La llegada de un nuevo integrante a la familia suele ser un motivo especial de alegría, aunque puede haber quienes lo tomen como la peor ofensa personal.

Piper es una niña de dos años de edad que acaba de recibir la noticia del nacimiento de su nueva hermanita. En este video, que se ha viralizado en la web, podemos verla como artífice de una gran rabieta, y dejando bien claro su descontento con la situación: ¡toda cuestión relacionada a su hermana menor aumenta su ira! Piper parece sentir mucho miedo y celos. Un nuevo hermanito puede hacer que el hermano mayor se sienta celoso y hasta desplazado, por eso es necesario darle al hermano/a mayor oportunidades de prepararse para el arribo del nuevo integrante:

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1.Dependiendo de la edad de tu hijo, debes decidir cuándo contarle que estás embarazada y que llegará un nuevo bebé. Los más pequeños (1 a 3 años) no entenderán mucho si les cuentas sobre el bebé a comienzos del embarazo. En la medida que tu cuerpo cambie, probablemente alrededor del quinto o sexto mes, tendrás evidencia concreta de que hay un bebé, lo que lo hará más fácil de comprender. Sin embargo, para este grupo de edad, el niño no entenderá realmente lo que sucede hasta que el bebé llegue a casa contigo.

puede hacer que el hermano mayor se sienta celoso y hasta desplazado

2. Antes que nazca tu bebé, prepara a tu hijo dándole una muñeca que parezca un bebé para que la cuide. Usa tu imaginación y dale la oportunidad de que juegue con el bebé “de mentira”, cambiándole el pañal, alimentándolo, recostando la muñeca para que se duerma, vistiéndola y siendo muy suave con el bebé.

3. Compra libros que hablen de hermanos y un bebé nuevo. Por ejemplo, la serie de los osos Berenstein tiene un libro dedicado a un nuevo bebé. En español hay tres libros recomendables de Mercer Mayer: La Hermanita de Franklin, La Nueva Hermanita de Francisca y El Nuevo Bebé.

4. Es importante explicarle a tu hijo qué sucederá cuando llegue el momento de dar a luz, por ejemplo, por qué la abuelita se quedará cuidándolo o decirle que lo llevarás a la casa de su tía mientras mamá va al hospital. O puedes explicarle que papá o el abuelo lo pasarán a buscar a la escuela. Los niños necesitan que les den seguridad y que les reafirmen que hay un plan; es decir, que alguien los va a cuidar mientras mamá está teniendo al bebé. Si el niño podrá ir al hospital o centro de maternidad es importante decirle. Si sus rutinas van a cambiar, hay que preparar al niño. Los niños pueden manejar los cambios siempre y cuando estén preparados.

5. Si das a luz a tu segundo hijo en el mismo momento en que estás tratando de enseñarle al mayor a que deje de usar pañales, o cambiándolo de la cuna a una “cama de grandes”, o tratando de quitarle el biberón o el chupete, ¡piénsalo dos veces antes de hacerlo! Es muy difícil esperar que un niño pequeño progrese al siguiente nivel de desarrollo al mismo tiempo que aparece un nuevo bebé en el panorama. En verdad, podrás hallar que tu pequeñín incluso retrocede un poco cuando el bebé nace. Ciertos hitos que te habían costado mucho lograr, como que duerma de corrido toda la noche o que use la bacenica pueden desaparecer momentáneamente cuando llegue el nuevo hermanito. Trata de ser consistente con tus expectativas, ¡pero no seas muy estricta con tu hijo! Recuerda cuánto ha cambiado su vida (sin que sea su culpa) con la llegada del bebé.

6. Dicho eso, es muy importante tratar de mantener las rutinas del hijo mayor, a pesar de lo impresionantemente demandante que resulta tener un nuevo bebé en casa. Los grupos de juego, clases, escuela, comidas, hora del baño y la hora de ir a la cama generalmente funcionan en un determinado horario. Trata de mantener, dentro de lo que te sea posible, el programa habitual. Esto le demuestra a tu hijo que a pesar de la disrupción (tanto positiva como negativa), valoras su vida y sus intereses, además de su lugar dentro de tu familia.

es muy importante tratar de mantener las rutinas del hijo mayor

7. Permite a tu hijo mayor tomar un rol activo en la vida del bebé. Por supuesto que hay que enfatizar que sea “suave con el bebé”. Pero también es importante integrar al bebé a la vida familiar, lo que ayuda a crear una relación positiva entre el niño y el bebé. Descubrirás que tu bebé pueda responder mejor a su hermano o hermana que a los demás. Deja que tu hijo mayor ayude con la alimentación, el baño u otros cuidados del bebé. Muchas veces cuando no se logra calmar al bebé usando métodos tradicionales, los hermanos mayores (haciendo muecas, cantando o haciendo shows) sí lo consiguen.

8. Cuando llega un nuevo bebé al hogar, tu hijo se va a sentir desplazado. No hay manera de evitarlo. Los bebés son muy demandantes y los niños se vuelven más demandantes todavía cuando nace el bebé. Es importante hallar momentos en que puedas estar a solas con tu hijo mayor, momentos en tu día o semana que tu hijo sienta que te tiene para él solito. Es fundamental que el niño tenga un momento especial con su madre, ya sea aprovechando la rutina de leer cuentos por media hora antes de irse a dormir o ir a la plaza a jugar sin el bebé.

9. A veces los niños desplazados por un nuevo bebé cambian su comportamiento. Pueden tener pataletas sin ninguna razón obvia. Pueden molestar al bebé, pareciendo en un principio ser cariñosos pero en realidad siendo agresivos. Es importante colocar límites al comportamiento del hermano mayor si sientes que está actuando de manera inapropiada o peligrosa. Utiliza palabras que dejen saber al niño que sabes que es difícil tener un bebé en casa, que las cosas han cambiado y que ya no podrá siempre salirse con la suya (como quizás lograba en el pasado). Sin embargo, ¡también es importante ser claro con el niño en sentido de que este bebé no se va a ir! Es decir, necesitas conversar con tu hijo sobre cómo ha cambiado la familia (para mejor y para peor) y que aunque tenga pataletas, el bebé siempre estará allí. Es importante ser sincera sobre las cosas difíciles, pero también sobre las cosas maravillosas que implica tener un hermanito.

Es importante colocar límites al comportamiento del hermano mayor si sientes que está actuando de manera inapropiada o peligrosa

10. Finalmente, para la mamá de dos o más niños: piensa en tu propia niñez. ¿En qué lugar naciste? ¿Eres la menor o el hijo del medio? ¿La mayor? ¿Te acuerdas de cuando nacieron tus hermanos o cómo te trataban tus hermanos mayores? Responder estas interrogantes es muy importante para comprender tu propio estilo de ser madre. Necesitas estar consciente de los sentimientos que tienes frente a estos temas para que seas considerada a la hora de lidiar con tus hijos. Si fuiste la menor, ¿tus hermanos mayores te cuidaban bien? Si eres la mayor, ¿tuviste resentimientos cuando nació tu hermanito(a) menor? Entre más abierta seas contigo misma frente a estos temas, estarás mejor capacitada para lidiar con tus propios hijos.

Las recomendaciones nos las ofrece la psicóloga infantil, Pamela Sandler.

Fuente: Time.com; Todobebe.com