opioid-Naive Patients With Musculoskeletal Pain. JAMA Netw Open.2018;1(8):e185909. doi:10.1001/jamanetworkopen.2018.5909 

Fuente: Psychcentral

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

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